Avanza Frente contra

absolutismo presidencial

Dulce María Sauri: López Obrador pretende borrar autoridad de gobernadores, tratando directamente con el pueblo

Texto: La Semana Ahora con información de Reforma

El sábado 23 de mayo, la yucateca, ex gobernadora yucateca y ex dirigente nacional del PRI, Dulce Maria Sauri, ubicó el foco en el que trabajan desde hace varias semanas, siete gobernadores del país.

Los gobernadores se están organizando fuera de la Conago porque no hay voluntad en el Gobierno para trabajar en esa instancia (1).

«Esta epidemia ha agudizado el problema de la concentración de Poder del Presidente, quien tiene la concepción que entre él y el pueblo no están los gobiernos estatales ni municipales», declaró la diputada del PRI Dulce María Sauri.

El senador de Movimiento Ciudadano y dirigente de ese partido, Clemente Castañeda, dijo que los gobernadores tienen que ejercer una acción de contrapeso(2).

«Estando nuestra democracia amenazada por el entorno del presidencialismo, las pretensiones centralistas y de concentración del poder, no sólo no sorprende sino que es deseable que el federalismo se reactive y juega un papel de contrapeso», expresó.

Expuso que MC es una fuerza política federalista, y por eso apoya que un grupo de siete gobernadores exijan la cancelación de los acuerdos de la Cenace y replantear el acuerdo de coordinación fiscal.

«En Movimiento Ciudadano vemos como algo muy positivo para la democracia mexicana que se revitalice el federalismo», sostuvo.

El domingo 24 de mayo, en la sección editorial del diario Reforma, Luis Rubio titula su colaboración como “Oportunismo” (3), y comienza con la siguiente frase:

“Intentar recrear la presidencia fuerte para resolver problemas del siglo XXI es, como diría Marx, una farsa

Enseguida sostiene que “la evidencia muestra que el proyecto es el poder, no el bienestar o el desarrollo; en este contexto, la crisis ciertamente cae como anillo al dedo. Se trata, como afirmó Rahm Emanuel, a la sazón asesor político de Obama, de «nunca desaprovechar una crisis… una oportunidad para hacer las cosas que pensabas que no podías hacer antes». En términos marxistas que utilizan muchos miembros de Morena, se trata de agudizar las contradicciones para cambiar la realidad”.

Efectivamente, recuerda Luis Rubio, el presidente fue electo para cambiar la realidad: su plataforma electoral planteaba enfrentar la pobreza, corrupción, desigualdad y la falta de crecimiento acelerado. Si algo lo ha distinguido en el pasado año y medio es por ser consistente en sus promesas y por avanzar su agenda en cada uno de esos frentes. La pregunta clave sobre él no radica en los objetivos, que son públicos y transparentes, sino en las estrategias que está siguiendo para lograrlos. Puesto en términos llanos, nadie puede estar en contra de esos objetivos, pero lo que parece evidente es que no está avanzando hacia su resolución: más bien, está concentrando el poder en todos los frentes, como si eso fuese suficiente para alcanzarlos.

Luego, rubio echa mano a la historia de los regímenes priistas de mediados del siglo pasado:

La noción de que la concentración del poder resuelve los problemas del país se deriva de una lectura parcial e insuficiente de lo que ocurría en la era del desarrollo estabilizador, sobre todo en los sesenta y principios de los setenta. Las fechas importan porque los resultados fueron contrastantes: entre los cuarenta y el inicio de los setenta el país gozó de una situación de excepcional crecimiento económico y estabilidad política, una combinación perfecta que resultaba de un modelo económico y político que guardaban coherencia entre sí pero que, en los sesenta, llegó a su límite. En los setenta se intentó prolongar un modelo que ya no contaba con viabilidad económica o política a través de un creciente endeudamiento, lo que llevó a la crisis de deuda en 1982 y la terrible recesión de esa década.

El punto clave es que el modelo que había funcionado, una de cuyas características era una presidencia fuerte, fue producto de estrategias políticas y económicas concretas. La presidencia fuerte era la consecuencia del modelo, no el modelo mismo. Además, ese modelo respondía a un momento histórico de México y del mundo que ya no existe. En este sentido, intentar recrear la presidencia fuerte para resolver problemas del siglo XXI es, como hubiera dicho Marx, una farsa.

La falacia presidencial

Lo anterior, destaca el editorialista de Reforma, no ha impedido que la construcción de una presidencia fuerte y un gobierno enfocado al control prosiga con prisa y sin pausa, como ilustra el intento por eliminar cualquier control constitucional al manejo del gasto público o el agandalle eléctrico. Sin embargo, la falacia detrás de ese proyecto es que no es susceptible de avanzar hacia el logro de los objetivos que se planteó el presidente: claramente, la corrupción no ha disminuido (como siempre en nuestro sistema político, la corruptos son los del gobierno en curso, pero ésta persiste); la pobreza no disminuye con el aumento de transferencias (pero sí se fortalece una base clientelar que nada tiene que ver con la pobreza); y, claramente, no merma la desigualdad. Del crecimiento ni qué hablar.

La evidencia muestra que el verdadero proyecto no es de desarrollo sino de control: no sólo todo está enfocado en esa dirección, sino que ni siquiera se pretende construir el tipo de capacidad rectora que caracterizó al desarrollo estabilizador. Pero el objetivo de control viene acompañado de la neutralización no sólo de los (supuestos) contrapesos al poder presidencial, sino de la eliminación de todos los factores de éxito que caracterizaron al periodo que el presidente denomina como «neoliberal». Esto implica que el objetivo no es exclusivamente la restauración de una etapa del pasado de México, sino destruir las anclas que permiten que algunas cosas funcionen (por cierto, muchas de ellas muy bien, como la planta de manufactura para la exportación, ahora en riesgo). Esto seguiría la máxima de Trotsky de que «mientras peor vayan las cosas, mejor».

Lo peculiar del momento actual de México es que el presidente avanza en el ámbito legislativo casi sin restricción, pero los resultados son, a pesar de ello, pírricos. Su control de la Cámara de Diputados a través de Morena es indisputable y, para iniciativas de ley que no requieren mayoría calificada, tiene igual control del Senado. Sin embargo, aunque Morena es un instrumento del presidente, no constituye una representación social con amplia presencia en la sociedad. Su fuerza legislativa es abrumadora, lo que le permite al presidente usar al partido como prefiera, pero no tiene capacidad de movilizar o controlar a la sociedad.

 

La Sociedad deberá ser el dique

que frente al poder unipersonal

El presidente ha convertido a la crisis de la pandemia en una oportunidad para avanzar su proyecto de control, pero no está avanzando: la sociedad ha cobrado cada vez más presencia y relevancia. En una palabra: este es el momento y ésta es la oportunidad para que la sociedad tome el papel que le corresponde, rompa con el mundo de la información falsa y de la corrupción imperante para construir una plataforma de sólido desarrollo futuro. Las crisis son oportunidades para todos.

Hasta aquí el espléndido trabajo de Luis Rubio.

El dirigente del PRD, Ángel Ávila, celebró la creación del frente de siete Gobernadores para pelear las decisiones «erróneas» del Gobierno Presidente Andrés Manuel López Obrador.

En entrevista, consideró que son más quienes se oponen, aunque por temor no lo expresan.

«Tengo la impresión de que hay todavía más Gobernadores que comparten esta agenda de estos primeros siete compañeros, pero por temor a que no se le entreguen partidas prefieren guardar silencio», dijo.

«La realidad es que ya era necesario que los Gobernadores le demostraran al Poder Ejecutivo que no vive en una dictadura, sino que vive en una República y que hay otros poderes en la República que también tienen derecho a expresarse” (4) .

La respuesta y la amenaza

El sábado 23 de mayo, tras la declaratoria de los siete gobernadores, sobrevino la reacción y la amenaza elegante, pero amenaza al fin, del morenismo (5).

Ricardo Monreal, coordinador de Morena en el Senado, dijo que el frente creado por siete gobernadores para dar pelea legal a decisiones del Presidente Andrés Manuel López Obrador es normal en cualquier democracia, a la vez que lanzó una velada amenaza de cómo procedería Morena ante este levantamiento.

El morenista advirtió que la corresponsabilidad en el ejercicio de gobierno es inevitable para todos los niveles, al igual que la rendición de cuentas.

«Que los Gobernadores constituyan un frente para fijar posición sobre políticas públicas es normal en cualquier democracia. La corresponsabilidad en el ejercicio de Gobierno es inevitable, y la rendición de cuentas es una exigencia ciudadana invariable para todos los niveles», indicó Monreal a través de su cuenta de Twitter.

…………………………………………………….

(1).- Diario Reforma Mayo 23 2020

(2).- Diario Reforma Mayo 24 2020

(3).- Diario Reforma Mayo 24 2020

(4).- Diario Reforma Mayo 23 2020

(5).- Diario Reforma Mayo 23 2020