AMLO y Aispuro: su relación en la nueva normalidad

Jun. 16. 2020

Por: Víctor R. Hernández

Ayer, en entrevistas radiofónicas el subsecretario de salud Hugo López Gatell, reiteró una nueva fecha para regresar a la nueva normalidad: el mes de octubre.
Y sin lugar a dudas que los efectos emocionales y de relación social habrán de ser muy diferentes a como eran antes de la emergencia sanitaria que enfrentamos.
Pero también, la pandemia habrá de cambiar radicalmente la relación política entre los gobernadores del país y el presidente Andrés Manuel López Obrador. Y es que a estas alturas de la crisis sanitaria, los gobernadores no sólo reclaman el acompañamiento presupuestario, de la federación, para ayudar a levantar la desvencijada economía local, sino los recursos mínimos para enfrentar los más crecientes retos sanitarios en sus respectivos hospitales.

Estos dos elementos, el sanitario y el económico, han terminado por dejaron en claro la ríspida relación que en las semanas por venir, se observará entre un buen número de gobernadores y el titular del poder ejecutivo federal.
Por lo pronto, el pasado lunes, el presidente ubicó en politiquería, el llamado que el domingo le hicieron gobernadores del PAN, entre los que se incluye José Aispuro Torres.
López Obrador calificó de “politiquero” (superficial) al llamado de alerta que hicieron el domingo nueve gobernadores del PAN, sobre un escenario de ruina e ingobernabilidad por la crisis económica provocada por el COVID-19.
“Es un asunto político y estrictamente llamando a las cosas por su nombre, politiquero, pero somos libres prohibido prohibir, todos tenemos derecho a manifestarnos y se tiene que garantizar el derecho a disentir y no incomodarnos ni tener la piel así muy delgadita para no resistir insultos”, dijo el mandatario este lunes en su conferencia matutina.

La calificación de politiquero se le da a los personajes chantajistas, a los políticos rijosos. De ese tamaño ve López Obrador a los gobernadores.
El domingo el bloque de gobernadores de Acción Nacional señalaron que la crisis económica del país puede convertirse, en las próximas semanas, en una “emergencia humanitaria” donde emerja la violencia y la ingobernabilidad.
Los gobernadores panistas propusieron “una ruta de cambio para mejorar y dar paso a un país unido, próspero y triunfador”, que incluye un nuevo pacto fiscal para que las entidades reciban más recursos de la federación.
Además pidieron libertad para el sector empresarial, para que este “trabaje, invierta y produzca, apoyado por el gobierno y no perseguido por él”.
López Obrador dijo que el cambio que piden en la repartición de impuestos no tiene un fundamento legal y es solo propaganda.
“Los estados no pueden legislar en esa materia, entonces ¿por qué lo hacen?, es propaganda pero pues también no es para mortificarnos, nosotros tenemos que seguir haciendo nuestro trabajo el pueblo nos eligió para transformar”.
El mandatario añadió: “ya van a venir las elecciones, la revocación de mandato que se vayan reagrupando que se conformen como un grupo reaccionario”.

Es en este contexto en que el gobernador, Aispuro Torres, externó, incómodo, su opinión sobre la forma en que la federación está ubicando a Durango, dentro de los semáforos de la emergencia sanitaria.
“Hoy que estamos en una peor situación, con respecto a la semana pasada, porque hay más contagios, hay más personas hospitalizadas. Creo que no sólo hay que medir el número de personas hospitalizadas, sino también el número de personas que requieren terapia intensiva y el uso del ventilador; esto es lo que debemos de evaluar para poder ver en qué semáforo estamos y, lamentablemente (en Durango) no hemos mejorado”. “Vamos en una línea ascendente… el número de muertes ha aumentado.
Entonces, hoy nos ubican en el semáforo naranja y la semana pasada en el rojo, cuando la semana pasada estábamos en una situación mejor…”
Indiscutiblemente que el mandatario estatal ha cambiado el trato que en la historia reciente, le venía dando al gobierno de López Obrador, en señal de que ya asimiló que en el México de la nueva normalidad, la rispidez en su relación con la 4T, será parte de esa nueva normalidad.