De Lectura Obligada

El Político que sí quieren.

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Por: El Redactor

 

Es por todos bien sabido que la imagen de los servidores públicos se cuenta entre las que habitan el sótano de la confianza ciudadana, especialmente los policías y los políticos, situación que asumimos era generalizada en cualquier parte de, por lo menos, Latinoamérica.

 

Desde hace semanas ya, que vemos movimiento de campañas electorales en Durango, sin embargo esta vez, las expresiones ciudadanas, genuinas o no, de disgusto, antipatía o indiferencia han subido de tono y de cantidad. En Redes Sociales no se han hecho esperar los movimientos anti-gobierno y los “estados” y “tuits” de ciudadanos a quienes no les importa el proceso.

 

Sin adentrarnos en los porqués de esta situación, vale la pena hacer mención que esta tendencia no es universal.

 

Esta semana tuve la oportunidad de visitar la República Dominicana, y asistí a un par de eventos que involucraban a instituciones generales y ministerios del país, que serían el equivalente a las secretarías federales en México, y en más de un evento el ciudadano común vitoreó y reconoció como el “ministro de los pobres” a Manuel Ramón Ventura Camejo, Ministro de Administración Pública (MAP).

 

A Ventura Camejo también lo conocen como la “cara honesta” de la administración del Presidente Danilo Medina, y este ministro se ha encargado de poner la palabra “calidad” en cada una de las dependencias gubernamentales del país caribeño.

 

El MAP es el encargado de organizar el Premio Nacional a la Calidad, que junto a la política presidencial de implementar las escuelas de tiempo completo, o de tanda extendida como se le llama en la nación de Bosch, Duarte y Trujillo, han logrado que los niños pasen las tardes estudiando en alguna actividad física, recibiendo tres comidas, y que lleguen a casa al mismo tiempo que los padres.

 

A este ministro se le atribuye el haber iniciado el movimiento para que el presidente Danilo Medina buscara la reelección en mayo de este año. Y de igual forma ya se escucha que debe ser él, Ventura Camejo, quien lo acompañe como el vicepresidente de la nación.

 

Un político que ya fue senador, diputado, y sostuvo otros puestos de elección popular, hoy dirige el Ministerio más aceptado entre la sociedad, quizá porque sido impetuoso al momento de aplicar estándares de calidad más altos en el servicio público y la gente lo nota, o porque dicen que es el único político que conocen que no se ha hecho millonario.

 

Y este concepto podría aplicarse a la política en todo el mundo; no es que a la gente le moleste el político por el hecho de serlo, sino por el sinónimo que implica corrupción, abuso de autoridad y burocracia. Y el ejemplo dominicano, si bien, aislado y hasta único, es señal de que al político también se le puede apreciar y respetar.