Guerra por vacunas, cierre de fronteras y nuevas oleadas del mortífero virus

Texto: La Semana Ahora

con información de El Universal,

DW y La Jornada

A finales del 2019 en el mes de diciembre, Wuhan, China se convirtió en el epicentro de un brote de neumonía de etiología desconocida que no cedía ante tratamientos actualmente utilizados. En pocos días los contagios aumentaron exponencialmente, no solo en China Continental sino también en diferentes países. El agente causal fue identificado, un nuevo coronavirus (2019-nCoV) posteriormente clasificado como SARS-CoV2 causante de la enfermedad COVID-19.

Para ese momento, en el gigante asiático había 7 mil 700 casos y 170 decesos. A nivel mundial, había 82 casos en 18 países, según el organismo.

Un año después, la situación está fuera de control: el virus está presente en 192 países o regiones, de acuerdo con el recuento de la Universidad Johns Hopkins. Hasta este lunes primero de febrero, suman 103 millones 364 mil 547 casos y 2 millones 236 mil 286 decesos.

Si hace un año se veían lejos los confinamientos decretados en las zonas afectadas de China, incluyendo Wuhan, donde se detectaron los primeros casos, en 2019, hoy prevalecen las restricciones de viajes internacionales. Pasado el cierre total de fronteras europeo, ahora hay cierres selectivos (1).

El 21 de enero de 2020 se confirmó el primer caso del coronavirus, al que después se le denominaría Covid-19 en Estados Unidos. De ahí, su llegada a México y el resto de América sólo era cuestión de tiempo. Un año después, Estados Unidos y México son dos de los países más afectados por la pandemia en la región.

 

“Todos los países deben estar preparados para la contención, incluida la vigilancia activa, la detección temprana, el aislamiento y el manejo de casos, el rastreo de contactos y la prevención de la propagación de la infección por [el entonces conocido como] 2019-nCoV, y compartir los datos completos con la OMS”, advirtió hace un año el director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. Ayer, recordó que tras la declaratoria, “algunos países escucharon y otros no (…) Entonces había 100 casos, sin muertes fuera de China, y esta semana hemos llegado a 100 millones (…) En las dos últimas semanas se han registrado más que en los primeros seis meses de pandemia”.

A partir de ese momento, como mantra, la OMS repitió la necesidad de aplicar pruebas para detectar casos, rastrear contactos y tomar medidas de aislamiento. En torno a los cubrebocas, reinó la confusión, hasta que finalmente el organismo reconoció que era la mejor forma de cuidarse.

Sin embargo, salvo por algunas excepciones, como Nueva Zelanda o Taiwán, que lograron controlarlo, el virus arrasó primero en Italia, luego en el resto de Europa y llegó a Estados Unidos bajo el mandato del entonces presidente Donald Trump, quien se negó a ordenar confinamientos o siquiera el uso de cubrebocas.

El mandatario tampoco era fan de las pruebas masivas e, incluso, aseguraba que el virus se iría “en el verano”. El resultado: el país acumula 25 millones 909 mil 336 casos y más de 436 mil decesos.

Brasil, primer país de Latinoamérica donde llegó el virus, es el tercero más golpeado a nivel global. Tanto Trump como el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, se contagiaron; sin embargo, eso no evitó que ambos siguieran minimizando la pandemia, que Bolsonaro comparó con una “gripita” y, al ver que las muertes crecían, se limitó a decir: “De algo nos vamos a morir”. Para ambos la prioridad era la economía.

En México, donde el virus llegó el 27 de febrero, el presidente Andrés Manuel López Obrador se negó a cerrar fronteras o a ordenar confinamientos, o el uso de cubrebocas. La cantidad de pruebas ha sido limitada y tampoco se ha apostado por rastrear contactos. Al igual que en Estados Unidos, han sido los gobernadores los que han ordenado cierres y otras medidas ante una pandemia que, lejos de los 2 mil decesos proyectados al principio, es hoy el tercer país con más fallecimientos por la enfermedad: 158 mil 536, y el 13 en número de contagios, con un millón 864 mil 260, hasta el 31 de enero.

Un año después de que la pandemia fuera declarada emergencia internacional, quedó en claro que nadie se salvaba: del primer ministro británico, Boris Johnson, a Trump, Bolsonaro y López Obrador, diversos dirigentes se han contagiado. Los hospitales, tras una primera ola que los desbordó, hoy se ven nuevamente rebasados. Y en el mundo se ven nuevas cepas: la brasileña, la británica, la sudafricana…

El coronavirus es una pandemia que puso a prueba sistemas sanitarios, económicos y sociales. Países de la Unión Europea y EU se abocaron a aprobar paquetes de ayuda para los ciudadanos que se quedaron sin empleo, que tuvieron que quedarse en sus casas. Cada país tomó las medidas que mejor consideró: del cierre de negocios a escuelas; de la suspensión de viajes al bloqueo de fronteras, hasta llegar a extremos como el de Nicaragua, donde se optó por hacer… nada.

También puso a trabajar a científicos a un ritmo frenético para buscar una vacuna que pusiera fin al horror. Farmacéuticas desarrollaron sustancias que, un año después de la declaratoria de emergencia, ya están en circulación.

Aun así, la luz al final del túnel está lejos. No sólo eso. El milagro que los millones de ciudadanos del mundo esperaban que llegaría con la vacuna, no llegó, y Adhanom Ghebreyesus advirtió que nos aproximamos a una “catástrofe moral” de dimensiones no vistas ante lo que calificó de “nacionalismo de las vacunas”.

“Las vacunas contra el Covid-19 se están administrando en 50 países de todo el mundo, casi todos ellos naciones ricas. Un 75% de las dosis se han desplegado en sólo 10 países”, alertó durante la última semana de enero el director de la OMS. La esperanza, según parece, sólo está llegando a los países ricos, mientras los demás se quedan atrás.

Por total de vacunas, la lista la encabezan Estados Unidos, China, Reino Unido, Israel y Emiratos Árabes Unidos, mientras en Israel ya se vacunó con la primera dosis a 40% de la población, en todo África solamente se ha vacunado a un total de 19 mil 889 personas, de acuerdo con Our World in Data.

La desesperación crece. Los gobiernos pelean con las farmacéuticas por los retrasos en la distribución. Los ciudadanos toman las calles en ciudades de México, Estados Unidos y Europa. “Necesitamos ayuda”, afirman comerciantes; “no podemos más”, clama el personal sanitario. “La situación es insostenible”, critican los ciudadanos encerrados. “Nos quieren controlar”, aseguran los anticonfinamiento.

A un año de la declaratoria de emergencia, puede decirse que la lección de la primera ola no se aprendió. Mientras millones lidian aún con la enfermedad o sus secuelas, otros insisten en que el virus no existe. Y la solidaridad es más la excepción que la regla. “Hace un año dije que el mundo tenía la oportunidad de impedir la propagación de este nuevo virus, y algunos escucharon, pero otros no”, lamentó el director General de la OMS esta semana.

Días antes de la pasada Navidad, la canciller de Alemania, Angela Merkel, suplicaba que la gente no se reuniera, advirtiendo que lo contrario podría significar la última celebración para muchos y, en última instancia, que “algo habremos hecho mal”. Pero las cifras de contagios y defunciones se han disparado desde entonces. Algo, en efecto, hicimos mal.

NUEVO CIERRE DE FRONTERAS

Francia se cierra a partir de EL DOMINGO 31 de enero de forma casi hermética a los países exteriores a la Unión Europea (UE), porque sus datos epidémicos, aun siendo preocupantes, le permiten todavía esperar que puede evitar un tercer confinamiento, o al menos retrasarlo (2).

Además de ese cerrojazo suplementario a las fronteras, el Gobierno preparaba este sábado una nueva vuelta de tuerca en el dispositivo para disminuir los contactos sociales con la clausura también desde mañana de las galerías de comercios no alimentarios con más de 20.000 metros cuadrados.

Italia prorroga la prohibición

 de vuelos desde Brasil

El Gobierno italiano prorrogó este sábado la prohibición de aterrizar en su territorio a vuelos procedentes de Brasil y a cualquier ciudadano que haya estado en este país latinoamericano en los últimos 14 días como medida de precaución ante las variantes en la pandemia del coronavirus.

Por otra parte, familiares de víctimas del coronavirus en Italia, representadas por el colectivo «Noi denunceremo» (Nosotros denunciaremos), consideran fundamental que la Justicia esclarezca si el Gobierno infravaloró la situación de emergencia al inicio del 2020 y si hubo mala gestión en la contención de los contagios.

El ministro italiano de Sanidad, Roberto Speranza, fue interrogado esta semana durante 5 horas en calidad de persona informada por la Justicia italiana, que investiga desde el pasado año si el Gobierno actuó correctamente para proteger a los ciudadanos.

En Alemania, la canciller alemana, Angela Merkel, prometió este sábado que guarderías y colegios serán los primeros en reabrir sus puertas en cuando comience la desescalada y se relajen las actuales restricciones a la vida pública y la actividad económica. «Estamos haciendo todo lo posible para que guarderías y colegios puedan ser los primeros en reabrir. Para devolverles a los niños una parte de su habitual día a día y para descargar a las familias», aseguró la canciller en su habitual videomensaje de los sábados.

Merkel agregó que todos en el Gobierno alemán son «muy conscientes» de lo «duro» que es «el día a día para muchos padres y niños actualmente» por las medidas para atajar la propagación de la pandemia. Colegios y guarderías llevan cerrados desde mediados de diciembre.

De igual forma la semana pasada que entró en vigor el veto alemán a ciudadanos de zonas con mutaciones

El veto para entrar en Alemania para los ciudadanos de países con alta presencia de las mutaciones más contagiosas del coronavirus (Reino Unido, Sudáfrica, Brasil, Portugal e Irlanda) entró este sábado en vigor.

La medida, aprobada este viernes por el Consejo de ministros, afecta a los ciudadanos de estos países que pretendan entrar por tierra, mar o aire a Alemania al menos hasta el 17 de febrero. Quedan excluidos los ciudadanos alemanes o los residentes en Alemania que regresen de los países afectados. Tampoco afecta a los pasajeros que hagan tránsito por estos países de camino a Alemania y al conjunto del transporte de mercancías.

El domingo se extenderá esta prohibición a los ciudadanos procedentes de los estados africanos de Lesoto y Suazilandia.

Canada prohibe vuelos a México

Canadá prohibió el sábado 30 de enero los vuelos desde México y además impondrá una prueba negativa a Covid-19 y cuarentena en hoteles por al menos tres días para entrar al país (3).

El primer ministro Justin Trudeau anunció que el gobierno acordó con cuatro compañías aéreas la suspensión de los vuelos hacia los “destinos soleados”, es decir, México y el Caribe, hasta el 30 de abril.

Air Canada y WestJet, las dos compañías aéreas nacionales más importantes, indicaron que suspenderán una quincena de destinos desde el domingo hasta el 30 de abril. Air Transat dio cuenta de la suspensión inmediata de sus operaciones hasta la misma fecha.

A partir de esta semana los vuelos internacionales sólo podrán aterrizar en los aeropuertos de Vancouver, Toronto, Calgary y Montreal. Los viajeros que entren en Canadá deberán realizarse una prueba PCR y permanecer en cuarentena en hoteles al menos tres días, indicó Trudeau.

Arabia Saudita suspendió los viajes internacionales hasta mayo, debido a las nuevas variantes y al retraso de la entrega de las vacunas.

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