Educación: opacidad, tecnología e incertidumbre

Por: Víctor R. Hernández

Ag. 23. 2020

Esta semana, más de 400 mil estudiantes de educación básica en el estado, comenzarán un nuevo ciclo escolar, con la particularidad que su principal instrumento de aprendizaje, ahora, será la televisión.

En el resto del país, igual que en Durango, la implementación de estrategias digitales y actividades a distancia, a partir de este lunes 24 de agoto, se conjugarán con programas de televisión abierta a los que tendrán acceso los 506 mil estudiantes de educación Básica, Media Superior y Superior., registrados en el territorio estatal.

Sobre el tema educativo, dentro de la nueva normalidad en que nos tiene arrinconados el Covid-19, además de la visión optimista del gobierno de López Obrador, hay otras dos posiciones que es importante exponer a continuación.

1.- La de los especialistas en medios digitales.

Desde inicios de agosto, la Secretaría de Educación Pública dio a conocer que el esquema en el que aprenderán 30 millones de estudiantes en el país será por medio de tele educación, y si bien estudios de universidades como Northwestern avalan que este tipo de aprendizaje tiene un impacto favorable, en su mayoría, otros expertos destacan que los retos para aprender a distancia se masifique, y tenga mejores resultados, tienen que ver también con la creación de plataformas que aprendan del estudiante, y que sean tan fáciles de usar como una herramienta tecnológica de uso constante como Google, Facebook o Netflix, registra Gabriela Chávez en su reportaje de la revista Expansión (1).

“Tenemos que hacer que la plataforma no sea una barrera”, dijo Rodrigo Rodríguez, director general de Odilo, en entrevista.

Odilo es una empresa española de educación online que brinda una plataforma a escuelas, secretarías de educación, universidades y empresas, en formato de marketplace, de contenidos provistos por diferentes startups y editoriales, para que éstos puedan generar programas educativos a sus estudiantes. Rodríguez explicó a Expansión que a diferencia de que cada institución arme sus propios contenidos online ellos lo pueden brindar pero con un formato de uso más amigable, tratando de emular la sencillez con la que un niño puede usar Google o Netflix.

“La tecnología educativa hoy es muy difícil, es el tema, que no está integrada. No hay una calidad estándar en las plataformas, hay muchas opciones dispares y los usuarios, los docentes y las familias tienen mucha dificultad para moverse entre estas opciones.

2.- La de los maestros e investigadores

Jorge Ricardo, reportero del diario Reforma da a conocer que especialistas en educación consideran que aspectos como opacidad, carencia de presupuesto para materiales educativos y herramientas tecnológicas, así como un desfase en la entrega de libros, generan un ambiente de incertidumbre previo al inicio del ciclo escolar.

Fernando Ruiz, director de Investigación de la organización Mexicanos Primero, indica que si bien la decisión de televisar las clases abona en la universalización de los contenidos y tiene un buen alcance de alumnos, esto no garantiza su aprendizaje.

«No estamos muy optimistas. Es una decisión que coloca a la sociedad mexicana en un problema muy grande porque ha habido conflicto en muchos de los factores en señalar las limitaciones de dicha estrategia.

«No podemos decir que esto sea una situación deseable por parte de las mismas autoridades, pero la realidad es que vamos a contar con una educación mocha», opina.

El aprendizaje, explica, es posible gracias a la intervención y proyección de los maestros, los que, dice, a días de que inicien las clases en un sistema a distancia, no cuentan con información clara de lo que verán en el televisor.

«Muchos maestros nos han dicho que les sería de gran utilidad saber cuáles son los contenidos que se van a difundir a través de los canales, para ellos poder planear didácticamente sus clases y no estar esperando el día sentados ahí en el televisor a ver qué les van a ofrecer», dice.

Refiere que además, muchos docentes no cuentan con las herramientas tecnológicas necesarias y debido a que no hay un gasto contemplado para materiales didácticos, ellos mismos han tenido que costearlos.

Agrega que otro factor que crea incertidumbre es que no han llegado completos los libros de texto, por lo que no tienen material de apoyo para todas las materias.

También la investigadora del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional, Alma Maldonado, señala que las clases por televisión para 25 millones de alumnos de nivel básico inician con una gran cantidad de dudas, casi como si todo fuera improvisado.

La principal duda de los maestros es qué es lo que se va a enseñar desde los canales de las principales televisoras.

Así se hacen las cosas en nuestro país.