Aquelarre de encuestas

Por: Carlos Ramírez

 

Si es muy temprano para cantar victoria, las primeras encuestas formales sobre las presidenciales del 2018 han logrado cuando menos fijar en el espacio político a los aspirantes viables, los potenciales y los sacrificables.

 

En términos generales, de agosto del año pasado a esta semana, las primeras encuestas sobre el 2018 han establecido los primeros parámetros:

 

1.- Un 30% de ciudadanos se negaron a participar en una encuesta, lo que en los hechos rompe con el equilibrio de representación porque su lugar es ocupado sin criterios metodológicos de identidad poblacional.

 

2.- La irritación social antipartidos se refleja en un 30% de indecisos o votantes que no tienen su voto cautivo en partidos, y esa cifra es mayor al precandidato que tiene la mayor tendencia de votos; es decir, los indecisos son mayoría.

 

3.- Los independientes han ganado espacios mediáticos pero no han sido considerados en el ánimo de los votantes; en las primeras encuestas existe un voto a favor de los independientes de cifras menores a 5%.

 

4.- López Obrador encabeza las preferencias porque inició su precampaña por la candidatura presidencial desde el 2000, del 2000 al 2005 realizó conferencias diarias para posicionarse y ya fue dos veces candidato; pero el dato revelador es que el priísta Miguel Ángel Osorio Chong, sin hacer campaña en el último año y sin la presencia mediática obsesiva como López Obrador, está en empate técnico con el tabasqueño.

 

5.- Y los posicionamientos en la atención pública de los precandidatos no parecen responder a una presencia articulada ni ha pasado por la evaluación social sino que responden -y este es un dato mayor- al repudio institucional de los votantes potenciales. Por eso López Obrador comienza alto su tendencia de votos, a pesar de todos los errores, rupturas y plantones.

 

El tabasqueño comenzó su carrera en el 2005 con 25 puntos arriba del segundo lugar y perdió por medio punto.

 

Las encuestas son apenas sondeos de estados de ánimo electorales de la sociedad y su papel real no es indagar quién podría ganar sino detectar sentimientos en zonas y ante aspirantes para obligar a los políticos y partidos a trabajar en el mejoramiento de los rechazos electorales.

 

Peña Nieto comenzó su campaña con 20 puntos arriba y perdió más de quince por errores en la administración de crisis de campaña, como el activismo de #YoSoy132.

 

Las primeras encuestas han fijado ya las ternas del primer piso electoral: PRI con Osorio Chong, Luis Videgaray y José Antonio Meade por el PRI (Manlio Fabio Beltrones aparece pero ya dijo que no sería candidato). Rafael Moreno Valle, Margarita Zavala y Ricardo Anaya por el PAN.

 

El PRD anda escaso de cuadros y solo aparece con viabilidad Miguel Ángel Mancera y probablemente pueda colarse Agustín Basave. Y Morena tiene tres precandidatos: López Obrador, López Obrador y López Obrador; si gana uno, cualquiera de los otros dos López Obrador se autodenominará candidato legítimo.

 

En los independientes hay algunas dudas; los problemas de gestión gubernamental de Jaime Rodríguez “El Bronco” han enfriado los ánimos sociales por la falta de resultados, Jorge Castañeda ha condicionado su participación a ser único y sin competencia, y sólo podría tener buena participación Margarita Zavala como independiente si el PAN le cierra los espacios en el partido.

 

La fiesta de las encuestas ya comenzó y habrá, como mínimo, una decena de ellas que solo contribuirán a confundir al electorado. Eso sí, ninguna tendrá la verdad absoluta.

 

Política para dummies: La política es la mentira de las verdades.

 

Solo para sus ojos:

 

Mensajes inciertos en el caso del gobernador veracruzano Javier Duarte: La participación del PRI en impugnaciones legislativas revelaría que el mandatario no ha atendido las consejas de alto nivel de solicitar licencia. Y que todos los astros se van a alienar pronto para darle una salida del cargo antes de las elecciones.

 

Ahora resulta que “El Chapo” sí se quiere ir extraditado a los EU, lo que hablaría ya de una negociación de información a cambio de una vida más relajada en prisiones estadunidenses. Eso sí, se descarta que dé nombres de cómplices políticos y empresariales.