Dilapidación panista

Por: Julio César Hernández Vargas

 En 2010, Jorge Herrera Caldera, candidato a la gubernatura estatal del tricolor, obtuvo la victoria electoral por un margen aproximado de 11,426 votos, con respecto a su más cercano competidor: José Rosas Aispuro Torres, promovido por Acción Nacional, luego de renunciar al PRI. Una diferencia electoral de 1.9 por ciento.

En aquel tiempo, recuerdo, ya se conocía que Aispuro Torres sería candidato nuevamente, en 2016, al ser un político muy querido por los duranguenses. Si comparamos diferencias electorales en procesos pasados, vemos que realmente Aispuro Torres estuvo a ‘nada’ de ganar y hacer historia.

En 2010, el Revolucionario Institucional sufrió pero gano. Sufrió porque quiso, porque en el discurso y en los hechos, la ‘inclusión’ no existió. En municipios hubo fuga de cuadros, quienes se enrolaron con la competencia, algunos obteniendo buenos resultados, otros ni así.

Se sabía entonces que, con Aispuro Torres, se debía llevar un proceso para que en 2016, se lograra la victoria. Era cuestión de conservar la calma, la paciencia, y buscar que en el trabajo se encuentre ese resultado por tanto tiempo buscado.

A finales de 2015, el panismo celebraba (aunque por lógica no lo anunciaban en Medios de Comunicación) una posible fractura severa, en el Revolucionario Institucional.

La última salida más fuerte que vivió Acción Nacional, fue la de Manuel Espino Barrientos, luego de muchos conflictos con la dirigencia en su momento. Hasta aquí termina el breve recuerdo.

Hoy en día, y no es que, uno, pretenda hacer leña del árbol caído, o que estemos esperando algo de carnita qué rapiñar. Sinceramente, considero, lo que le sucede al Partido Acción Nacional es histórico, pues ha logado contagiarse de la mentalidad de la izquierda en México: división; desafortunadamente para ellos, en el momento menos indicado, en la calistenia.

Para estas elecciones, el PAN se ha aliado con el Partido de la Revolución Democrática, un partido que ha sufrido de divisiones, fugas, desencuentros, el pan de cada día. Militantes perredistas se han ido hacia el Partido del Trabajo, hacia Movimiento Ciudadano, hacia Movimiento de Regeneración Nacional, MORENA; más de lo mismo.

La semana pasada, le tocó el turno a Lulú Serrano, le tocó el turno a panistas de Vicente Guerrero deletrear el autoritarismo de su dirigencia estatal, producto de una enferma ambición. Se inconformaron por promover a la candidatura a Yolanda Sifuentes Ochoa: tía de José Antonio Ochoa, secretario general del CDE del PAN.

Sandra Lilia Amaya Rosales, junto a Geraldina Campuzano González (me permito omitir a Luis Galindo, porque realmente no ha sido oposición, ha sido un galimatías, ni contrapeso. Su trabajo como panista en cabildo fue muy chaparro en relación con sus compañeras: se va compite, pierde, regresa, y vuelve a perder, el tiempo), fueron antes del inicio del calendario electoral, una oposición crítica, dura, típica de la costumbre panista. En la capital, ambas, fueron el principal rostro panista. Lo más importante, ellas, le dieron presencia al PAN en la capital.

Sin embargo, Amaya Rosales, decidió abandonar las filas blanquiazules después de más de 10 años de militancia. Podrán ser pocos para la dirigencia estatal, pero, realmente son muchos de servicio y, sobre todo, muchos años defendiendo al PAN, incluyendo aquellos en los que gobernaba el país. También renunció Gerardo Nolasco, en La Laguna.

La dirigencia está orgullosa, pues en su enfermedad, no reconoce el problema, y no se ve que vaya a haber pronto un cierre de filas, un “ya estuvo soave, manitos. Nadie se va, ya”. Al proyecto de candidatura de Rosas Aispuro, le urge un alto a las salidas de militantes activos o inactivos.

Nancy Vázquez y el grupo de personas de Nombre de Dios; Daniel Luna y el grupo de panistas en Guadalupe Victoria; Juan Carlos Gutiérrez Fragoso; Gerardo Nolasco y el grupo aproximado de panistas en la Laguna; Lulú Serrano; Sandra Lilia Amaya; y la inconformidad del grupo de panistas en Vicente Guerrero, ¿le sobraban al PAN?

En 2010 iban por 15 mil votos más, a los que sumaron… ¿Cuántos necesitan ahora, después del autoritarismo de la dirigencia estatal? ¿Quién sigue? Este PAN, vive un brete semejante al que vivió el PRI en 2010.

Jorge Luis Borges escribió “uno no debería tener enemigos, porque con el tiempo, uno termina pareciéndose a ellos”.

Y como dijo Sólo: Los dejo.

Serán agradecidos todos los comentarios, acerca de ésta inacabable columna. Favor de enviarlos a desdeelapando@hotmail.com o a mi cuenta sin enemigos en #Twitter: @CexXxaR_