Inicia temporada de lluvias y Durango ya es una alberca

Texto: Daniel Estrada O.

Al descubierto, el deficiente drenaje pluvial y la pésima educación ciudadana para mantener la ciudad limpia

Lluvia exhibe vulnerabilidad del municipio. La contingencia dejó ver la débil capacidad de respuesta de las corporaciones de emergencia, el desdén de algunos que deberían estar para servir a la sociedad y los malos hábitos de limpieza  que prevalecen en los ciudadanos. Las primeras lluvias de consideración que se registraron en el municipio de Durango, dejaron afectaciones de consideración en por lo menos 40 asentamientos de la ciudad, además de localidades incomunicadas en la Sierra.

Las primeras precipitaciones considerables de la temporada exhibieron la vulnerabilidad histórica del municipio a este tipo de fenómenos, falta de capacidad de las autoridades para reaccionar con rapidez y efectividad, así como los malos hábitos de los ciudadanos y sus repercusiones.

Durango capital tiene historias trágicas añejas y recientes, en cuanto a daños ocasionados por las precipitaciones pluviales. Se han perdido vidas, viviendas y pertenencias, por causa de los estragos causados por tormentas.

El pasado lunes 27 de julio se registró una precipitación pluvial que de acuerdo con la apreciación del alcalde Jorge Salum del Palacio, respaldada por la Dirección Municipal de Protección Civil, fue equivalente al 10 por ciento de lo que llueve anualmente en esta región del estado.

Según datos proporcionados por el propio presidente municipal, la precipitación promedio fue de entre 35 y 40 milímetros, aunque el reporte de la Conagua indicaba que en el Observatorio Meteorológico, ubicado en el Palacio Federal, se alcanzaron los 95.3 milímetros.

La lluvia no fue menor en las principales presas del municipio, con un registro de 116.5 milímetros en la Santiago Bayacora, 96.3 en la Guadalupe Victoria y 42.5 milímetros en la Peña del Águila, lo cual influyó de en el nivel de almacenamiento, sobre todo en la segunda de las mencionadas.

El mismo lunes 27 de julio, la presa Guadalupe Victoria había amanecido al 62.7 por ciento de su capacidad y ya para el miércoles 29 estaba al 97.3 por ciento; en el caso de la Santiago Bayacora pasó del 70.8 por ciento, al 87.2 por ciento; mientras que la Peña del Águila del 21.9 por ciento, al  49 por ciento.

Por tal motivo fue necesario hacer una extracción de hasta 160 metros cúbicos por segundo de la presa Guadalupe Victoria, haciendo crecer el caudal del Río Tunal, ya que la precipitación del miércoles 29 de julio, también fue abundante.

Valente Palomares Delfín, titular de la Dirección Municipal de Desarrollo Rural, indicó que en los valles del municipio no había comunidades incomunicadas, pero en la zona serrana sí se tenía este problema.

El dato pudo ser corroborado, luego de que personal de Protección Civil Municipal rescató a los miembros de una familia de 10 integrantes, entre ellos niños, que habían quedado atrapados en inmediaciones del poblado Llano Grande, a causa de la creciente de un arroyo.

Estas personas fueron rescatadas por el equipo de rescate en aguas rápidas, la tarde del miércoles 29 de julio, después de que estas llevaban ya 30 horas sin probar alimentos.

En la ciudad, el mero lunes 27, la misma dependencia municipal rescató a un total de 22 familias, cuyos integrantes fueron sacados de sus domicilios inundados, o bien, salvados de sus vehículos que quedaron atrapados en corrientes rápidas.

Luis Roberto Rivero Ramírez, subdirector asistencial del Sistema DIF Municipal, informó que a raíz de la intensa lluvia, se tuvo la necesidad de dar hospedaje a 40 personas en el Albergue de la Ciudad y en el Albergue de Jornaleros.

Señaló que cuando se trata de una contingencia de esta naturaleza, no hay límite de tiempo para que los ciudadanos permanezcan en los albergues, además de que entre los dos tiene una capacidad para atender hasta 120 personas.

Incluso, se implementó una campaña de recolección de víveres para ayudar a los afectados, debido a que muchos de ellos perdieron la mayoría de sus pertenencias por los estragos del fenómeno climático.

Tan solo en la ciudad fueron 40 colonias las que registraron afectaciones de consideración, la mayoría al nororiente, a lo que se suman las localidades de la zona rural, en donde no hubo pérdidas humanas, pero sí de animales.

Sin la mejor disposición

A pesar de los esfuerzos de muchos, también se hizo presente el desdén de otros, lo cual fue denunciado por los propios ciudadanos y en otros casos hasta captado por algunos medios de comunicación.

Para empezar, con todo y que Protección Civil traía en la ciudad a su escuadrón especializado en hacer rescates en aguas rápidas, por otra parte, no pudieron hacer mucho para evitar que el agua se metiera a las viviendas en las zonas más vulnerables, como la Virgen, la Gobernadores, el Real Victoria y Nuevo Durango, por mencionar solamente algunos de los más afectados.

Algunos ciudadanos se quejaron de que por más que hicieron el llamado al número de Emergencia 911, nunca llegó nadie a apoyarlos a sacar el agua de sus domicilios y rescatar algo de su patrimonio aunque sea de manera parcial.

Sin embargo, lo que más llamó la atención fue el momento que quedó grabado en una transmisión que hacía Canal 10, cuando una mujer quedó varada a media calle y pasó una patrulla de la Dirección Municipal de Seguridad Pública (DMSP) sin detenerse.

La lógica indicaba que la unidad de la Policía Municipal se detendría y los agentes que la ocupaban prestarían auxilio a la mujer cuyo vehículo ya no quiso funcionar, no obstante, el vehículo oficial pasó de largo.

Dicha acción derivó en la sanción de tres elementos: el comandante José Juan y los agentes Cuauhtémoc  y Farid, quienes fueron arrestados por la omisión en la que incurrieron.

Otra situación que salió a relucir con la primera precipitación de consideración de la temporada, fue la gran cantidad de basura que hay en la calle, lo cual deja ver cómo la ciudadanía no ha aprendido a ser responsable en este sentido.

La suciedad de siempre

Solamente en el operativo de limpieza de rejillas y alcantarillas que se implementó el lunes, en el marco de la intensa precipitación, fueron recolectadas mil 500 toneladas de basura, las cuales impedían el correcto funcionamiento del sistema de drenaje, ya de por sí deficiente.

Pocos días antes, ya se habían anunciado el retiro de más de tres mil toneladas de basura de las calles, sobre todo de las áreas en donde suelen generarse conflictos de bloqueo de los sistemas de drenaje y colectores pluviales.

Además de eso, Jorge Pérez, director de Servicio Públicos, manifestó que, en las zonas de viviendas, se están retirando diariamente entre 30 y 40 toneladas de basuras de la vía pública.

Antes causaba extrañeza, pero ya no es raro escuchar que han sido retirados sillones, aparatos electrodomésticos, televisiones y otros artículos de desecho de considerable tamaño.

El reclamo entre ciudadanos y autoridades es cíclico. Mientras que el gobierno en turno insiste en la necesidad de evitar tirar basura en la calle, algunos ciudadanos se quejan de la poca capacidad de reacción para la atención de contingencias y en breve vendrán las críticas por la aparición de baches.

Emergencia

Por lo pronto,  el Gobierno del Estado emitió una solicitud de Declaratoria de Emergencia para 16 de los 39 municipios, entre los que se encuentra Durango.

Lo anterior, ante las afectaciones causadas por las precipitaciones registradas durante la recta final de julio, en plena temporada de lluvias.

La petición es para los municipios de: Cuencamé, Durango, Guadalupe Victoria, Mezquital, Nuevo Ideal, Poanas, Pueblo Nuevo, Rodeo, San Dimas, San Juan del Río, Santiago Papasquiaro, Súchil, Tamazula, Tepehuanes, Otáez, Vicente Guerrero.

Algunas de las afectaciones detectadas en estos municipios son: la afectación en techos, en viviendas, al sistema eléctrico, a la distribución de agua potable, al sistema de drenaje, en menaje personal, a vehículos, derrumbes en caminos y carreteras, cierre de carreteras principales, cierre temporal de caminos, cruces y vialidades locales, además del cierre del paso peatonal y vehicular en zonas.