En 2018 la violencia contra la mujer alcanza los 4 mil 400 casos: Secretaría de Salud

  • En lo que va del año, en Durango se han aplicado34 mil 484 herramientas de detección en las diferentes unidades de atención, mismas que han servido para la identificación de las más de 4 mil víctimas de violencia.

Han sido sensibilizados 231 servidores públicos que se desempeñan en el ramo de la Salud, sobre la detección de casos de violencia


Texto: Daniel Estrada


Debido a su alta prevalencia, efectos nocivos y hasta fatales, la violencia contra la mujer es un problema de salud pública que representa un gran obstáculo para la consolidación efectiva de la convivencia social, democrática y con pleno ejercicio de los derechos humanos.

Desafortunadamente, Durango no es un estado ajeno a la violencia de género, a pesar de las acciones que desde diferentes trincheras  se llevan a cabo para, primero reducir y luego erradicar un problema que siempre ha existido.

La violencia sexual, psicológica, maltrato verbal y físico, son de los principales tipo de agresiones en contra de la mujer en las que se incurren, lamentablemente, la mayoría de ellas, al seno del hogar, en donde se supone que lo que deberían recibir es protección.

A partir del 16 de abril de 2009, entró en vigor la modificación de la Norma Oficial Mexicana NOM-190-SSA1-1999 para quedar como NOM-046-SSA2-2005, relativa a la violencia familiar, sexual y contra las mujeres, la cual contiene criterios para la prevención y atención.

Las acciones para contrarrestar la violencia familiar, cuyas víctimas en su mayoría son mujeres, han ido más allá de las instancias encargadas de la seguridad pública y la impartición de justicia, hoy el Sector Salud es parte fundamental de la prevención, atención y canalización en torno a esta problemática.

Los números no mienten

Carla Pizarro Lerma, subdirectora de Atención a la Salud de la Mujer indicó que en lo que va de 2018, en Durango se han aplicado  34 mil 484 herramientas de detección en las diferentes unidades de atención, las cuales han servido para la identificación de cuatro mil 400 víctimas de violencia.

Esto deja ver la cantidad de féminas que llegan a recibir atención médica en condiciones que hacen reaccionar al personal que las atiende, sobre la probabilidad de que hayan sido o estén siendo víctimas de algún tipo de violencia.

A cada mujer se le atiende y canaliza de acuerdo con su necesidad, sin embargo, en cuestión de estadística, no se plasma el tipo de agresión de la que ha sido objeto, ni tampoco la edad u otro tipo de información, pero la ayuda se presta.

Para fortalecer la atención a estas mujeres, han sido sensibilizados 231 servidores públicos que se desempeñan en el ramo de la Salud, sobre la detección de casos de violencia de acuerdo con los lineamientos de actualización de la norma NOM-046-SSA2-2005. Violencia familiar, sexual y contra las mujeres. Criterios para la prevención y atención.

Hay que mencionar que la Norma es de observancia obligatoria para las instituciones del Sistema Nacional de Salud, así como para los prestadores de servicios de salud de los sectores público, social y privado que componen el Sistema Nacional de Salud.

En este sentido, existe la advertencia de que su incumplimiento da origen a la sanción penal, civil o administrativa correspondiente, conforme a las disposiciones legales aplicables.

Pizarro Lerma, expuso que en la mayoría de los casos las víctimas son canalizadas a un módulo de violencia, para brindarles una atención más específica, pero, también se ha trabajado para que los médicos y demás personal médico que prestan el servicio a las pacientes, cuenten con herramientas que les permitan tratarlas con sensibilidad.

“Si hay que dar parte al Ministerio Público, el personal debe estar preparado para hacerlo, si hay que canalizar a instancias como el DIF para atender lo que tiene que ver con la violencia, también se hace, de manera que exista una real contribución para contrarrestar el problema”, expuso.

Mencionó que aunque se ha avanzado en cuanto a la aceptación y disposición de la mujer para dar seguimiento a las acciones que ayuden a evitar que siga siendo víctima de violencia, todavía hay quienes son renuentes y prefieren encubrir a sus agresores.

Lo ideal es proceder de forma inmediata cuando se detecta el acto violento, ya que cuando se deja pasar el tiempo resulta menos efectivo el intento para que se proceda conforma a la ley.

El programa de reeducación, herramienta de éxito

Señaló que un elemento que ha sido exitoso en el empeño por reducir la incidencia de la violencia contra la mujer, es el programa de reeducación, mediante el cual se da seguimiento a los casos detectados de abusos.

“Las mujeres se siente fortalecidas con este tipo de esquemas que les permiten darse cuenta de que no es necesario que vivan sometidas a los distintos tipos de violencia en los que los victimarios suelen ser por lo general sus propias parejas”, manifestó.

Indicó que muchas veces las mujeres tienen que darse cuenta del potencial que tienen para ser independientes, pero también los hombres pueden involucrarse y recomponer su conducta.

“No se lo digas a nadie”, “Perdóname. Que nadie se entere, te prometo que voy a cambiar”, son amenazas y chantajes comunes que se interponen en la solicitud de ayuda de las mujeres que por miedo o lástima prefieren seguir aguantando.

Sin embargo, esto no tiene que ser así, por lo que la Secretaría de Salud cuenta con personal que se dedica específicamente al tema de la reeducación.

Este programa opera en Centros de Salud y en hospitales, espacios en donde la atención a las mujeres va más allá de la curación de las heridas, ya que pueden encontrar la solución a problemas de fondo como la violencia doméstica.

A detectar se encuentran los Indicadores de abandono, los cuales son los signos y síntomas, físicos o psicológicos debidos al incumplimiento de obligaciones entre quien lo sufre y quien está obligado a su cuidado y protección que pueden manifestarse en la alimentación y en la higiene, en el control o cuidados rutinarios, en la atención emocional y el desarrollo psicológico o por necesidades médicas atendidas tardíamente o no atendidas.

Indicadores que alertan

El personal de Salud está capacitado para detectar y proceder en torno a diversos indicadores de violencia intrafamiliar, que pueden llegar a afectar no solamente a las mujeres, sino también a los niños.

Están los indicadores físicos, relacionados con los signos y síntomas  como hematomas, laceraciones, equimosis, fracturas, quemaduras, luxaciones, lesiones musculares, traumatismos craneoencefálicos, trauma ocular, entre otros.

Estos pueden ser congruentes o incongruentes con la descripción de forma en la que se presentó la lesión, recientes o antiguos, con y sin evidencia clínica o mediante auxiliares diagnósticos, en ausencia de argumentos que descarten la probable agresión.

También están los indicadores de violencia psicológica, los cuales se presentan con alteraciones como autoestima baja, sentimientos de miedo, de ira, de vulnerabilidad, de tristeza, de humillación, de desesperación, entre otros.

Pueden presentarse trastornos psiquiátricos como del estado de ánimo, de ansiedad, por estrés postraumático, de personalidad; abuso o dependencia a sustancias; ideación o intento suicida, entre otros.

Existen los indicadores de violencia sexual, relacionados con los signos físicos, lesiones o infecciones genitales, anales, del tracto urinario u orales- o psicológicos -baja autoestima, ideas y actos autodestructivos, trastornos sexuales, del estado de ánimo, de ansiedad, de la conducta alimenticia, por estrés postraumático; abuso o dependencia a sustancias, entre otros.

Por esta razón se pueden presentar daños como alteraciones en el funcionamiento social e incapacidad para ejercer la autonomía reproductiva y sexual.

Estos casos pueden o no llegar hasta las instancias encargadas de la impartición de justicia, pero su atención en las instancias de Salud, sienta un precedente que permite a las mujeres saber que no están solas y que no tienen que tolerar la violencia todo el tiempo.

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