De una Corte postrada, a una

sociedad harta y movilizada

Texto: La Semana Ahora

Dos hechos que marcarán la historia reciente de un México quebrado y dolido

Andrés Manuel López Obrador, ya festejaba una semana redonda; la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a través de seis de los once ministros, se le postraron al autorizarle el absurdo de poner a consideración del pueblo, la aplicación de la justicia.

Ese mismo día, primero de octubre, en San Lázaro, los diputados federales se disponían a debatir y aprobar (otro capricho del presidente de la República) la desaparición de los fideicomisos con el claro propósito de darle más solvencia económica a los proyectos del ejecutivo federal. Sin embargo, el intento morenista en la Cámara Baja fracasó, pues no se completó el quórum y la votación se pospuso para este martes seis de octubre.

Pero lo más significativo, o posiblemente con el mismo peso político del acontecimiento que protagonizó la Suprema Corte, fue la inesperada movilización de miles y miles de ciudadanos, llegados de distintas ciudades del país, incluyendo una delegación de Durango, al Zócalo de la Ciudad de México, convocados por el movimiento Frena.

Pero, para lograr dimensionar el peso de estos dos acontecimientos analicemos primero, la humillación de la Suprema Corte. Para ello, acudimos a las reflexiones de dos analistas: Luis Rubio y Carlos Elizondo Mayer-Serra.

Carlos Elizondo: el brinco a la Tiranía

Para Carlos Elizondo Mayer-Serra (1), «La acumulación de todos los poderes, legislativos, ejecutivos y judiciales, en las mismas manos, sean éstas de uno, de pocos o de muchos, hereditarias, autonombradas o electivas, puede decirse con exactitud que constituye la definición misma de la tiranía». Son palabras de James Madison, uno de los redactores de la Constitución de Estados Unidos.

Nuestro Congreso ya responde a casi todos los deseos de AMLO. El miércoles pasado AMLO, tras criticar a la Suprema Corte por haber impedido la democracia directa en el pasado, le advirtió: «Entonces, ¿vamos a seguir con lo mismo? Yo me deslindo y que cada poder asuma su responsabilidad”.

Cinco ministros nos explicaron con claridad por qué es inconstitucional una consulta popular sobre si se debe hacer justicia. Una mayoría de seis escuchó a AMLO. Decidió lo contrario. Los argumentos esgrimidos son absurdos.

El ministro presidente Zaldívar dijo: «La consulta que se nos plantea no expone a nadie como culpable ni es sugestiva». Morena recolectó miles de firmas con la siguiente publicidad: «¿Quieres que Salinas, Peña y Calderón vayan a la cárcel?». El mismo Zaldívar fue quien en su momento argumentó que, por un montaje televisivo al momento de la captura de Florence Cassez, el público asumió que era culpable y hubo un efecto corruptor en su juicio.

Zaldívar también argumentó: «No podemos presumir que nuestras autoridades de impartición y procuración de justicia van a faltar a sus deberes constitucionales». Usted dirá. No encontré a ningún abogado que en los medios de comunicación opinara en contra de la inconstitucionalidad de hacer este tipo de preguntas.

Algunos de los ministros condicionaron su voto favorable a un cambio en la pregunta. En un acto sin precedentes la volvieron a redactar. No es un cambio menor. Ahora se trata de si queremos «emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas”.

AMLO se encargará de hacerles a los mexicanos la pregunta que los ministros desecharon. Tendrá su ansiada propaganda electoral, a un costo de 8 mil millones de pesos.

La consulta será el 1o. de agosto del 2021, dos meses después de la elección intermedia. Salvo que ahora intenten violar otra vez la Constitución para hacerlas coincidir.

¿Fue una movida genial cambiarle la pregunta a AMLO para no confrontarlo? No lo sé. La Corte tiene pendientes 17 acciones de inconstitucionalidad y controversias constitucionales en la congeladora. Puede decidir conforme a derecho y mostrar que sigue siendo independiente. Se requieren ocho votos para ser declaradas inconstitucionales.

Me parece una sentencia equivocada. Sin embargo, mientras se pueda votar hay que hacerlo. Ése es el verdadero límite a la tiranía. Hay que votar en el 2021.

En la consulta pienso hacerlo a favor de la pregunta planteada por la Corte. Se refiere a actos de los funcionarios del pasado. Entre más cercano sea el hecho, más fácil delimitar quién es responsable. Me interesa saber si Echeverría es culpable de la matanza de Tlatelolco, pero hay asuntos que, si los resolvemos hoy, salvarían vidas.

Urge conocer quién decidió y con qué razonamiento el tener como objetivo central en la política sanitaria frente a la pandemia el mantener camas libres, mientras miles de mexicanos se morían en sus casas. Se debe sancionar a quien no compró a tiempo medicinas contra el cáncer, provocando la muerte de niños que pudieron haberse salvado. ¿Cuál es la razón por la que no parece haber preocupación por el incremento en el feminicidio?

Tengo tantas otras preguntas… Cada mexicano tendrá las propias.

Estoy de acuerdo con las palabras de AMLO: «Queremos que se aplique un auténtico Estado de derecho, pero que ya no haya impunidad, que se castigue por igual a todos, que no haya privilegios…». Igual a todos es, la clave.

La Suprema Corte postrada

Luis Rubio (2), por su parte, comienza su reflexión sobre lo hecho en la Suprema Corte, con un supuesto extremo: “¿Qué se tiene que hacer si en algún momento la población vota para establecer una dictadura?», se pregunta Karl Popper, el gran estudioso de la democracia y las sociedades abiertas. La mayor parte de las democracias, dice el autor, incluyen provisiones para impedir que eso ocurra, como el requerimiento de mayorías calificadas en el Congreso. Legalmente o no, el hecho es que Morena, y por lo tanto el presidente, cuenta con una mayoría calificada en la Cámara baja del poder legislativo y no le falta mucho para tener lo mismo en el Senado. En un sistema de poderes divididos, la Suprema Corte constituía el único poder capaz de evitar la consolidación de una dictadura. Lamentablemente, la Corte se quedó corta.

Cada uno de los poderes en una democracia tiene su estructura, origen y responsabilidades. Mientras que el ejecutivo y el legislativo son electos y, por lo tanto, requieren mantenerse cerca del pulso ciudadano, la Suprema Corte fue diseñada para guardar distancia y valorar, desde la perspectiva de largo plazo que ofrece el marco constitucional, las propuestas, decisiones y legislaciones que son materia de los otros dos poderes. Su función no es la de ser popular sino la de guardar el equilibrio, y romper los empates, entre los otros poderes públicos.

Cuando un poder dotado de semejantes facultades abdica su responsabilidad, le falla a la sociedad y abre la puerta a cualquier tropelía que pudieran querer avanzar los otros poderes. En nuestro caso, con un ejecutivo que domina al poder legislativo y lo subordina a sus intereses y preferencias de manera rutinaria, la Corte era el único reducto que le quedaba a la ciudadanía como fuente de protección constitucional. Con su decisión de endosar la consulta para procesar judicialmente a los expresidentes, la Corte cedió, se doblegó y perdió toda credibilidad. Con una Corte subordinada -tramitadora de las ocurrencias presidenciales- resulta innecesario crear un tribunal constitucional como el que proponía el presidente porque ya está ahí.

Hasta aquí parte del amplio texto del intelectual mexicano que publica sus artículos en el diario Reforma.

Ahora sí, quién Frenará

la movilización ciudadana?

El martes 29 de septiembre, en otra bravuconada a que nos tiene acostumbrados en sus mañanera, el presidente López Obrador adelantó las causas que podrían influir en su decisión de abandonar su cargo como titular del poder ejecutivo.

«En mi caso, a la primera manifestación de 100 mil personas y que yo vea que en las encuestas ya no tengo apoyo, a Palenque, Chiapas, ni siquiera espero la revocación de mandato. Ahí nos vemos porque tengo principios e ideales».

Ls Asociación cívica autodenominada Frena, demanda la renuncia del presidente Andrés Manuel López Obrador, una petición que es improcedente ya que fue elegido por el voto popular, y deberá permanecer hasta 2024.

Sin embargo, el ejecutivo federal viene jugando con esta posibilidad con el claro propósito de trasladar la atención hacia otros temas, y forzar a que los mexicanos de seguir los cientos de muertos que sigue causando la fracasada estrategia anti covid-19; o deje de quejarse por el creciente desempleo o la inseguridad.

Pero la sorpresa se registró el tres de octubre. Con escasos tres días para organizarse, Frena logró llenar el Zócalo de la ciudad de México y sobrepasar con facilidad los 100 mil ciudadanos que el martes condicionó el presidente tabasqueño.

Mujeres, jóvenes, adultos mayores y familias enteras, la mayoría con cubrebocas, caminaron del Monumento a la Revolución al Zócalo ondeando banderas de México y exigiendo la renuncia de López Obrador.

Contingentes provenientes de Durango, Chihuahua, Puebla, Jalisco, Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí, Jalisco y el Estado de México, entre otras entidades, marcharon gritando consignas en contra el ejecutivo federal.

Desde temprana hora llegaron decenas de contingentes al Monumento a la Revolución para responder al llamado del Frente Nacional AntiAMLO (Frena). Aunque no todos pertenecían a la organización liderada por Gilberto Lozano.

En ese lugar, a cada inconforme se le dio un número de participación y se le marcó el dedo pulgar con tinta azul. Los organizadores sostienen que reunieron a 153 mil.

«¿Porque vengo a esta manifestación? Cuando fue el Presidente a campaña nos ofreció muchas cosas y en lugar de beneficiarnos, nos quitó muchos apoyos, las becas de mis niños, el Seguro Popular no nos lo está cubriendo ya y con la sequía tenemos desde al año pasado, sin ninguna ayuda», fue la justificación de Adelina Espino, quien viajó desde Guachochi, Chihuahua.

La mujer es parte de Frena y dice que viene en representación de su comunidad.

«Nos quitó muchos apoyos en la Sierra Tarahumara», lamenta la rarámuri mientras camina al Zócalo cargando una manta que dice: «López Obrador no eres bienvenido en mi tierra».

«Mucha gente de allá votó por él y están arrepentidos, y como no podemos venir todos, vengo en representación de mi comunidad».

A su arribo al Centro Histórico, los manifestantes retiraron las vallas metálicas instaladas por el Gobierno de Claudia Sheinbaum y con ello, el campamento de Frena se amplió a toda la plancha. Y ahí lanzaron más consignas contra el tabasqueño.

«El pez por su propia boca muere. López, fuimos más de 100 mil y ahora vas a cumplir lo que prometiste y te decimos: ¡fuera López, fuera López», decía un orador desde el sonido del campamento (1).

Pero más allá de la guerra de cifras, lo trascendente son cuando menos tres claros mensajes que sostienen a este movimiento:

1.- Una creciente participación de la sociedad civil, al margen de los partidos.

2.- La capacidad para movilizarse en escaso tiempo, apenas tres días.

3.- Una sociedad multicultural y de todas las clases sociales. Lo mismo se apreciaron integrantes de pueblos indígenas, como obreros, profesionistas, microemprzesarios, comerciantes, medianos industriales y grandes empresarios.

Lo que está logrando el presidente con sus mañaneras, sus calificativos, caprichos, desplantes, burlas y amenazas con que se va, es el aglutinar cada vez más a una creciente población, pero en su contra.

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(1).- https://www.reforma.com/tirania-2020-10-04/op190133?pc=102

(2).- https://www.reforma.com/la-corta-2020-10-04/op190132?pc=102