Cuando la estupidez se convierte en agradecimiento

Texto: Daniel Estrada Ortiz

Ante las agresiones de ciudadanos malnacidos a médicos y enfermeras, la comunidad los ha cobijado

Más amenazas al personal de Salud; duranguenses se solidarizan, “Tienes Covid te vamos a quemar donde te veamos” escribieron en el exterior de la vivienda de una enfermera de nombre Claudia. Al enterarse en redes sociales, ciudadanos le dejaron la fachada de su casa mejor que antes.Una doctora y una enfermera llegaron huyendo a esta capital, provenientes de un poblado de Mezquital, luego de ser amenazadas por familiares de un sospechoso de COVID-19 falleciera tras ser atendido por ellas.

Si bien es cierto que tres agresiones a personal de salud en tan poco tiempo no son poca cosa, no se puede ignorar la manera en que los ciudadanos han respondido a favor de los médicos y enfermeras, como una forma de agradecer que todos los días ponen en riesgo la vida propia por salvar la de los demás.Cuando parecía que las agresiones al personal médico parecían haber quedado atrás, quedó demostrado que todavía hay personas que no entienden la importancia del rol que juegan quienes se han preparado para atender la salud del prójimo.En los espacios en donde los cines suelen anunciar los títulos y horarios de las películas en exhibición se estuvo haciendo homenaje por mucho tiempo a quienes llaman “verdaderos héroes”, refiriéndose al personal de salud.En algunos establecimientos comerciales hay horarios y ofertas especiales para estas personas, como una forma de reconocer el esfuerzo que hoy están haciendo para dar la batalla a la pandemia.

Sin embargo, el pasado martes 21 de julio, a un vecino de la colonia Francisco Zarco de esta ciudad de Durango le pareció buena idea escribir una amenaza en el exterior de la vivienda de una enfermera de nombre Claudia.

En la pinta se leía “Tienes Covid te vamos a quemar donde te veamos” la cual abarcó parte de la fachada, incluyendo pared, una puerta y el portón, de la casa en la que habita con su familia.

Al parecer, la amenaza fue escrita poco tiempo después de que, tanto la enfermera como su esposo, salieran a sus respectivos centros de trabajo.

Óscar Chávez, secretario general de la Sección 88 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (Sntsa), fue quien con una denuncia pública provocó que se “encendieran” las redes sociales en apoyo a la agredida.

En su cuenta personal de Facebook, Chávez publicó: Hoy apareció esta amenaza en contra de una de nuestras compañeras y su familia, a los responsables de esto les aseguro que no nos vamos a dejar intimidar y menos la vamos a dejar desprotegida a ella y a su familia.

Pedimos a las autoridades, pero sobre todo a la sociedad, civilidad, madurez y respeto a los y las trabajadores del Sector Salud en Durango.

El área Jurídica del Sindicato que me honro en encabezar ya está preparando la denuncia correspondiente para presentarla ante la Fiscalía del Estado.

Es decepcionante que a pesar de que somos quienes estamos enfrentando esta pandemia nos hagan esto, no lo vamos a tolerar ni a permitir.

La molestia del líder sindical era evidente, al igual que la de muchos ciudadanos que a través de sus redes sociales manifestaron su descontento, pero también su interés de hacer algo para compensar a la afectada.

La buena voluntad y solidaridad de varios ciudadanos, derivó en que la fachada del domicilio de la enfermera Claudia quedara bien pintada, con los mismos colores que tenía (muro verde y puertas blancas).

El gobernador José Rosas Aispuro Torres, quien se encontraba en gira cuando se dio a conocer el agravio, se comunicó vía telefónica con Claudia, para manifestarle su respaldo y anunciarle que había girado instrucciones a la Fiscalía General del Estado (FGED) para proceder de inmediato con las investigaciones.

Le informó que la FGED ya tenía identificado a un presunto involucrado en la amenaza, por lo que se daría el debido seguimiento para que ni ella, ni sus compañeros tuvieran que lidiar con este tipo de situaciones.

El alcalde, regidores, diputados, el secretario de Salud y representantes de organizaciones y demás figuras públicas reprobaron lo ocurrido, no obstante, lo que más llamó la atención, fue la reacción sin titubeos de los ciudadanos que se ofrecieron a pintar la fachada del domicilio vandalizado.

La propia Claudia manifestó que hubo ayuda de sobra para arreglar los desperfectos causados a su vivienda, por lo que pudo ver como de un incidente tan desagradable, vinieron cosas buenas, como el apoyo desinteresado de personas que ni siquiera conocía. “Son más los buenos que los malos”, dijo.

Ella negó tener COVID-19, de lo contrario, ni siquiera seguiría activa en la encomienda que atiende, además de que pidió a los ciudadanos seguirse cuidando ya que el número de contagios se mantiene en aumento.

La propia fiscal Ruth Medina Alemán informó sobre los primeros avances en la investigación sobre este asunto y reiteró lo mencionado por el gobernador, al señalar que la persona que se tienen identificada como presunta implicada en el hecho, tiene su residencia cerca de la de Claudia.

Este caso en particular dejó varias lecciones: la primera, que todavía hay mucha ignorancia en torno a la pandemia; la segunda, que fue prácticamente para el agresor, es de no meterse con el personal de salud y la tercera es que todavía hay duranguenses de noble corazón.

Muy cerca

Para mala fortuna, hay otros dos casos que tienen que ver con agresiones a personal de la salud. El segundo caso se dio muy cerca, y a muy poco tiempo de lo ocurrido en la casa de Claudia.

A tan solo dos cuadras, una trabajadora de una institución de Salud, también fue objeto de un atentado a su patrimonio, ya que rompieron un cristal de su automóvil e intentaron robarle el estéreo.

Aunque el hecho pudiera no estar relacionado de forma directa con su profesión, la autoridad ha optado por dar seguimiento al caso como si así lo fuera, para descartar cualquier agresión mayor que ponga en riesgo su integridad.

Las hicieron huir

El tercer caso fue algo dramático, ya que la madrugada del pasado jueves 23 de julio, se informó que una doctora y una enfermera, provenientes de una localidad de Mezquital, se vinieron a esta capital tras ser amenazadas por familiares de un paciente de COVID-19, que presuntamente ellas atendieron.

Fue personal del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) quien alertó a las autoridades de esta situación, puesto que en determinado momento, no las localizaban, por lo que temieron por su seguridad.

Ambas fueron identificadas en un filtro de seguridad instalado sobre la carretera, en el que participaban elementos de varias corporaciones, quienes de alguna manera las pusieron a salvo.

Ellas informaron a las autoridades de seguridad que habían sido amenazadas por parientes de una persona sospechosa de Coronavirus, a quien habían atendido, pero horas después falleció.

Los familiares las hacían responsables de dicho fallecimiento, por lo que temieron por su vida y decidieron trasladarse a esta capital, para evitar ser víctimas de alguna agresión.

Ya se tienen antecedentes de este tipo de casos, entre los que se puede mencionar el de la enfermera a quien le echaron un vehículo encima, amagándola con atropellarla.

También se llegó a mencionar que operadores del transporte público evitaban detenerse cuando el personal de salud les hacía la parada, por lo que algunos estaban optando por ir a su trabajo con el uniforme oculto en una mochila.

Agresiones de esta naturaleza se han suscitado en diferentes partes del país e incluso del mundo, lo que ha obligado a las fuerzas de seguridad a mantenerse vigilantes de los hombres y mujeres “de blanco”.