Elección de historia e histeria

Por: Julio César Hernández Vargas

 La jornada electoral comenzó el pasado viernes cuando fueron repartidos volantes en donde se falsificaba la portada de un Medio de Comunicación impreso, en el que se alertaba una posible jornada electoral violenta. Sin duda que quienes fueron los autores de tal exceso propiciaron una participación electoral mejor de lo que se esperaba, la vox pópuli decidió un cambio, como lo decidió en 2010.

El día “D” principió con el arrojo de aceite quemado, estiércol, en la puerta de las casillas electorales, justo antes de su apertura. Todos los partidos condenaron ataques. El delirio llegó cuando en las cercanías de las casillas circulaban en vehículo o a pie, personas con teléfonos celulares, jamás una persona usando un celular fue tan mal visto como el pasado domingo. Y con justa razón, la psicosis habitó la contienda.

Botellas con ácido fueron arrojadas por jóvenes que estúpidamente las lanzaron a unas dos casillas; llegando incluso a dañar el pie de una señora que nada tiene que ver con la ambición de tener poder. A esto le siguieron las encuestas de salida, con lo cual concluyó el horario para emitir sufragio.

Los dos principales punteros en la gubernatura fueron anunciados ganadores, en las respectivas sedes: PRI y PAN, sólo uno el real ganador.

El hackeo de la cuenta institucional del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana, IEPC, en Durango, levantó suspicacias que duraron unas horas hasta que el PREP comenzó a computar; conforme fue avanzando el registro de actas el candidato del PAN-PRD, José Rosas Aispuro Torres, comenzó a tomar una importante ventaja que ha sido mantenida.

En la capital, el panorama para el Revolucionario Institucional fue terrible, los cinco distritos fueron barridos. El voto de castigo, de rechazo, sumado a la baja aceptación del presidente de la República, Enrique Peña Nieto, fueron algunos de los puntos que la ciudadanía tuvo para votar en contra.

Lo sucedido en 2010 se repitió en nuestra entidad, ya que de acuerdo a la tendencia, Aispuro Torres encontrará un Congreso del Estado con gran presencia priista, por lo que ambas partes deberán de encontrar el punto de intersección que se llama Durango, y es ahí donde se habrá de realizar una negociación, que deberá enriquecer el panorama para la ciudadanía.

Es destacable la postura de Esteban Villegas, candidato priista, quien lejos de ponerse en la postura cómoda de querer reventar y descalificar, polarizar la post elección, dijo que no será él un motivo para dividir a la ciudadanía después de la jornada electoral. Muchos candidatos que compiten dando todo de sí, cuando saben que no les favorecen tendencias y proceso, comienzan a arengar la polarización.

Viene una nueva etapa en Durango, por lo que la sociedad duranguense está a la espera de que se le cumpla, porque de lo contrario, ojo, que le podría suceder como a nivel nacional, en cuanto a la llamada “alternancia”. Desde aquí mi reconocimiento a los ciudadanos que participaron en la jornada, que brindaron su tiempo a la organización y realización de una elección, pese a que hubo situaciones que pretendieron inhibir su dedicación. Ojalá que la participación social no quede en las urnas, sino que sea este un nuevo comienzo…

Y como dijo Sólo: Los dejo.

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