Carnicerías: camino al matadero; en este año han cerrado 25

Ignacio Soto: en 2009 había más de mil 200 expendios de carne, ahora sobreviven 350

  • Reforma Energética, aumento en combustibles, transporte y competencia extranjera ponen al borde de la quiebra a esta industria.

Por: Daniel Ortiz

 Lo que al principio del año parecía que era “la cuesta de enero”, se convirtió en una crisis que ha llevado a cerrar sus puertas a por lo menos 25 carnicerías en un lapso de seis meses, según advirtió Ignacio Soto Cháirez, líder de la Unión de Tablajeros de Durango.

El dato es más duro si se tiene en cuenta que de acuerdo con los Censos Económicos 2009 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), se contabilizaron más de mil 200 expendios de carne; mientras que en la actualidad hay 350 negocios con este giro.

Dicha actividad comercial, en la que se contempla a las carnicerías que expenden carne roja de matanza local  ha caído en un 342 por ciento, en un lapso de cinco años, a causa de diversos factores entres los que se puede enumerar la sequía, la venta de producto extranjero, el encarecimiento de los insumos y a partir de 2014, la Reforma Fiscal.

Algunos factores de los mencionados han provocado que este alimento se haya encarecido por lo menos un 20 por ciento de enero a la fecha, por lo que algunos tablajeros han optado por dejar el negocio, pues ya le estaban perdiendo.

Desde la sequía que se registró entre 2011 y principios de 2013, la producción pecuaria local no se ha podido recuperar, ya que no solamente los tablajeros se han retirado, sino también algunos de sus proveedores.

Al existir menos proveedores, el producto tiende a subir, pero por si esto fuera poco, el precio del combustible también influye de forma directa en el precio que el consumidor tiene que pagar para tener un guiso de carne en su mesa.

Por poner un ejemplo: hace algunos meses el costo en diésel de una hectárea de forraje (maíz amarillo), requería de cinco mil 550 pesos en diésel, mientras que en la actualidad el costo es de siete mil 500.

Soto Cháirez, mencionó que a esto se le añade el traslado del ganado en pie y después la repartición en canal, aparte de lo que se invirtió en otros insumos.

Antes de la sequía, el principal problema al que se enfrentaban las carnicerías locales, era la venta de producto de importación o bien, traído de otras entidades del país en grades volúmenes, mismo que persiste, aunque ya no es el único.

Desde que se firmó el Tratado de Libre Comercio, un sinnúmero de actividades económicas que dependen del sector agropecuario, se han visto mermadas de manera gradual; en algunos casos están al borde del colapso.

Por si esto fuera poco, la Reforma Fiscal ha venido a confundir y a dar el “tiro de gracia” a carniceros que poco les faltaba para “aventar la toalla”, pues lo que parecía una “cuesta de enero” cíclica, se ha convertido en la “cuesta del semestre”.

Pero no sólo eso, pues los carniceros, así como la mayoría de los pequeños empresarios de Durango, se encuentran a la expectativa de lo que se viene con la reforma energética, ya que se comenta mucho respecto al posible incremento en la energía eléctrica.

Y es que la electricidad es una de sus principales herramientas de trabajo, por el uso de grandes refrigeradores, congeladores y cortadoras, entre otros implementos esenciales para complementar la actividad comercial.

Reacción

Ignacio Soto, quien a principios de 2013, fue llamado a suplir en la regiduría a Alicia Gamboa, se desempeñó en el cargo hasta que la pasada gestión municipal cedió la estafeta el 1 de septiembre pasado.

Ya con la experiencia de representar  a los tablajeros del municipio dese hace tiempo, el ex regidor, junto con otros líderes comerciante, busca fortalecer la venta de carne roja mediante la implementación de diversas estrategias de mercado.

Refirió que se trata de beneficiar a todos (los que quedan), con la creación de algún distintivo mediante el cual se dé a conocer a la clientela que están adquiriendo un producto de calidad y de origen local.

“Se trata de rescatar el comercio tradicional, posiblemente con la implementación de un logotipo o distintivo que represente no sólo que se trata de un producto de calidad, sino también la unión entre los expendedores de carne”, dijo.

Dijo que los tablajeros consideran que esta puede ser una buena alternativa para evitar que se sigan presentando cierres en una actividad comercial que ha sido el sustento de familias que por generaciones se han dedicado a vender carne.

 

Complemento

EL EFECTO DE LA INFLACIÓN

En la actualidad el kilogramo de carne “de primera”, tiene un costo de 145 pesos, mientras que el “de media” está en 122 pesos. Ya el que se conoce como “corte fino” se consigue en 165 pesos, según datos de la Unión de Tablajeros.

¿Qué pasa con la carne que se consigue en menos de 80 pesos? Cuestiona Ignacio Soto para responder él mismo: “es producto de dudosa procedencia y calidad, procesado con químicos para evitar que se desperdicie.

La carne en canal, que compran los carniceros, tiene un valor de 65 pesos por kilogramo, precio que prácticamente se ha duplicado en comparación con el que se tenía hace cinco años, cuando su costo era de 36 pesos.

En ese entonces el kilogramo de carne de buena calidad si era de alrededor de 80 pesos, aunque en algunas carnicerías el producto se conseguía hasta en 65 pesos.

Ante tales condiciones hay quienes han querido entrar al negocio y no pasa el mes para cuando ya tienen cerrados sus locales. Así está la situación con un alimento que con el paso del tiempo parece convertirse en un lujo ocasional en la mesa de los mexicanos.