Abierta desobediencia civil en contra de la sana distancia

23/06/2020

Por: Víctor R. Hernández

Durango ha entrado a la etapa más critica de la emergencia sanitaria y por desgracia, se están conjugando tres elementos que difícilmente se pueden superar en el corto plazo y que pesarán en la historia inmediata de nuestra sociedad.
1.- Los datos que diariamente presenta en sus conferencias nocturnas Don Sergio González Romero son desalentadores y al parecer incontenibles en el corto plazo. Ayer martes sumamos más de mil 400 contagios y más de 120 decesos. al parecer hemos llegado a la etapa que se pretendía evitar: el contagio comunitario, etapa en la que se pierde la historia inmediata del contagiado y los que convivieron a su alrededor.

Etapa, sin lugar a dudas muy peligrosa y hasta explosiva.
2.- El segundo elemento que se encuentra estrechamente relacionado al primero, es que la comunicación entre autoridades y población se encuentra fracturada.
La sociedad ya tiene varias semanas que ha dejado de escuchar a gonzalez Romero, al gobernador José Aispuro y al alcalde Jorge Salum del Palacio.
La sociedad duranguense de todos los niveles socioeconómicos, han decidido dejar de lado la amenaza oficial sobre el riesgo de contagio y ha decidido aventurarse a comprobarlo por ella misma; decisión que conlleva el arriesgar la vida.

Esta realidad es verdaderamente dramática pero cierta. El ciudadano con capacidad de decisión ha tomado el camino de recuperar su libertad y ya no dejarla en manos de las autoridades.
Y el mejor ejemplo fue el pasado domingo. Las familias, o parte de sus integrantes, se volcaron a las calles a buscar momentos festejar el Día del Padre. Otros, a buscar insumos para alimentar la convivencia familiar por tan significativa fecha.
La campaña de prevención, que al igual que en el 10 de Mayo, se desdobló a través de nuestras autoridades, simplemente no fue atendida.

Estamos, pues, ante una declarada desobediencia civil contra las reglas sanitarias de la sana distancia, el cubrebocas y el quedarse en casa.
Esta sociedad horizontalmente comunicada (vía redes sociales), ha decidido imponer su propio semáforo para reincorporarse a la vida normal. Nada de que nueva normalidad. Nada de más restricciones.
Lo que ya estamos presenciando es que el ciudadano está cambiando seguridad, medidas preventivas, por el disfrute pleno de su libertad; de su necesidad de convivencia con los demás. Pero, sobre todo, el recuperar su posición económica.

Los que tenían poco, han decidido desafiar a la emergencia, para ir al rescate de esa miseria que poseían hasta la primera semana de marzo. Los que tenían mucho, también. Resultado de esta nueva actitud ante de la vida, hoy observamos a nuestras autoridades hablar, hablar y hablar sobre la importancia de quedarse en casa y una sociedad que no sólo le ha dado la espalda, sino que ya está en la sintonía de reanudar su vida.
Por otra parte, observamos otras sociedades que poco a poco están saliendo a una nueva realidad, luego de aceptar “por las buenas y por las malas” el confinamiento.
Ahora en lo que están concentradas, además de recuperar el nivel económico, cualquier que haya sido, es el de analizar como será su vida post covid.
El informe COVID-19 Community Mobility Reports, realizado por Google durante la expansión de la pandemia, ha documentado cómo el coronavirus ha modificado los patrones de movilidad en 131 países. En España, por ejemplo, este periodo de excepción ha traído una caída del 58% en los viajes hacia los sitios de ocio, un descenso del 48% hacia los puestos de trabajo, pero un aumento del 19% en los trayectos hacia áreas residenciales, según los últimos datos recogidos el 21 de mayo, hace apareas un mes. Lo que no está tan claro, sin embargo, es cómo va a cambiar el medio de transporte elegido para desplazarse a los destinos a los que irá a partir de ahora o la frecuencia con la que se usará.

Cuando aún hay restricciones de movimiento en todo el país, los vehículos privados y de alquiler, la bicicleta y el transporte público se han tenido que adaptar a gran velocidad a una nueva realidad llena de interrogantes. ¿Habrá un repunte en el uso del coche y la moto? ¿Ganarán fuerza otras formas alternativas más sostenibles? ¿Cómo se adaptarán el transporte colectivo a la permanencia de medidas de distanciamiento social?
Son interrogantes que ya comienzan a forzar la imaginación y prospectiva de las autoridades urbanas y a las mismos empresas relacionadas estrechamente con la movilidad de la sociedad.
Pero de estas nuevas tendencias, volveremos en las próximas entregas.