El bache del proceso electoral

Por: Julio César Hernández Vargas

 Difícil es poder expresar un punto de vista, hoy en día y con las campañas a ‘mais’, sin que los pintos o los colorados no lo etiqueten a uno de darle (apoyo) a uno, o darle pal’ otro, pero la neta me vale madre y allí les voy:

La semana pasada superó por mucho, la movilidad en los candidatos Esteban y Aispuro, y sus respectivos equipos de campaña, lamentablemente no para resaltar sus proyectos de gobierno, ya que los equipos se han tornado violentos, dedicándose más en sacudirle las injurias al defendido y aventarle lodo no al proyecto de enfrente, sino a la persona de enfrente, opacando así las campañas políticas que distan mucho de ser coloreadas por las propuestas, lo que la gente realmente espera, resultados a los nuevos tiempos.

Ni hablar del ‘debate’ que a últimos años se ha prostituido para ser una exposición de ideas, de buenas intenciones, y una exposición de personajes mediáticos que sólo masturban la política local. Un debate es confrontar propuestas y decirle al oponente político por qué su proyecto no funciona y por qué el propio sí. Ese es un debate, no un show para acusarse con la ciudadanía como si ésta fuera su mami o papi. La ciudadanía es su patrona, así que cuádrense.

Hasta el momento, todo circula en lo mediático, los equipos se consumen para hurgar lo necesario del otro: para chingárselo, porque eso es lo que está sucediendo, un proceso para ver quién chinga más, y aquellos que difunden todo ese tipo de “material” son cómplices de lo que suceda el próximo 5 de junio, específicamente al porcentaje de abstencionismo.

En redes sociales, se vive una guerra risible que es totalmente imaginaria, encarnizadamente imaginaria, porque la sociedad que habita en redes sociales es infinitamente menor a la sociedad que vive en el territorio estatal, así que todo su esfuerzo para que un perfil falso aplaste a otro perfil falso, ustedes sabrán los resultados. Dicha lucha en su mayoría encabezada por perfiles que ni votan porque no existen, han comenzado a recargarse en intervenciones telefónicas que es un delito, lo menos, porque no se investiga.

Eso de las intervenciones telefónicas, hasta uno que es un ciudadano más corriente que común, es sujeto a intervenciones telefónicas, ¿o acaso usted lectora, lector, cuando habla por celular no escucha un eco, o como si hubiera ‘interferencia’ o ruidos extraños? El detalle es que uno que ni enemigos tiene ¿a quién acusa? Allá ellos, total, lo único que sí me apena que escuchen es cuando mi Dama de Negro me llama para decirme que hace falta jamón, tortillas, y fruta para la casa. O que tal cuando Jacob le llama a su tata y abuelito para platicar. Qué pinches chismosos la neta. (Déjenme regresar a mi comentario).

Sí, hemos pasado de una campaña electoral caracterizada por el manoseo de “militantes” de un lado al otro, a una campaña de intervenciones telefónicas, de videos exhibiendo la presunta entrega de despensas de ambos bandos ‘iiiiren, iiiiiren, ésta camioneta trai dispensas, iiiiren, que todo México se entere…’.

Ésta, apreciables lectores, es la campaña política de este año, ésta, es la que merecemos por no ejercer nuestra autoridad, porque tenemos el sofisma de que la autoridad son ellos.

Y entonces, la respuesta obvia a la pregunta ¿eso resuelve tus problemas?, parece ser totalmente ignorada por los equipos. Ojo, los equipos: asesores, militantes, simpatizantes, que son los que han generado todo este desmadre, no los candidatos, un desmadre que cuesta millones pagados por nuestros impuestos. Los políticos no ponen de su bolsa para traer a nadie de otros lados, son mancos.

Aispuro y Esteban escuchan, se equivocan, aciertan, y que les arrojen piedras los que estén libres de errores.

A poco más, poco menos, de una semana y media, de que finalice el proselitismo, los equipos siguen sin priorizar el mostrar a sus respectivos candidatos, como los mejores. Si la intención es que su candidato sea el menos malo, con todo este tipo de vulgaridades van de maravilla. Dejen la huevada.

Y que no salgan los empresarios a decir que quieren pacto de civilidad, cuando ellos mismos viven en el atraso, por su mentalidad tan arcaica. Los empresarios no me representan. Es más, quiero un pacto de civilidad de los empresarios, por el Durango que merezco.

Ojalá que la apreciación de una posible violenta jornada electoral, heredada en la semana en mención, sea equivocada y en la presente se difumine con humanidad, porque es lo que dan a pensar con toda esa violencia generada a últimos días. Contrólense, y controlen a los suyos por favor (qué me van a estar haciendo caso, estos güebones, si sólo soy un simple ciudadano).

Y como dijo Sólo: Los dejo.

Serán agradecidos todos los comentarios, acerca de ésta columna blablabla. Favor de enviarlos a desdeelapando@hotmail.com o a mi cuenta callada en tiempos de campaña de #Twitter: @CexXxaR_