¿Por qué si 2021 es radicalmente diferente, la forma de hacer política sigue siendo la misma?

Por: Víctor R. Hernández         Ene. 03. 2021

Comienza 2021 y con este año, se renueva la esperanza de reanudar nuestra vida en un entorno económico, social, laboral, tecnológico, digital y de la ciencia médica, muy diferentes a los de hace 12 meses. Sin embargo, la esperanza y la fe en nuestro Salvador hoy se reafirman más que antes.
Sin embargo, si todo lo anterior ha cambiado, lo mismo que transmitir noticias o recibir clases, a lo único que no le ha caído el veinte de que en 2021 estamos en un mundo radicalmente diferente al de hace 12 meses, es a la clase política mexicana, que abarca desde dirigentes partidistas, hasta funcionarios de los tres niveles de gobierno.
Baste observar la forma en que decidieron distribuir el presupuesto federal, estatal y municipal en el país, para darnos cuentas que la gran mayoría, son presupuestos inerciales, que reportan un miserable incremento en el gasto general, descobijando áreas estratégicas para la reactivación económica, como el apoyo significativo a pequeñas, medianas y grandes empresas; apoyos a la actividad agrícola y agroindustrial.
Estos rubros debieron fortalecerse significativamente porque son mediante los cuales la población mexicana y duranguense podría recobrar el empleo y la capacidad de gastar y generar impuestos.

Los presupuestos se limitaron a lo que dicta parte del sentido común: la salud y la educación. La otra parte continuará suelta.
Eso en el ámbito gubernamental, en lo político, todos pensaríamos que tanto PAN, como PRI y PRD, actuarían de cara a las elecciones del 6 de junio, en forma radicalmente diferente; observando el comportamiento de la sucedida en medio de la pandemia; buscando nuevos liderazgos dentro de la misma sociedad civil ( y vaya que si han salido de todas parte, particularmente del rubro de la salud), no ha sucedido así.
Llevamos dos meses escuchándolos sobre la necesidad de amalgamarse en una sola fuerza social para recuperar el poder legislativo y de esta forma comenzar a acotar un ejercicio presidencia desbocado, autoritario y fascista, como el de López Obrador. Pero esa urgencia no se ha traducido en acciones novedosas. Nuevamente, de espaldas a la sociedad, han acordado repartirse distritos y candidaturas con los militantes de siempre.
Según dieron a conocer los medios de información, el cuatro de diciembre los partidos Acción Nacional, Revolucionario Institucional y de la Revolución Democrática alcanzaron un acuerdo para postular a candidatos comunes a la Cámara de Diputados el próximo año en la elección federal agendada para el 6 de junio. Las tres fuerzas irán bajo el esquema de «coalición flexible”.
El objetivo de esta alianza histórica, que por primera vez a nivel federal unió al PRI con sus viejos opositores, será desplazar a Morena y sus aliados –partidos del Trabajo (PT) y Verde Ecologista de México (PVEM)– de la Coalición Juntos Haremos Historia, como fuerza mayoritaria en la Cámara de Diputados, por lo que la pelea del 6 de junio próximo será una entre dos coaliciones.
Nos une la “clara amenaza a las instituciones y al sistema democrático” que representa Morena y sus aliados, dijo el líder panista Marko Cortés en el anuncio de la coalición parcial que juntará al PAN con su adversario de 81 años, el PRI, y con el PRD, que nació para combatir al tricolor.
Finalmente decidieron contender ahora como una sola fuerza en 177 de 300 distritos electorales, y en al menos 11 de 15 gubernaturas en juego, fue por el reconocimiento de que, pese a todo, López Obrador y en menor grado Morena mantienen sus bonos electorales.
La realidad que obligó a aliarse a los antiguos adversarios fue que hoy Morena “es un gigante con pies de barro”, admitió Zambrano Grijalva al justificar por qué su partido, el PRD, otrora opositor al PRI, ahora se unió a éste.
“Morena no es invencible. Es un gigante con pies de barro y es plenamente derrotable (pero) si, y sólo si este frente amplio y social camina unificado, (pues) desde el poder se está tramando una elección de Estado”, dijo al en numerar la “propaganda mañanera”, el ejército de servidores de la nación y ataques a la autoridad electoral.
En Durango, el acuerdo del 30 de diciembre otorga siete distritos locales para el PAN, mientras que seis serán para el PRI y dos para PRD.
Para final del 2020 tanto los cuatro distritos federales como los 15 espacios de mayoría relativa y los 10 de representación proporcional, ya tenían hasta tres propietario; todos de clara militancia partidaria. ¿Y la sociedad civil, por la que dicen coligares y renunciar a sus históricas diferencias?
Ah, a la sociedad civil se le invitará a que vaya a depositar su voto y que crea como dogma de fe, que ahora sí, los mismos de siempre harán las cosas diferentes.