Aispuro: cómo brincar el cerco de una oposición provocadora

La civilidad en el congreso del estado, apenas duró escasos 16 minutos; luego, se sacaron los cuchillos largos

Texto: Víctor R. Hernández

La civilidad entre los integrantes de la 68 Legislatura local, duró apenas 16 minutos, el tiempo que ocupó el protocolo que incluye el himno nacional y los honores a la bandera, en toda ceremonia donde el representante del ejecutivo estatal asiste a rendir su informe de actividades.

En esos primeros 16 minutos todo marchaba sobre ruedas. El gobernador y sus invitados especiales se sentían cómodos, a gusto. Se estaba estrenando la nueva legislatura local y nadie se imaginaba que por la novatez de la mayoría de sus integrantes, el ambiente fuera a cambiar. Todo eran sonrisas, saludos a distancia y comentarios amigables.

“Se le concede el uso de la palabra hasta por 10 minutos al diputado Rigoberto Quiñones”, anunciaba José Antonio Ochoa, presidente de la cámara durante el primer período de sesiones.

Legisladoras y Legisladores, Ciudadano Gobernador José Rosas Aispuro Torres, en ocasión a la entrega del segundo informe anual de gestión gubernamental, el Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo manifiesta lo siguiente:

Hoy venimos a ser testigos de uno de los más grandes desencantos que han vivido los duranguenses.

El informe entregado por el titular del Poder Ejecutivo, expresa un sin fin de incongruencias con la realidad que vivimos y es sólo un catalogo de buenas intenciones.

A dos años de distancia, lastimosamente vemos en los hechos que los compromisos del Gobernador Aispuro Torres han quedado sin cumplirse, propiciando decepción y catalogando al Gobierno del Estado como una administración fallida.

Las promesas del gobernador José Rosas Aispuro Torres realizadas en su campaña electoral en el 2016 y las que expresa cotidianamente con su falsa y hueca retórica han quedado sólo como una anécdota e instrumentos de engaño al más puro estilo de la demagogia priista.

La población ya le mostró su desencanto el pasado 1 de julio con la aplastante derrota electoral que sufrió el partido político que lo postuló y que constituye en los hechos un referéndum reprobatorio a su gestión.

Durango vive en la inercia, en la inmovilidad en el mejor de los casos y con evidentes retrocesos en casi todas las áreas de la administración pública, en un claro detrimento y agudización de la situación tan adversa que enfrenta la mayoría de los duranguenses.

A la par de estos lamentables vicios que continúan, estos son los hechos del fallido gobierno del cambio:

En materia económica Durango registra un serio retroceso; de acuerdo con el Consejo para el Desarrollo de Durango, en la entidad no existe una estrategia definida para promover el crecimiento, lo que ha generado una caída del 2.6% de la economía del Estado durante el primer trimestre de este año 2018.

El ingreso laboral per cápita real en el primer trimestre de 2018 revela que la población con un ingreso laboral inferior a la línea de bienestar mínimo, es decir, inferior al costo de la canasta básica, pasó de 35.7% a 38.1%, es decir, aumentó 6.7% entre el primer trimestre de 2017 y el mismo periodo de 2018.

A dos años de gestión del llamado gobierno del cambio, el pueblo de Durango concluye que la presente administración ha representado un verdadero descontento.

La transparencia y rendición de cuentas han quedado como un mero discurso.

El Gobernador prometió cero impunidad y actuar contra quienes saquearon el erario de Durango. Al día de hoy, a dos años de distancia del inicio del llamado gobierno del cambio, no hay un solo funcionario público de la anterior administración que se encuentre pagando por este quebranto financiero.

Además de continuar con más de lo mismo, con los mismos programas sociales del pasado –porque no ha sido capaz de generar un solo programa nuevo-: ¿Qué ha hecho el llamado gobierno del cambio para mitigar esta lacerante pobreza de miles de familias duranguenses?

Estas cifras en peligroso aumento tienen que ver con la incapacidad del gobierno del Estado por mejorar las condiciones sociales de la población, así como el mal desempeño de su sistema policiaco, de seguridad y de impartición de justicia.

Hoy la realidad en el campo de Durango es de desastre: en el pasado ciclo agrícola los campesinos continuaron siendo víctimas del coyotaje y de la falta de rentabilidad de sus cosechas ante la voracidad de los mercados; hoy, el grueso de los agricultores a través de las diversas organizaciones se quejó de la falta de apoyos para el actual ciclo y la entrega raquítica de semilla con destino a grupos privilegiados.

En el tema de salud, el desorden es mayúsculo: desde hace varios meses, el sector salud de Durango enfrenta una complicada situación debida al desabasto de medicamentos. Una crisis de la que el actual gobierno pretende responsabilizar a la administración pasada por los malos manejos y la corrupción pero que ha sido incapaz de hacerle frente y quien está pagando las consecuencias es la población en un sagrado rubro como lo es el de la salud.

Es un calvario el que pasan diariamente los beneficiarios del Seguro Popular que al llegar a surtir su receta a las farmacias de hospitales públicos, se van con las manos vacías.

Las pocas tristes obras de pavimentación, evidencian la incompetencia de Gobierno panista, hechas en tiempo electoral para persuadir el voto, que no les dio resultado como es evidente en la integración de este Congreso.

Fueron 10 minutos de caras largas. Ningún funcionario estatal se atrevía a comentar lo que habían escuchado. La mayoría procuraba mirar de reojo a quien estaba sentado al lado. De pronto, el gozo estaba en el pozo.

El turno fue para Carlos Maturino, quien no tuvo tiempo de adaptar su mensaje a la nueva realidad, alterada por el petismo, por lo que su participación gravitó en la institucionalidad y en el apoyo panista al gobierno del mandatario estatal. Su intervención no logró restaurar el ánimo alterado por un mensaje duro y provocador de Rigoberto Quiñones.

Pero el mal tiempo apenas comenzaba. El turno le tocó al PRI, en voz de la secretaria de organización de ese instituto político, Catalina Mercado.

Consideramos prudente recordar el marco legal de este ejercicio democrático, porque es evidente que el documento que se nos ha presentado no cumple con ningún precepto constitucional.

Es un informe a medias, porque no es la rendición de cuentas que exige nuestra Constitución Estadual, ya que en este documento no se presentan indicadores de desempeño ni se da cuenta del avance logrado en el Plan Estatal de Desarrollo 2016-2022.

La estructura del informe no se puede comparar con el Primer Informe de Gobierno, es imposible comparar ambos documentos porque no coincide, ni la forma de presentar la información, ni la forma de expresar los contenidos, en un evidente desaseo, provocado porque no se hace referencia a los indicadores de gestión y el grado de su cumplimiento.

La presentación del informe de gobierno además, no ha permitido constatar un problema mayor de la administración, la falta de transparencia en el manejo de la información pública, pues en la página web del gobierno del estado no hay acceso al Plan Estatal de desarrollo 2016-2022, lo que dificultaría a los ciudadanos verificar el grado de avance del segundo año de gobierno.

El desconocimiento del Plan Estatal de Desarrollo, pues no está publicado donde manda la Constitución, tal vez sea una explicación, del por qué este gobierno navega como corcho en el mar, flotando, pero sin rumbo.

Y así, resulta difícil juzgar el desempeño de este segundo año, sin información, sin indicadores, sin metas y sin resultados, ¿Cómo podemos evaluar lo realizado?

Por ello señor gobernador, no le debe de extrañar que su gobierno este reprobado.

La reciente encuesta nacional realizada por Arias Consultores, levantada de 20 al 23 de agosto pasado y publicada esta semana es más que oportuna, pues confirma que su gobierno ya presenta bajos niveles de aprobación.

Baste señalar solo algunos de los indicadores de ese estudio:

Un 50.1 por ciento considera que en turismo no se ha avanzado y un 9,6 por ciento no sabe si ha habido avances. Los hoteleros lo confirman con sus constantes señalamientos de falta de ocupación, y de carencia de programas de promoción.

El 55.7 por ciento señala que el gobierno del estado le inspira poca o nula confianza (más de la mitad de la población.) Esto quiere decir que al mal llamado “Gobierno del Cambio”, la luna de miel le duró menos de dos años.

El 57 por ciento de las personas en Durango consideran que no ha mejorado la entrega de apoyos a personas de escasos recursos. En asistencia social, también nos ha quedado a deber.

El 63.2 por ciento de la población considera no ha mejorado la confianza de los empresarios para la inversión; lo que es notorio por la falta de proyectos de inversión que detonen el desarrollo de la entidad. En desarrollo económico y empleo hay muy pobres resultados.

El 69.1 por ciento considera que la seguridad no ha mejorado, en contraste solo un 27.2 por ciento tiene una percepción positiva, por ello en percepción de la seguridad, tampoco hay buenos resultados.

El 69.5 por ciento de la población considera que NO ha disminuido la corrupción, Por ello en honestidad tienen también una alta calificación reprobatoria, pues solo 23.3 por ciento cree que se ha luchado contra la corrupción. Los señalamientos de actos corruptos por los funcionarios de su gobierno son vox populi.

El 73.7 por ciento considera que No han mejorado los servicios de salud y esto es más que evidente, el inusual desbasto de medicinas se ha convertido en uno de los principales problemas que enfrentan los usuarios de los servicios de salud; la falta de vacunas y sueros incluso han provocado el deceso lamentable de algunas personas.

Es cierto señor gobernador que su corifeos podrán decir que está entre los diez gobiernos mejor calificados, pero no se atreven a decir que su calificación es de 39 por ciento, su calificación es 3 punto 9 ¿Se considera aprobado cuando el 61 por ciento reprueba su actuación?

Esos son datos de percepción es cierto, pero los datos duros tampoco le favorecen mucho.

Por ejemplo, de acuerdo al semáforo delictivo, que señala casos denunciados, reales, no es un indicador de precepción, sino de la realidad. Este semáforo delictivo nos dice que Durango ocupa el nada honroso séptimo lugar en la tasa de robos a casa habitación con el 87.5 cuando la media nacional es de 31.4. Los robos a casa en Durango son casi el triple que el promedio en México. Nayarit por su parte tiene una tasa de 3.6

En robo a negocios ocupamos el noveno lugar con una tasa de 43.9, por encima del promedio nacional de 35.5; en contraste Nayarit tiene una tasa de 2.1 por cada 100 mil habitantes.

En el delito de lesiones dolosas Durango registra una tasa de 76.6 por cada 100 mil habitantes, por arriba de la media nacional de 58.8 y muy lejos del estado más seguro, Campeche con una tasa de 6.4 por cada 100 mil habitantes.

Después de Coahuila, tenemos un deshonroso segundo lugar en violencia familiar con una tasa de 171.9 casos por cada 100 mil habitantes, cuando la media nacional es de 73.2 casos, mucho muy distante de Campeche que registra una tasa de 3.5

En delitos vinculados con el narcomenudeo ocupamos el octavo lugar nacional con una tasa de 33. 3 por cada 100 mil habitantes, diez puntos por arriba del promedio nacional.

Este documento, señor gobernador, es un buen ejercicio de actualización del diagnóstico y lo felicitamos, pero no lo confunda con el informe que está usted obligado a presentar.

Hasta aquí parte de los discursos de los legisladores del PT y PRI.

Indudablemente que la ceremonia de un informe de gobierno, es más político que técnico. Aunque tenga el título de informe de gobierno, a lo que van los legisladores es a tratar de exhibir las deficiencias gubernamentales, de ahí que el gobierno de Aispuro Torres, deje de lado la idea de ir a informar y se concentre mejor en ir a debatir. Nadie toma en cuenta las estadísticas, los porcentajes; los logros. Lo que queda en la percepción de quienes asisten a un evento de este tipo es el de observar la capacidad de reflejos de los legisladores del gobernador, ante las provocaciones de los contrarios, así como la capacidad de dominio del ejecutivo estatal ante un escenario adverso.

Y lo que observamos el sábado primero de septiembre, fue a un gobernador con el dominio de sí mismo y del escenario, a diferencia de hace un año.

Vimos a un mandatario humilde, abierto a la critica y dejando la puerta abierta para continuar dialogando.

También escuchamos la advertencia de que lo pasado no ha sido borrado. Que las investigaciones siguen y que tarde que temprano caerán los responsables del quebranto financiero al gobierno.

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