El magisterio tiene miedo de ser evaluado

Por: Miguel Á. Hernández G.

A principios de la semana pasada, el Congreso del Estado aprobó por mayoría la minuta de decreto de la reforma constitucional en materia educativa que envío el Congreso de la Unión, en medio de una movilización magisterial que externaron su rechazo.

De manera inusual, líderes sindicales del SNTE y de la CNTE se unieron en contra de esa modificación constitucional. “…esta reforma atenta contra la educación pública ya que el gobierno tanto el federal como el estatal está intentando a través de esta reforma que sean los padres de familia y maestros quienes sostengan las escuelas…” expresó Rafael Montes Hernández, dirigente político de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación en Durango (CNTE). Además comentó que existe inconformidad de los maestros pues con la reforma educativa su permanencia en el sistema educativo dependerá de una evaluación y desde su punto de vista consideró que no es justa esta situación.

Por otra parte Clara Eugenia Gurrola, dirigente de la sección 44 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación en Durango (SNTE) comentó que la inconformidad del sindicato es porque se observan vulnerados los derechos de los trabajadores educativos, expresó “… sentimos que hay cierta afectación con esta disposición para la estabilidad laboral de los trabajadores de la educación…”. Por otra parte no coincidió en que se quiera privatizar la educación con la reforma educativa tal como lo ve la CNTE en el tema de las cuotas escolares.

El diputado José Nieves García Caro quien pertenece al SNTE manifestó en su inconformidad parcial con la reforma educativa.

Sin lugar a dudas que es respetable la posición de los dirigentes sindicales magisteriales, aunque sus argumentos son poco sólidos y creíbles, dado que la realidad de la educación en Durango contradice sus posiciones de dignidad. De acuerdo al estudio ¨Informe de Progreso Educativo en México 2012 realizado por el Instituto de Innovación Educativa del ITESM, revela que la entidad cuenta con un IPE similar al promedio nacional.

El Índice de Progreso Educativo permite medir el nivel de rezago o avance de la educación a nivel nacional, estatal y por cada uno de los municipios del país entre los años 2008 y 2012.

De acuerdo a ese informe, el estado de Durango muestra un progreso educativo similar al promedio nacional, caracterizado por un desempeño relativamente mejor en enseñanza primaria, con respecto a los otros niveles.

En educación media superior, se exhibe niveles de calidad bajos, pero superiores al resto de las entidades en este nivel de enseñanza; aunque, aún mantiene niveles bajos de cobertura. Concluye ¨en términos generales, Durango debe continuar mejorando la calidad, mantener el logro escolar en primaria y expandir la cobertura en media superior.

La mayoría de los municipios, con excepción de Nuevo Ideal, observaron un aumento en su IPE agregado (el menor aumento en el período era de 4 puntos, y la disminución corresponde de 0.4 puntos). El municipio con el IPE más alto en 2012, Rodeo, contó con un resultado de 77.1, y un aumento en 12.9 puntos (el segundo crecimiento más importante en el nivel estatal). El municipio con mayor crecimiento en el IPE agregado durante el período 2008 – 2012 fue Canelas, aumento su IPE de 52.7 a 66.1. Al revisar los componente de índice (prueba Enlace, cobertura y logro académico), podemos observar los determinantes de estos cambios en el resultado del índice.

De acuerdo con este estudio, se pone de manifiesto que el estado de Durango todavía cuenta con muchas áreas de oportunidad en cuanto al nivel educativo se refiere, independientemente de que en algunos rubros de manifiesta una evolución satisfactoria como es el caso de indicadores de abatimiento del rezago educativo y en materia de avances y cobertura en educación para adultos.

El punto que deben reflexionar las dirigencias sindicales, es que ya es tiempo que el control de la evaluación de los docentes y de la promoción de plazas esté en control del Estado y no sea una facultad o capricho de los líderes sindicales. Las condiciones laborales no las pueden poner los trabajadores, sino los responsables de dirigir las tareas de educación en el país.

La sociedad merece una educación de calidad.