Ciclovía: no hagas cosas buenas que parezcan malas

Hoy, ante la ausencia de una narrativa, se impone el discurso (de los pocos ciudadanos que se sienten ofendidos) de la imposición, de la improvisación. Y de ser una obra realmente necesaria para agilizar la movilidad y despresurizar el tráfico, además de bajar la contaminación, camina hacia un juego de vencidas en la que los pocos, va ganando a la institución gubernamental.

Sin Censura.-
Por: Víctor R. Hernández

Uno de los “dichos” que se repiten casi a diario en la familia, por parte de hermanos mayores, padres de familia y hasta abuelos es el de “no hagas cosas buenas que parezcan malas”. Y se refiere particularmente a los actos que realizamos, las decisiones que tomamos, que no están bien definidas desde el principio o que terminan perjudicando a terceros, pero la intención, el fondo, era bueno.

El tema de la ciclovía, fue anunciada como una obra importante el nueve o 10 de diciembre, en un evento protagonizado por el gobernador José Aispuro Torres y el alcalde Jorge Salum del Palacio. Los dos, anunciaron como bunas noticias, todo un paquete de obras que vendrán a reforzar la infraestructura de nuestra ciudad capital, entre ellas se anunció la construcción de 138 kilómetros de ciclo vías a lo largo y ancho de nuestra capital.

Por lo que se ha venido registrando, tanto para gobierno como para el municipio, con el hecho de haber anunciado durante la primera quincena de diciembre la ciclo vía, el tema de la venta del producto, la sensibilización de la sociedad ya había quedado cubierta.

A escasos días de haber iniciado su construcción, la burbuja de inconformidad, ha ido creciendo y para hoy, está en la frontera de convertirse en un tema político-partidista.

¿Por qué se ha llegado hasta este punto?

1.- Se olvida regularmente que hoy se gobierno en los tiempos de las redes sociales y con los medios de comunicación.

— Hoy la comunicación ha dejado de ser vertical (de una sola vía) y se ha convertido en un proceso real, de ida y vuelta. Estamos ante una sociedad que a través de las benditas redes sociales, se comunica cara-cara; a esto se le conoce como comunicación horizontal.

2.- Los gobiernos, desde el federal hasta los municipales, siguen confundiendo que para una sociedad cada vez más informada y comunicada, se requiere, además de las direcciones de comunicación social, mesas de especialistas en análisis y comunicación que proveen las herramientas para construir la narrativa diaria de los gobernantes.

— Esta narrativa se crea, se arma en los grupos destinados a implementar lo que conocemos como comunicación política, que no es otra cosa que los componentes analizados y medidos para vender esa narrativa; vender los programas y decisiones que nuestras autoridades ponen en marcha.

— Sin la comunicación política, sin la planeación, el análisis diario y la prospectiva, difícilmente se podrá medir el alcance de los programas y las obras en las comunidades.

3.- Las ciclovías, en cualquier sociedad moderna indiscutiblemente que será bien vista, pero para su implementación se requiere de construir, primero, la narrativa; echar mano de la comunicación política en la que subyace la argumentación, los números duros, el sentimiento, los beneficios, el progreso…

4.- Hoy, ante la ausencia de una narrativa, se impone el discurso (de los pocos ciudadanos que se sienten ofendidos) de la imposición, de la improvisación. Y de ser una obra realmente necesaria para agilizar la movilidad y despresurizar el tráfico, además de bajar la contaminación, camina hacia un juego de vencidas en la que los pocos, van ganando a la institución gubernamental.

5.- Pero, además, no se ha podido implementar un plan de contención y administración de crisis.

Al menos no se ve o se siente.

De ahí que algo que es muy bueno, comience a parecer malo.

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