El Plan DN-III en auxilio para la etapa

más critica del Covid-19 en Durango

Todo un piso del Hospital 450 a disposición de “un ejército” de especialistas y enfermeras para ayudar a la población

Ya opera el Plan DN-III-E en el Hospital General 450. Se cuenta con un equipo de 50 elementos que fueron contratados y capacitados para esta función, además de 18 militares que se desempeñarán en diferentes tareas que se requieren para la atención de pacientes que requieran la hospitalización. La presencia de la Sedena en prácticamente todo el territorio mexicano, podría tener la doble función de atender a los enfermos por COVID-19 y  ayudar a los más necesitados, además de cuidar que las cosas no salgan de control en el país.

Texto: Daniel Estrada O.

Ya opera en la capital de Durango el Plan DN-III-E en el Hospital Insabi no. 7, el cual cuenta con un equipo de 68 personas, entre personal contratado y elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional. Su objetivo: atender a los pacientes graves de COVID-19.

El Plan de Auxilio a la Población Civil en Casos de Desastre, es un instrumento con el que el Ejército y la Marina implementan acciones de auxilio a favor de la población afectada por desastres naturales o causados por personas.

Claudio Paredes Calva, teniente coronel, médico cirujano y asesor técnico del PLAN DN-III-E en el Hospital Insabi no. 7, informó sobre el arranque de actividades con fecha del 28 de mayo de 2020, alrededor del mediodía.

El espacio de atención especializada para pacientes con Coronavirus, se encuentra en las instalaciones del Hospital General 450, de esta ciudad de Durango.

Para cumplir con dicha tarea, se cuenta con personal debidamente capacitado y adiestrado para la atención de pacientes que por causa del virus requieran de la hospitalización.

Indicó que para iniciar operaciones, llegaron insumos de la Ciudad de México, a través del Resultados de búsqueda Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi).

Manifestó que para la operación del Hospital Insabi no. 7 fueron contratadas 50 personas, entre médicos, enfermeras y técnicos, quienes trabajarán de forma coordinada con un equipo de 18 elementos militares que también tienen encomiendas en este espacio.

De la misma manera, el personal que se encargará de dar la batalla a la contingencia en este lugar, se coordinará con el equipo que se desempeña en el HG 450.

Se cuenta con una disponibilidad de 50 camas para pacientes COVID-19, con lo que se logrará ampliar la cobertura en cuanto a la atención que requieren las personas que llegan a presentar síntomas que hacen necesaria la hospitalización.

El pasado jueves 28 de mayo por la mañana, por primera vez, todo el personal médico que se desempeñará en el Hospital Insabi no. 7, realizó un ejercicio de formación, frente a las instalaciones de Urgencias y a un lado del módulo Triage, para luego romper filas e ir a sus nuevos puestos de trabajo.

La presencia de personal militar en las amplias instalaciones del nosocomio ubicado sobre el bulevar Patoni (libramiento San Ignacio), es muy evidente.

Los elementos del Ejército Mexicano, tienen cobertura en prácticamente todo el lugar, no solamente con personal capacitado en la atención a la salud, sino que mantienen una constante vigilancia y supervisión del espacio.

Hay que recordar que hace algunas semanas se puso a disposición de la ciudadanía duranguense el hospital ubicado en el Campo Militar 5 de Mayo, en donde incluso se habilitaron dormitorios como áreas de internamiento para pacientes con Coronavirus.

Dicho recinto, identificado como Unidad Operativa de Hospitalización COVID-19, tiene capacidad para la atención de 30 pacientes, con dos salas de 15 camas en cada caso, una para hombres y otra para mujeres.

Participación

De esta manera, las fuerzas castrenses se encuentran totalmente involucradas en la implementación del Plan DN-III-E, con el objetivo de atender a los ciudadanos mexicanos en el marco de la pandemia.

La puesta en operación de este esquema, se presentó en medio de una semana que ha registrado un incremento significativo en el número de casos positivos, así como en la cantidad de defunciones.

El propio gobernador José Rosas Aispuro Torres, ha reconocido en los últimos días, que el principal temor que se tiene es que la demanda de atención rebase la capacidad de los hospitales en Durango.

Si bien, se tenía previsto que para finales de mayo la cifra de contagiados confirmados sería de alrededor de 500, el mes no cerró con pocos casos, además de que la cantidad de positivos sigue en aumento.

Fue desde el pasado 24 de marzo, hace ya más de dos meses, cuando el gobierno federal implementó el Plan DN-III-E, mediante el cual la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Marina contribuyen con médicos y hospitales para la atención de pacientes confirmados con el virus.

En este contexto, el Ejército está a cargo de cinco hospitales de alta especialidad, 36 hospitales y 272 clínicas, con capacidad de internamiento de dos mil 523 pacientes, 50 más de terapia intensiva y 23 cuartos para aislamiento.

Además cuenta con mil 738 médicos cirujanos, mil 727 enfermeras, 884 oficiales de sanidad, 649 cirujanos dentistas, así como tres 600 militares que podrían brindar apoyo, en caso de ser necesario.

En su momento, se informó de la contratación de tres mil 694 médicos, con los que se llegó  a un total de 20 mil 444 elementos de personal médico para atender a la ciudadanía mediante este esquema.

Tanto el Ejército como la Marina han puesto a disposición, unidades automotrices, vehículos aéreos y todo tipo de implementos, como casas de campaña, catres y lonas que puedan ser utilizadas para el respaldo de las acciones de salud.

La milicia se ha desplazado en todo el territorio nacional para cooperar en acciones de salud, aunque también con el objetivo de llevar ayuda a las familias de escasos recursos, afectadas por la contingencia.

Sin embargo, hay quienes mencionan que el desplazamiento del Ejército, no tiene como único objetivo la atención de pacientes COVID-19 y de los más necesitados, sino que también realizan tareas de vigilancia en medio de una pandemia que en determinado momento podría ocasionar cierta inestabilidad social.

En el mismo documento en el que se exponen las principales labores que se llevan a cabo mediante la implementación del Plan DN-III-E, se expone que se buscará “mantener el orden y asegurar el buen gobierno, o restablecerlo a la brevedad posible, en caso de que así se haga necesario”.

 

Esto deja ver que la presencia de la Sedena en prácticamente todo el territorio nacional, podría tener la doble función de atender a los enfermos por COVID-19 y  ayudar a los más necesitados, además de cuidar que las cosas no salgan de control en el país.

Mientras tanto, las autoridades locales continúan llamando a la población a evitar salir de casa y mantener la sana distancia, para evitar la proliferación de los contagios, en el marco de la activación del semáforo para la inserción en la nueva normalidad.

Si bien se reactivan diversos sectores y se refrenda el desempeño de las actividades  esenciales, para los duranguenses la prioridad debe ser primero la salud y la vida, seguida de la economía, que ha sido severamente golpeada por la pandemia.