¿Realmente López Obrador ganará con los porcentajes que dicen las encuestas?

El análisis de La Carpeta Púrpura sostiene lo contrario


Texto: Víctor R. Hernández

El servicio de análisis quincenal, ya con muchísimos años dentro del círculo rojo, La Carpeta Púrpura, en su más reciente edición, ofrece una cantidad muy razonable de argumentos para sostener la factibilidad de que AMLO no ganará con los espectaculares porcentajes que le otorgan las encuestas, sino con mucho menos, y esto podría golpear seriamente la credibilidad del Instituto Nacional Electoral, INE, y crispar aún más el ambiente después del primero de julio.

En esta primera, de dos partes, presentamos los componentes que se harán presentes el primero de julio, entre los que se encuentran las encuestas, que hoy, los medios de comunicación nos hacen creer que serán los porcentajes finales que habrán de reflejarse el primer domingo de julio por la noche.

A continuación, pues, parte del análisis de La Carpeta Púrpura que dirige Yuri Serbolov.

— Las Encuestas

“De haberse realizado la elección antes del segundo debate, AMLO habría ganado con 19 millones 782 mil votos, equivalente al 35.7%, seguido de Anaya con 18 millones 180 mil votos, el 32.8% es decir una diferencia de un millón 602 mil votos o de 2.9 puntos porcentuales, casi un empate técnico.

“Por su parte Meade habría obtenido sólo 14 millones 786 mil votos, equivalente al 26.7 por ciento, casi cinco millones de votos menos que Andrés Manuel y nueve puntos porcentuales abajo del primer lugar.

“Estos datos salen al ver la “película completa” de tres actos: voto duro, encuestas e indecisos. A diferencia de los medios de comunicación y redes sociodigitales que han centrado todo en “un solo acto”: las encuestas.

— El Voto Duro

“Todos sabemos que en México sigue prevaleciendo el “voto duro”, que es el voto corporativo, de las llamadas “estructuras partidistas” y que aún representa el 57.1% de la elección. Es decir que es el voto dominante, por encima del voto libre de los ciudadanos.

“El ‘voto duro’ está conformado por los sindicatos, organizaciones campesinas y populares y por la ´compra de voto´. Son electores que entregan su credencial de elector y su voto a cambio de una dádiva, una despensa, una beca escolar o de la tercera edad, un tinaco, útiles escolares, chalecos, relojes, una “tarjeta rosa”, etc. Esto se hace con la aceptación del Instituto Nacional Electoral (INE), del Tribunal Electoral (Trife) y de la Fiscalía Especial para Delitos Electorales (Fepade).

“El “fraude” no sucede en las casillas a la vista de los ciudadanos ni de los observadores que ingenuamente deciden “avalar” la elección, sino sucede en las casas de campaña enfrente o alrededor de las casillas, desde donde se lleva a cabo la operación “carrusel” o la operación “Bingo” o donde los electores tienen que entregar una fotografía de su voto tomada con su celular o el celular que les presta el “movilizador”.

Todo esto hace que buena parte del voto en México no sea secreto, con lo cual el resultado electoral es “legal” porque así lo determinan el INE, el Trife, y la Fepade, pero es “ilegítimo”, ya que las elecciones son una simulación en un 57% y eso hace que la democracia mexicana sea una burla o un mal chiste. Todo esto ha sido denunciado, incluso observado por organismos nacionales e internacionales sin que se hayan tomado los correctivos como poner un detector de metales a las boletas o poner urnas electrónicas o que se pueda votar por internet, siendo que existe la tecnología para ello.

— El Voto Blando

El “voto blando” que es el voto libre de los ciudadanos, apenas representa el 43%, lo cual es una buena noticia, porque significa que ya representa 4 de cada 6 “votos”, y en algunos estados del país ese porcentaje es mayor, aunque en otros desgraciadamente es menor, pero hace unos años era prácticamente inexistente, con lo que se daba la “dictadura perfecta” que denunció el escritor peruano, Mario Vargas Llosa.

El “voto blando” es el que decide por el candidato, por sus propuestas, por su equipo, por su desempeño en los debates, es decir, por el impacto de las campañas. Y se divide en dos: el que ya está decidido y es el que nos reflejan las encuestas (apenas el 24.9%) y el que aún está indeciso (el 18% restante). Es decir que las encuestas apenas nos dicen qué va a pasar con uno de cada cuatro votos. Por eso es erróneo que en las “matemáticas o aritmética electoral” le asignen toda la participación estimada, lo que da cifras exageradamente altas.

“Para hacer un cálculo más parecido al que se verá el día de la elección se tienen que considerar las tres bolsas, es decir la película de tres actos: voto duro, encuestas e indecisos”.

Para hacer un cálculo más parecido al que se verá el día de la elección se tienen que considerar las tres bolsas, es decir la película de tres actos: voto duro, encuestas e indecisos.

Aquí publicamos un ejercicio basado en:

  1. Cálculo de voto duro realizado por Telus Inteligencia Geopolítica, un ejercicio serio, realizado a nivel de sección y que fue publicado por El Universal * el pasado 22 de enero. De esta manera se determinó que el PRI tenía por primera vez en la historia menos voto duro que sus opositores, apenas 8 millones 400 mil que equivale al 26.5% del voto duro, en tanto que la alianza PAN-PRD tenía 11 millones 250 mil, el 35.5%, sin embargo, a estos habrá que restarles las “estructuras” que Silvano Aureoles, gobernador de Michoacán, se lleva con Meade y que se estima que pueda ser las que tiene el PRD en esa entidad, en el EdoMex y el Distrito Federal, entre otras, es decir, entre un tercio y la mitad de todas las estructuras del PRD a nivel nacional y que equivaldrían al 4.5% de las estructuras a nivel nacional, equivalente a un millón 424 mil votos. Para Morena no hay un cálculo de “voto duro” porque no existía como

partido, por lo cual Telus le estimó un monto de 12 millones, considerando el desempeño de AMLO en las dos últimas elecciones presidenciales, lo cual parece muy razonable, ya que en ambas alcanzó 15 y 16 millones de votos.

  1. Para el cálculo del “voto blando” decidido tomamos el promedio de encuestas de mayo de Oraculus.mx, que las “cura” con base a tres criterios: que sean encuestas serias que siguen la metodología científica, que hayan sido depositadas ante el INE y que tengan un historial de encuestas. De esa manera se eliminan las encuestas “patito”, las encuestas “golondrina” o las encuestas propagandísticas. Las encuestas le están “pegando” a una bolsa de 13 millones 810 mil votos y no a la bolsa total de 55 millones 450 mil votos estimados con una participación del 62% de los electores.

Bajo este supuesto, el 45.5% de AMLO le daría apenas 6 millones 284 mil votos, el 29.2% de Anaya le daría 4 millones 33 mil votos y el 20.2% de Meade le daría 2 millones 790 mil votos.

  1. Para el cálculo del “voto blando” indeciso que puede convertirse en voto switcher o voto útil y que normalmente se decide en el último mes de la campaña, presumiblemente después del tercer debate, tomamos en cuenta el ejercicio que realizó la empresa PopGroup el 12 de abril, tratando de conocer las preferencias de los indecisos que declararon que aún no definen su voto. Según sus cuentas había 12 por ciento de indecisos y de estos sólo el 84 por ciento aceptó responderles.

Curiosamente, la mayoría de los indecisos- decididos se estarían yendo por Meade al 36%, lo que le daría 3 millones 596 mil votos extra; el 29% con Anaya, lo que le daría 2 millones 897 mil votos adicionales y tan sólo el 15% con AMLO, lo que le daría apenas un millón 498 mil votos.

Sumando entonces voto duro, decididos en encuestas e indecisos es que se llega a la suma total de votos, viendo ahora sí, la película completa, con sus tres actos.

La diferencia entre el primero y el segundo lugar sería de apenas 1 millón 602 mil votos, equivalente a 2.9 puntos porcentuales. Lo que nos indica que la contienda está “más cerrada” de lo que nos dicen las encuestas, donde AMLO tiene una ventaja de 16.3 puntos porcentuales, los cuales están considerados en el ejercicio, pero sólo en el segundo acto, y no en los tres actos como se han equivocado candidatos, analistas, periodistas.

Estos resultados serían más parecidos a los que veremos como resultado de las urnas del domingo primero de julio, aunque todavía, como vemos, se está moviendo el “voto duro”, que en esta elección no ha sido tan duro, porque las estructuras se han estado cambiando de alianza en alianza. Asimismo el voto libre, por definición es libre y es influenciado por lo que hacen o dicen los candidatos, y el voto indeciso es el que se decide al último, una vez que tienen todas las variables, es decir que observaron a los candidatos, sus propuestas, su desempeño en los debates, los análisis de los expertos, los comentarios de los líderes de opinión, etc.

* http://www.eluniversal.com. mx/periodismo-de-investigacion/la-baja-el-voto- duro-de-partidos

EMPRESARIOS CONTRA AMLO

Por otra parte, la semana pasada registró un nuevo componente al comenzar el tercer tercio de las campañas presidenciales.

La reagrupación de una parte de los empresarios mexicanos, los más poderosos, para influir en una parte del electorado: sus trabajadores. Registramos, en este rubro, la participación abierta y decidida de los dueños de mega empresas como:

+ Germán Larrea, presidente ejecutivo y del Consejo de Administración de Grupo México;

+ Alberto Baillères, presidente de Grupo Bal (Peñoles, Fresnillo, El Palacio de Hierro, Itam);

+ José Antonio Fernández Carbajal, presidente del Consejo de Administración de Fomento Económico Mexicano (FEMSA, distribuidor de Coca-Cola y dueño de la cadena Oxxo);

+ Sergio Argüelles González, director y fundador del grupo inmobiliario Finsa;

+ José Ramón Elizondo, directivo de Grupo Vasconia;

+ Andrés Conesa, director de Aeroméxico,

+ Eloy S. Vallina Lagüera Jr., presidente de Grupo Chihuahua, y

+ Héctor Hernández Pons Torres, director general de Grupo Herdez.

Los empresarios critican las políticas económicas de López Obrador, a quien consideran un líder populista que puede desestabilizar la economía de México, un país que tiene una tasa de informalidad laboral de 56.75 por ciento. López Obrador, en respuesta, les ha pedido que tengan confianza y se tranquilicen.

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