De lo políticamente correcto

al totalitarismo populista

Por: Víctor R. Hernández

Oct. 13. 2020

El lunes 12 de octubre, finalmente los senadores de oposición lograron hacer comparecer al responsable de la estrategia contra el Covid-19 en México, al doctor Hugo López Gatell.

Y teniendo como marco los más de 824 mil contagios y los más de 84 mil muertes por coronavirus, las legisladoras panistas encabezadas por Lilly Tellez le dibujaron una y otra vez, la cruda realidad de la crisis sanitaria provocada por el plan fallido para neutralizar la pandemia.

«Usted no es bienvenido. No es como para que agradezca con la mano en el corazón. Su vulgar ambición, su arrogancia y vanidad se han pagado con la muerte de seres humanos. Usted quería quedar bien con el Presidente. No se lleve la mano al corazón», le recriminó Lilly Tellez.

«Usted y su trabajo de baratija se han pagado con la muerte de seres humanos. ¿Por qué México tiene la letalidad más alta de todos? No es por complot, no es por comer gansitos, no es por la Conquista”.

y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez, aseguró que “se logró el éxito en el control epidémico” de COVID-19, ya que “no hay manera de refutar” que la curva de transmisión ha sido plana.

“Tenemos un pueblo que sabe actuar frente a las crisis y actuar unido, y está unido con su Gobierno, tuvimos una respuesta muy favorable. El Estado mexicano es uno solo. El Estado está integrado, el Estado responde junto.

“Es imprescindible visualizar las pequeñas expresiones minoritarias que se resisten a integrarse a la vida nacional, al consensos público. Siguen y seguirán marginadas. Desafortunadamente confundiendo algunos, muy desafortunadamente entorpeciendo la acción de respuesta integrada que se requiere en este tipo de condiciones”, aseveró.López Gatell y lo políticamente correcto

Para los estudiosos de este fenómeno (como el español Manuel Balester: https://fundacionfaes.org/file_upload/publication/pdf/20130423223125lo-politicamente-correcto-o-el-acoso-a-la-libertad), lo políticamente correcto es toda una ideología. No es una teoría  sobre la realidad, es más, como toda ideología se caracteriza por un “desprecio por los hechos y la realidad” (en este caso la cantidad de contagios y el impresionante número de muertos por el covid).

Lo políticamente correcto, no es tampoco un programa político que se proponga como un proyecto que concurre junto a otros proyectos para que los ciudadanos elijan; por el contrario

por el contrario, se considera como la única postura válida que es, por tanto, la que ha de imponerse en la sociedad, (de ahí la importancia estratégica de las conferencias mañaneras del presidente López Obrador).

Esta ideología, refieren los estudiosos, no postula necesariamente el sometimiento violento de las masas, sino que procede mediante la propaganda, la desinformación y la manipulación, (y en esto, Andrés Manuel y López Gatell, lo han demostrado, son especialistas).

Puede usar la fuerza, pero “nunca se conforma con dominar por medios externos, es decir, a través del Estado y de una maquinaria de violencia”, sino que, en cualquier caso, tiende a un estado de cosas en el que esté ausente un pluralismo que permitiera cuestionarse la validez de esa ideología en función de la cual… pretende cambiar la sociedad de modo que configure la totalidad de los aspectos de la vida.

En lo políticamente correcto se cumplen los requisitos  para determinar que nos encontramos ante un movimiento totalitario, una ideología que se considera la única postura válida, que trata de imponerse sin argumentación, sin afrontar las razones contrarias a las que, sencillamente, ignora o ante las que reacciona con descalificaciones (no con argumentos).