Imploran aparición

De cualquier vacuna

Texto: La Semana Ahora

Con información de cuestione.com y Excelsior

Ante el contundente fracaso por contener el virus y el desbocado aumento de muertes y contagios…

Hasta el sábado 28 de noviembre, México había registrado más de 105 mil 450 muertos por covid-19 y más de un millón cien mil contagiados por el virus. Los reportes de la Secretaría de Salud en el país, señalan que durante octubre y noviembre se ha registrado casi un tercio del total de casos acumulados desde febrero a nivel nacional; en entidades como la Ciudad de México, Aguascalientes, Nuevo León y Durango esta proporción va desde 33% hasta 55%.

El inicio de la temporada de influenza coincidió con un alza en el número de casos positivos de Covid-19 en al menos 20 estados.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, del millón 100 mil 683 contagios de coronavirus, 27.5% ocurrió durante octubre y lo que va de noviembre.

En las 20 entidades federativas con aumento, la proporción de contagios de coronavirus registrados en los últimos dos meses varía de 18% a 56% respecto al total acumulado desde febrero.

En Sinaloa, por ejemplo, de 24 mil 337 casos, cuatro mil 333 corresponden a octubre-noviembre, es decir, 18% de su total. Esta proporción es de 24% en Oaxaca y de 29% en San Luis Potosí e Hidalgo.

En tanto, de los 204 mil 448 contagios que registra la CDMX, 68 mil 085, 33% del total, se registró durante octubre-noviembre. La tasa crece a 37% en Nuevo León, a 42% en Aguascalientes y a 55% en Durango.

Ante este panorama y el fracaso de las autoridades por contener la pandemia, a lo único que podemos apostarle como sociedad, es a la aparición de la vacuna. Pero ¿cuándo podrá llegar a nuestro país? y, una vez en territorio nacional, ¿cuándo podremos tener acceso a ella?

A continuación, presentamos una serie de materiales que nos acercan a la realidad sobre esta esperanza a la que millones de mexicanos comienzan a aferrarse, como la última posibilidad de salvarse del contagio y de la eventualidad de la muerte.

En verdad, ¿México está preparado para

almacenamiento y aplicación de la vacuna?

El equipo de redacción de la página electrónica cuestione.com, desde la semana pasada presentó el siguiente trabajo que pone en claro las reales posibilidades que tiene México de hacerse de una vacuna en este mismo año, y los problemas que se enfrentarán para armar una eficaz campaña para vacunar a millones de mexicanos en tiempo record. A continuación, presentamos el trabajo de investigación.

A principios de noviembre, la farmacéutica Pfizer anunció que su vacuna contra COVID-19 ya funciona en el 90% de los casos.

Sin embargo, la aplicación representa grandes retos para la infraestructura de salud de los países, ya que se necesitan temperaturas ultra-frías, por debajo de los -70 grados centígrados (el récord de temperatura de nuestro planeta lo tiene la Antártida, con -98 grados centígrados), para transportarla y almacenarla.

De hecho, el 12 de noviembre, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, detalló que solo se había firmado un acuerdo con Pfizer, porque antes de firmar un contrato “depende de que sea realista la posibilidad de garantizar este sistema de ultracongelación” en nuestro país.

Tres días después, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard anunció que ya se habían valorado los retos de la vacuna de Pfizer. “México firmó ese acuerdo porque ya se había valorado. Lo que va a hacer Pfizer, en caso que se firme (contrato), es poner la vacuna en puntos de distribución que México necesite y de ahí lo pasas a una red de frío con distinta temperatura”, dijo.

En todo caso, ¿qué opciones de vacuna contra COVID-19 tiene México? ¿Tenemos la infraestructura necesaria para distribuirlas? ¿El próximo año volveremos a la normalidad? 

La de Pfizer no es la única solución que trae entre manos el gobierno federal. En la carrera por ser de los primeros países en tener la vacuna, se han firmado varios convenios con otros países, empresas y universidades.

“Estamos inscritos en todos estos procesos de investigación, para que tan luego se tenga la vacuna, México sea de los primeros países en aplicarla. Estamos celebrando convenios con empresas, con centros de investigación, con gobiernos”, dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador el 19 de septiembre. 

El 12 de agosto se anunció con bombo y platillo, que México y Argentina producirían y distribuirían la vacuna de los laboratorios Astra Zeneca y la Universidad de Oxford, con apoyo de la Fundación Slim.

Sin embargo, un mes después, dos voluntarias de las pruebas de esa vacuna sufrieron padecimientos neurológicos. 

En días recientes Astra Zeneca anunció que se encuentran analizando algunas complicaciones con usuarios infectados en Reino Unido, Brasil y Sudáfrica, durante la fase 3 de su estudio, que es cuando se ensaya la vacuna con miles de personas para evaluar su seguridad y conocer sus efectos secundarios.

De hecho, la vacuna de los laboratorios chinos CanSino Biologics, se encuentra siendo probada, ya en fase 3, en territorio mexicano. El 10 de noviembre se anunció la aplicación de dosis en Chiapas y Oaxaca, y el 16 de noviembre en CDMX y Quintana Roo.

Desde octubre, el gobierno federal pagó un anticipo de poco más de 180 millones de dólares (unos 3,600 millones de pesos), para garantizar el acceso de México a las vacunas que está desarrollando la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las nueve vacunas que se están trabajando son las de los laboratorios Inovio, Novavax y Moderna en Estados Unidos; la de CureVac de Alemania; la de Astra Zeneca y la Universidad de Oxford; y la de la Universidad de Hong Kong.

También se están desarrollando la de Clover Biopharmaceuticals en China; la de la Universidad de Queensland y CSL en Australia; así como la que trabajan en conjunto el Instituto Pasteur de Francia, los laboratorios Merck de Estados Unidos y Themis de Austria.

Vacunas vemos, infraestructura

de distribución no sabemos

Está claro que en algún momento México contará con una vacuna contra COVID-19 para proteger a su población. Sin embargo, aún queda el largo trecho de la vacunación, con los retos que implica almacenar, transportar y aplicar las dosis.

Para la epidemióloga Guadalupe Soto Estrada, investigadora de la Facultad de Medicina de la UNAM, la vacuna ideal para México es la que demuestre los mejores niveles de seguridad y eficacia, siempre y cuando contemos con el equipo necesario para asegurar sus condiciones óptimas.

“Sabemos que México se encuentra dentro del mecanismo COVAX, creo que es una buena opción para asegurar cierta cantidad de vacuna, sin embargo, tal vez no sea suficiente para cubrir las necesidades de toda la población”, dijo la doctora.

La experta especificó que todavía faltan varios procesos en la búsqueda de la vacuna, entre ellos que la OMS “certifique” que salgan al mercado y realmente cuenten con los estándares de calidad establecidos. 

Además, la distribución puede tardar algunos meses, al menos el primer trimestre de 2021. También hay que tomar en cuenta el número de dosis que pueda adquirir el gobierno de México, ya que se dará prioridad a los grupos con mayor riesgo de complicaciones”, detalló la epidemióloga.

Y agregó que la epidemia podría continuar durante varios meses o incluso años, “aunque en menor proporción y tal vez con una tendencia cada vez más marcada hacia el descenso, hasta que se convierta en una enfermedad respiratoria estacional como la influenza”.

En cuanto a la infraestructura de México para distribuir estas dosis contra COVID-19, la doctora Soto Estrada nos cuenta que esto depende de las características de las vacunas que se adquieran.

“Si el manejo de las vacunas que se consigan es similar a las que se conocen actualmente, sin duda se cuenta con la infraestructura necesaria, pero si se trata de vacunas que tienen algún manejo especial, como la de Pfizer, el reto es mayor, aunque no creo que sea imposible”, dijo.

Sin embargo, para la experta, además de la infraestructura, hay otros desafíos que se deben tomar en cuenta, como la relación costo-eficacia, que se consiga la cantidad suficiente para lograr un alto porcentaje de inmunidad en la población, que se comunique bien y que la sociedad ponga de su parte y participe en las campañas de vacunación.

Un esfuerzo organizativo

sin precedentes

 El portal cuestione.com platicó también con el científico mexicano Antonio Lazcano, quien opina que una vez que se tenga la vacuna, hay que ver si tenemos la infraestructura para distribuir y mantener sanas las dosis.

Además, según el biólogo, falta ver cómo se entrena a los vacunadores, si contamos con los insumos necesarios, desde agujas hipodérmicas, frascos y empaques; así como la logística para llevar a la gente a los centros de vacunación.   

“Algunas vacunas requieren una doble dosis, es decir, se vacuna a la gente y luego se regresa un mes después a una segunda dosis”, dijo Lazcano.

Y agregó que se tiene que vacunar al menos 50% de la población, “lo cual requiere un esfuerzo organizativo enorme y yo no creo que la Secretaría de Salud tenga la capacidad para hacerlo” y puso como ejemplo los retos de infraestructura y de insumos, que se tuvo en la estrategia para contener la COVID-19.

Al respecto de este “esfuerzo organizativo”, Lazcano dijo que no tiene claro cómo va a suceder eso, ya que “el gobierno ha pasado de jugar con la idea de una inmunidad de rebaño y, como claramente no tiene una respuesta efectiva a la crisis de salud, entonces la esperanza de control de la pandemia parece que la están depositando en la llegada de las vacunas, pero una cosa es la vacuna y otra cosa es la vacunación”.

¿La estrategia de vacunación tendrá mejores resultados que la estrategia de mitigación de contagio de COVID-19?

Roban de vacunas contra la influenza y ahora las venden ilegalmente en redes

El IMSS informó a través de un comunicado, el 16 de octubre pasado, que sufrió un robo de más de 10,000 dosis de vacuna anti influenza (Vaxigrip), en el Estado de México, las cuales adquirieron también a la empresa Sanofi Pasteur para los hospitales públicos del país. Sin embargo, aseguró que  esto no “afectaría la aplicación de las dosis”.

Algo similar le ocurrió a la Cofepris una semana antes, cuando reportó un robo de más de 37,000 medicamentos (entre ellos los necesarios para las y los pacientes de cáncer).

En el caso de las vacunas de la influenza, la Cofepris alertó hace unos días que la vacuna Vaxigrip está siendo vendida ilegalmente en redes sociales, por lo que llamó a no adquirirla, ya que “no se garantiza la seguridad, calidad y eficacia del producto, debido a que se desconocen las condiciones de almacenamiento”.

Pero además de los robos a los camiones donde se trasladan las vacunas, también existen “robos hormiga”, como reconoció recientemente el subsecretario Hugo López Gatell.

La Secretaría de Salud de la CDMX, reportó hace un par de días tener el 40% de vacunas anti influenza, a un mes de la aplicación de las primeras dosis.

El escenario que viene

El invierno 2018-2019 fue el más letal para el país en la última década, con más de 840 defunciones y 7,467 contagios en todo el país a causa de la influenza, de acuerdo con la información de la Secretaría de Salud. 

Por eso no sorprende que en 2020-2021 haya un aumento de casos en todo el país, pues además hay doble riesgo para las poblaciones más vulnerables, por los más de un millón de contagios que hay en nuestro país a causa del coronavirus, nos dice el Dr. Rogelio López Martínez, investigador de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB).

“Las campañas de vacunación siempre están enfocadas a los grupos de alto riesgo y ahora se remarca más la cobertura para esta población y así evitar la saturación de los hospitales en caso de que aumenten en los casos donde haya coinfección (es decir, en casos donde una persona se contagie con ambos virus)”, nos explicó López Martínez.

La influenza representa una nueva amenaza al sector salud en medio de una de las peores crisis sanitarias en el país; sin embargo, se está llegando a ella con desabasto, ineficacia, robos y problemas de acceso a las poblaciones vulnerables. ¿Logrará el gobierno resolver este grave problema?