CIENFUEGOS: ¿EL PRINCIPIO DEL FIN DEL EJÉRCITO MEXICANO?

PESE AL DESPRESTIGIO, LÓPEZ OBRADOR NO ESTÁ CONVENCIDO DE INVESTIGAR AL CUERPO MILITAR, COMO PROMETIÓ LA SEMANA PASADA

Una grabación en poder de la Administración Federal Antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés) de una conversación telefónica entre el general Salvador Cienfuegos Zepeda con presuntos líderes de una organización del crimen organizado, es la prueba central en poder del gobierno de Estados Unidos para acusar de narcotráfico y lavado de dinero al exsecretario de la Defensa Nacional (Sedena) (1).
A principios de este año funcionarios del Departamento de Justicia de Estados Unidos confiaron a Proceso y a un periódico estadunidense de circulación nacional la existencia de la “Operación Padrino”, como bautizaron a la investigación por narcotráfico contra Cienfuegos.
“Contamos con una grabación interceptada que implica directamente al general (mexicano) con el tráfico de drogas”, expusieron en su momento fiscales federales a este semanario y al rotativo estadunidense.
Por tratarse de una investigación en curso, los fiscales pidieron a ambos medios no publicar en ese momento que la DEA tenía en la mira al general Cienfuegos. Advirtieron que hacerlo podría implicar acciones legales contra los reporteros por “obstrucción de justicia”, pues difundir detalles de un expediente judicial sellado puede derivar en complicidad con el acusado ya que se le alertaría sobre las imputaciones en su contra.

La pesquisa sobre las supuestas relaciones de Cienfuegos data de hace por lo menos 10 años o más cuando el militar estaba asignado a la IX Región Militar en Acapulco, Guerrero, y se corrobora con imputaciones recientes en el periodo 2015-2017, cuando fue secretario de Defensa durante el gobierno de Peña Nieto.
Un alto funcionario de la DEA, quien pidió no revelar su nombre debido a que se trata de una investigación en curso, informó a este semanario (Proceso) que en la investigación “Operación Padrino” está incluido el caso del exfiscal de Nayarit Édgar Vieytia. El exfiscal, detenido en Estados Unidos, es uno de los implicados en hechos de corrupción cometidos por la facción de los Beltrán Leyva que operaba en esa entidad, identificada en el encausamiento contra el exgeneral con el nombre “Cártel H2”.
Por otra parte, la mano del General Salvador Cienfuegos, sigue presente en la actual Administración federal (2).
Ex cuadros operativos (Generales de Brigada y Brigadieres) que operaron de manera cercana a Cienfuegos están en cargos claves de la seguridad nacional.
El actual titular de la Sedena, General Luis Cresencio Sandoval, fue primero subjefe operativo en la Secretaría, después fue transferido a la Cuarta Región militar en Nuevo León, en la gestión de Cienfuegos; Sandoval no era de su equipo cercano.
De los considerados como cercanos a Cienfuegos estarían el General André Foullon, actual subsecretario de la Defensa Nacional, quien comandó la Tercera Región militar, con sede en Sinaloa, estratégica en las operaciones castrenses y sede del cártel más importante y que, según las indagaciones estadounidenses, era protegido por Cienfuegos.

Homero Mendoza, Jefe del Estado Mayor de la Sedena, General ascendido a Divisionario, fue con Cienfuegos Comandante de la Décima Zona Militar en Durango.
Gabriel García Rincón fue en el sexenio pasado Comandante de la Segunda Región Militar en Baja California. Ahora es el Inspector y Contralor de la Sedena.
El Oficial Mayor de la Sedena -por quien pasan los gastos y decisiones administrativas centrales- es Agustín Radilla. Con Cienfuegos fue Comandante de la Séptima Zona Militar en Nuevo León.
El General Alejandro Saavedra, que dirigía la 35 Zona Militar en Chilpancingo cuando desaparecieron los normalistas de Ayotzinapa, ahora es el encargado de los beneficios sociales de la tropa desde el ISSFAM.
El ex Comandante de la 22 Zona Militar en el Edomex, José Luis Sánchez León, hoy es Director de la Industria Militar. Cuando las ejecuciones de civiles en Tlatlaya, uno de los casos más graves de violación a derechos humanos en la gestión de Cienfuegos, Sánchez León era el responsable en la zona.
Otros Generales de Brigada y de Brigadieres que estuvieron a las órdenes de Cienfuegos fueron ascendidos y actualmente fungen como mandos en Regiones y Zonas Militares como el General Pedro Felipe Gurrola Ramírez, quien pasó de ser Inspector y Contralor con Cienfuegos, a Comandante de la Quinta Región Militar en Jalisco, en el actual Gobierno.
Las conexiones de Cienfuegos parecieran vigentes; al menos así lo consideró la misma Fiscalía Federal para el Este de Brooklyn, donde radica su caso, al considerar que tiene cómplices para huir.
Al pedir su detención sin derecho a fianza, la Fiscalía indica que, de regresar a México, tendría colaboración de narcos o funcionarios corruptos para no ser arrestado.

“Como la conducta criminal del acusado evidencia, no tiene respeto por la autoridad o la ley, y previamente ha puesto en peligro la seguridad de agentes estadounidenses y sus testigos, al revelar el estatus de investigaciones contra el Cártel H-2 a sus dirigentes, por lo que no hay razón para creer que respetará las condiciones de libertad que le imponga la Corte”, afirmó el fiscal Seth DuCharme.
El presidente López Obrador advirtió que quienes resulten involucrados en el caso Cienfuegos, que estén en el actual Gobierno o en la Sedena, “van a ser suspendidos, retirados y, si es el caso, puestos a disposición de las autoridades competentes”.
‘EL PADRINO’ MEXICANO
Para el Departamento de Justicia de EU, el ex Secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda, era “El Padrino”.
Según la acusación estadounidense, entre 2015 y 2017, a cambio de sobornos, protegió a cárteles y ayudó al tráfico marítimo y terrestre de cocaína, heroína, metanfetaminas y mariguana.
La prueba más sólida es la tutela del Cártel H-2, grupo criminal de Nayarit.
La acusación contra Cienfuegos data de agosto de 2019 y sólo esperaban el momento que pisara Estados Unidos para capturarlo.
Los cargos imputados son conspiración internacional para manufacturar, importar y distribuir narcóticos, así como por un cargo de lavado de dinero.
La acusación contra Cienfuegos, a quien se identifica como “El Padrino” o “Zepeda”, fue presentada desde el 14 de agosto de 2019 ante la Corte para el Distrito Este de Nueva York, en Brooklyn, que ayer autorizó su publicación La acusación señala que las actividades criminales de Cienfuegos ocurrieron entre diciembre de 2015 y febrero de 2017.
En carta paralela a la Corte, la Fiscalía Federal para el Este de Brooklyn lo acusó de proteger al cártel.

Según la acusación estadounidense, entre 2015 y 2017, a cambio de sobornos, protegió a cárteles y ayudó al tráfico marítimo y terrestre de cocaína, heroína, metanfetaminas y mariguana.

“A cambio de sobornos, asistió al Cártel H-2 de numerosas maneras, entre ellas, asegurarse que no hubiera operaciones militares en su contra iniciando operaciones militares contra sus rivales; consiguiendo transporte marítimo para cargamentos de drogas; actuando para expandir el territorio controlado por H-2 a Mazatlán y el resto de Sinaloa”, afirmó la Fiscalía.
Ayer, Cienfuegos escuchó los cargos en el centro de detención de Los Ángeles. El juez Alexander MacKinnon ordenó que permanezca detenido sin derecho a fianza hasta otra audiencia el martes próximo.
ES UN PARTEAGUAS EN LA
RELACIÓN MÉXICO-EU
En su sección Opinión del sábado 17 de octubre, el diario pro gobiernista La Jornada, considera que la detención de Cienfuegos Zepeda supone un parteaguas en la relación bilateral México-Estados Unidos en torno al narcotráfico, al tiempo que cimbra a las fuerzas armadas nacionales. No sólo por tratarse del militar de mayor rango en ser procesa-do por vínculos con el crimen organizado, sino por la gran cantidad de cargos que ocupó dentro de las instituciones castrenses (3).
La carrera de Cienfuegos dentro de las fuerzas armadas se remonta a 1964, cuando ingresó al Heroico Colegio Militar, y despegó a inicios de siglo en Jalisco, donde pasó de comandar el 14 Batallón de Infantería a hacerse cargo de la 15 Zona Militar, para, finalmente, ascender a la comandancia de la V Región Militar. A partir de entonces, comandó otras cuatro regiones militares, incluidas la IX, con sede en Acapulco, Guerrero, y la VII, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

Su paso por la IX Región Militar coincidió con el apogeo del cártel de los Beltrán Leyva, por entonces uno de los grupos delictivos más poderosos del país gracias a su alianza con el cártel de Sinaloa. De acuerdo con la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), el involu-cramiento del general Cienfuegos en el tráfico de estupefacientes se dio precisamente con uno de los cabecillas que asumieron el liderazgo del cártel tras la muerte o detención de los hermanos Beltrán Leyva.
Más allá de los presuntos lazos delictivos del ex secretario, los cuales deberán ser comprobados por los fiscales neoyorquinos, su mandato al frente de la Defensa Nacional se encuentra signado por violaciones a los derechos humanos, y en particular por dos episodios: la masacre de Tlatlaya y la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, en Ayotzinapa. Ambos hechos ocurrieron en 2014, con apenas tres meses de diferencia; en el primero, integrantes del Ejército ejecutaron de manera extrajudicial a 22 personas y alteraron la escena para presentar la matanza como un enfrentamiento; en el segundo, integrantes del 27 Batallón de Infantería de Iguala, Guerrero, habrían participado en el ataque, detención y entrega de los normalistas a criminales. En uno y otro caso, Cienfuegos Zepeda se negó a que se esclarecieran debidamente y se hiciera justicia.

El sábado 17 en su gira por Oaxaca, Lopez Obrador se refirió en otro tono al caso Cienfuegos y el Ejército Mexicano.
“¿Ustedes por qué no investigaron ni a García Luna ni a Cienfuegos?”, se le preguntó.
“No teníamos, en el caso del General Cienfuegos, no había denuncia. Nosotros no encubrimos a nadie, nosotros no le damos impunidad a nadie, yo me debo al pueblo, mi amo es el pueblo de México”, respondió AMLO.
“¿No había denuncias, pero tampoco había sospechas?”, se le insistió.
“No, bueno. La sospecha en general. Yo durante años he estado hablando de que el principal problema de México es la corrupción, durante años callaban otros, pero nosotros siempre denunciamos la corrupción del Gobierno”, reviró.
“¿No deja mal parado a su Gobierno que las investigaciones hayan surgido en Estados Unidos y el Gobierno de usted ni siquiera estaba enterado?”, lanzó un reportero.
“Sí, porque no había información, ellos tenían más información porque precisamente trabajaban juntos, nosotros no teníamos información y no encubrimos a nadie”, se excusó.
Así respondía, así eludía el Presidente. Como un aguijón busca entrar sin atreverse ir al centro. Si como candidato había sospechado, como Presidente no había movido un dedo. Elusivo, con sus salidas acostumbradas: que esto ya cambió, que ya no es lo mismo. Yo no voy a fallarles. Ahora es distinto.
“Mañana hablamos”, había prometido un día antes, en Tehuantepec.

Dijo que tenía información nueva sobre el ex Secretario de la Defensa Nacional Salvador Cienfuegos, detenido en Estados Unidos por delitos de narcotráfico, algo nunca visto en la historia.
“El sólo señalamiento de funcionarios (militares), aun sin concluir el proceso, ya va a implicar el retiro de sus cargos”, había amagado también a un día antes.
Y ahora que acababa de dar un discurso sobre sus programas sociales bajo un gigante árbol de palo blanco, tenía ganas de seguir hablando.
“Los compromisos se cumplen”, dijo, acercándose a la zona de los reporteros. La productora estatal se acercó para transmitir también la improvisada conferencia.
Pero si un día antes había amagado, ahora iba a tranquilizar a los militares, sobre quienes ha montado todos lo principales proyectos de su Gobierno. Nada de juicios adelantados, decía. Primero las investigaciones -en Estados Unidos-, y aunque resultaran culpables no era justo sospechar del Ejército por lo que hubiera hecho su alto mando.
“No es profesional y no es justo culpar a toda la oficialía del Ejército de estar involucrada con este caso, repito, si es que se demuestra que el Secretario está involucrado.
“Aun si él resultara responsable, no es lo mismo la conducta del General Secretario Cienfuegos de una institución como la Secretaría de la Defensa. Estaba yo viendo en el periódico REFORMA, un periódico conservador, un pasquín inmundo, en donde saca una lista de generales, vinculándolos, de manera irresponsable, con el Secretario de Defensa. Ustedes conocen, todos los mexicanos creo yo, cómo son las estructuras en la defensa, hay escalafón”, justificaba.
“¿Por lo pronto, no habrá una limpia en el interior del Ejército?”, se preguntó con in-sistencia.
“No, hasta que sepamos quiénes participaron”, alegó