Pandemia: un Miércoles de Ceniza acotado por medidas sanitarias

Texto: Daniel Estrada

La cruz ya no se pintará en la frente, ahora el polvo se esparcirá en la cabeza

Inicia la Cuaresma, de forma atípica  

Un miércoles de ceniza muy diferente a lo acostumbrado, la nula posibilidad de realizar representaciones vivientes del viacrucis y la organización de una pascual juvenil virtual, son parte de la Cuaresma 2021. 

El Covid-19 también ha sido una prueba compleja para la religión católica, un total de 36 sacerdotes de la Arquidiócesis de Durango se han contagiado de marzo a la fecha, con el lamentable fallecimiento de dos de ellos.

Llegó otra vez la Cuaresma, y como están las cosas, lo más probable es que por segundo año consecutivo no haya representaciones del viacrucis viviente, mientras que actividades como la Pascua Juvenil se planean para ser realizadas a través de las plataformas virtuales. 

Se viven tiempos difíciles y la Iglesia Católica no ha quedado exenta de las adversidades que ha ocasionado la pandemia del Covid-19, la cual ya tiene un año de haber llegado al país y ha causado una mayor a la que se había estimado. 

Ya el año pasado la Iglesia tuvo que suspender actividades como medida de prevención frente al recién llegado virus que tuvo su origen en China. En la Semana Santa de 2020, los recintos religiosos se encontraban cerrados, al igual que otros espacios. 

En esta ocasión, las circunstancias son un poco diferentes, pues si bien el virus sigue presente, se tiene un poco más de experiencia en su manejo y el color amarillo en el Semáforo Epidemiológico permite realizar ciertas actividades. 

El presbítero Noé Soto Valdés, vocero de la Arquidiócesis de Durango, se refirió a algunas de las acciones que se tienen previstas para este periodo de Cuaresma y particularmente para la Semana Santa. 

El año pasado se celebró el Miércoles de Ceniza el 26 de febrero, unas semanas antes de que se declarara la contingencia sanitaria en Durango, por lo que los feligreses acudieron a las parroquias y templos de forma normal. 

En esta ocasión, esta celebración con la que comienza la Cuaresma, cayó en 17 de febrero y la manera de imponer la ceniza tuvo una modificación, como una manera de evitar los contagios de coronavirus. 

Por lo general, la ceniza se impone con una marca de cruz en la frente, lo cual se hace con los dedos de la mano, pero ahora se tomó la decisión de esparcir la ceniza sobre la cabeza de los fieles y en silencio, a diferencia de lo que se hacía en otros años en los que se exponía un breve mensaje. 

Tras recibir la ceniza, la persona se dirige a la salida de forma inmediata, en orden y sin tener contacto con otros presentes, lo que ayuda a evitar las aglomeraciones. 

Hay que recordar que los recintos religiosos tienen permitido un aforo del 35 por ciento, con relación a su capacidad total, lo que se deberá tomar en cuenta para todas las actividades presenciales relacionadas con esta celebración. 

Se podrán especial atención en protocolos como el uso de gel antibacterial, la revisión de la temperatura al ingresar, el tapete desinfectante y la sana distancia, tanto al interior como al exterior de los recintos religiosos, con el apoyo de los colaboradores laicos. 

Los cambios tienen que ver con lo accidental, no con lo esencial; lo esencial permanece, los motivos litúrgicos se han mantenido vigentes, pero la organización y la logística han tenido que modificarse, comentó. 

El miércoles de ceniza es uno de los días en lo que más personas se acercan a la Iglesia, lo que servirá para tener una idea de cómo transcurrirán el resto de las fechas importantes de este periodo. 

Estamos conscientes de que no debemos permitir las aglomeraciones, ya que de esta manera se contribuirá a evitar que se presenten contagios que pongan en riesgo la salud y la vida de las personas, expuso. 

Para la Arquidiócesis de Durango es importante atender a las indicaciones vigentes para el periodo de Semana Santa que transcurrirá del domingo 28 de marzo al domingo 4 de abril, pero por lo pronto, ya se tienen algunas proyecciones respecto a la manera en la que se procederá. 

Uno de los aspectos que se ha tomado en cuenta es que muchas de las personas que acuden a los templos son adultos mayores, por lo que se les ha extendido la recomendación de procurar seguir las misas a través de los medios electrónicos y desde casa hacer un signo de conversión y un acto penitencial. 

Ellos pueden cuidar de su salud sin dejar de tener comunión con la iglesia con algún signo que les ayude a celebrar la Semana Santa, anotó. 

La necesidad de llegar a la gente 

Soto Valdés reconoció que el impacto de la pandemia en la Iglesia, va más allá del periodo de Cuaresma, pues son muchos los cambios que se han dado a consecuencia de la enfermedad que ha llenado de luto al país. 

El sacerdote señaló que los números que arrojó el Censo de Población de 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) relacionados con la religión, da pie a que la Iglesia Católica busque la manera de seguir llegando a las personas. 

De acuerdo con estos datos, en México el 77.7 por ciento de la población se identifica como miembro de la Iglesia Católica, cuando en 2010 esta cifra es del 82.7 por ciento. 

Frente a la pandemia que se vive, es complicado salir a evangelizar como se hacía antes, no hay condiciones para proceder de dicha manera, por lo que se tiene que buscar la forma de llegar a la gente por otros medios. 

No vemos la estadística como algo negativo, sino como un impulso para continuar tratando de alcanzar a más personas. Hay que trabajar, indicó. 

La Iglesia se ha adecuado a los nuevos esquemas y plataformas de comunicación, lo que ha sido de ayuda para llegar a los hogares de una manera diferente. 

Las circunstancias que hoy se viven, incluso han ayudado a despertar la fe de muchas personas que no acudían a los templos, pero que ahora están atentas a las misas a través del Internet. 

Dicho fenómeno se ha presentado principalmente entre los jóvenes. 

Son ellos los que más conocen de las redes sociales y saben manejar las diferentes plataformas virtuales, por lo que para ellos resulta interesante ver como la palabra de Dios llega también a través de esos medios. 

Nos seguimos adecuando a esta nueva realidad virtual y se proyecta la organización de actividades como las pascuas juveniles, de forma no presencial, pero atractiva para que los jóvenes desde sus casas puedan acercarse a la palabra de Dios y compartir con otros que tienen el mismo interés, dijo. 

Destacó que hoy la Iglesia Católica va más allá de las estructuras que por mucho tiempo mantuvo como únicas, con actividades que se llevaban a cabo únicamente en los templos y de manera presencial. 

Una prueba compleja 

El Covid-19 también ha sido una prueba compleja para la religión, de acuerdo con información del presbítero Noé Soto, un total de 36 sacerdotes se han contagiado de marzo a la fecha, con el lamentable fallecimiento de dos de ellos. 

Agradeció que hasta el momento la atención que han recibido los sacerdotes ha sido rápida y oportuna, por parte del sector salud; además, de que entre la comunidad se han cerrado filas, en un entorno de solidaridad. 

En la actualidad, hay un sacerdote que desde la semana pasada fue reportado como positivo, mismo que se encuentra guardando su aislamiento y en condición estable. 

El gremio clerical, al igual que la mayoría de la población se encuentra a la expectativa y espera de la vacuna contra el virus, incluso los sacerdotes que son adultos mayores ya fueron registrados en la página oficial del Gobierno Federal. 

Alrededor del 30 por ciento de los sacerdotes de la Arquidiócesis de Durango son adultos mayores, quienes prácticamente se han limitado a la celebración de misas, evitando reuniones grupales y otras actividades que puedan poner en riesgo su salud.