Precampañas ponen a prueba al arbitro electoral

Por: Miguel A. Hernández Gro.

Al transcurrir los primeros 10 días de actividades de precampañas en Durango, la actividad política va subiendo de temperatura, al mismo tiempo que poco a poco la ciudad se va decorando con publicidad estática de los dos principales partidos políticos promocionando a los aspirantes a los puestos de presidentes municipales y diputados locales.

La entrada en vigor de nuevas disposiciones en materia de precampañas aprobadas en agosto del año pasado ha generado algunas confusiones entre los contendientes políticos y asombro en la sociedad, por los requisitos y criterios a los que se tienen que sujetar las famosas precampañas. Por fortuna, el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana difundió comunicados en donde sobre la marcha ha venido aclarando las dudas en la mayoría de los casos.

Independientemente de lo que establece el Código Estatal Electoral, el naciente activismo de partidos y aspirantes contienen muchos elementos que a los electores no encuentran ninguna diferencia entre precampañas y campañas. En teoría, las primeras se tendrían que sujetar a actividades de promoción con los militantes de su partido a fin de que a través del método de elección que marquen sus estatutos se elija a sus candidatos. Mientras que las segundas, es directamente a los ciudadanos que conforman el padrón electoral.

Más allá del nombre de precampaña, todo parece indicar que vivimos ya en una campaña electoral en forma, sólo con algunas limitaciones en lo relativo a la contratación de espacios publicitarios, el proselitismo abierto hacia su partido y su propuesta, y actos públicos con militantes y simpatizantes.

Desde más de 10 días, los ciudadanos estamos siendo blancos de publicidad estática, en panorámicos, bardas, microperforados en vehículos; adicionalmente, entrevistas de los precandidatos en espacios noticiosos de los medios de comunicación masiva; y tal vez se reúnan con simpatizantes en lo individual o de manera colectiva pero en privado.

Sin embargo, existen muchas contradicciones y preguntas, qué tienen que hacer los precandidatos a diputados locales o alcaldes en espacios noticiosos de los medios masivos de comunicación, con un alcance general de la población, si se supone que su mensaje y posicionamiento debería estar orientado a un mercado meta, quienes los elegirán como candidatos.

En la actualidad, el hecho de ocupar panorámicos, pantallas, bardas, microperforados en la infraestructura urbana de la ciudad de ninguna manera da una sensación de proceso de elección interna, sino todo lo contrario.

Aprovechando todas estas lagunas del actual marco legal electoral, a finales de la semana pasada, en el contexto de los festejos del día de la familia en la Plaza de Armas y calle Constitución, los precandidatos del PRI y del PAN se dieron vuelo saludando gente y promocionándose en los hechos, ni modo que para saludar o presentarse a los transeúntes les pidieran su credencial de militante de sus respectivos partidos.

Otro elemento que no se contempla en el actual marco electoral es todo lo relativo a las redes sociales, particularmente el Facebook y el Twitter. Toda la información de actividades, reuniones, fotografías, agendas y entrevistas que se manejan, de ninguna forma tienen el carácter privado, sino que tiene una naturaleza eminentemente masivo.

Frente a estos hechos, el IEPC emitió un comunicado donde define y difunde los criterios de las precampañas, todo ello con base a lo que establece la ley. Sin embargo, quienes elaboraron la disposición legal electoral dejaron auténticas lagunas que ahora le tocará al arbitro tener que dirimir.

Esos criterios, según se ha podido constatar, son nuevos y ni siquiera se han revisado al interior de los partidos y por los representantes ante el IEPC, pues la semana pasada el PAN demandó a ese Instituto aclarar las reglas, cuando lo que se difundió fue lo que establece el Código Estatal Electoral y los criterios que se suponen fueron presentados y analizados al seno del Consejo Estatal Electoral.

Es evidente que conforme avance este proceso electoral, los partidos políticos con base a sus estrategias incrementarán sus señalamientos y denuncias públicas, como la realizada por el PAN en esta semana, en el sentido de que los precandidatos del PRI no deberían hacer proselitismo interno cuando eran candidatos únicos.

En virtud de que el actual proceso electoral será sumamente competido, el IEPC deberá estar muy atento a todos los detalles a fin de actuar con oportunidad e imparcialidad, evitando verse envuelto en la polémica constante y en lugar de ser árbitro se convierta en un protagonista, error en el que incurrió el Consejo Estatal Electoral del 2010 presidido en ese entonces por el consejero Raymundo Hernández Gámiz.