Valores y antivalores en México

  Hay en el suelo mexicano muchos valores y antivalores. Por ejemplo, desde el tiempo de la Colonia, como valores, entró en escena el Cristianismo, protagonizado por la Stma. Virgen de Guadalupe y por misioneros franciscanos, jesuitas, dominicos, agustinos y por varias otras Órdenes Religiosas, que fueron sembrando la semilla del Evangelio por todos los rumbos del territorio nacional. En el territorio de la Provincia de la Nueva Vizcaya, sobresalieron miembros religiosos franciscanos y de la Compañía de Jesús, quienes abarcaron hasta Topia y más allá del Río Bravo. Varios de esos misioneros, practicaron y promovieron las lenguas de los nativos que actualmente brillan por su ausencia. La mayoría de ellos, promovieron la vida social de los nativos, el uso de los idiomas locales, los telares para tejer ropa y cobertores, las escuelas, la agricultura y hasta la Universidad.

                  En el tema de lo estrictamente religioso, misionaron hasta más allá del Río Bravo y de la línea divisoria de México y Estados Unidos: California, Nuevo México, Texas, Nueva Orleans, Misiones creadas y visitadas, caminando siempre a pie, sobre todo los franciscanos. Tanto franciscanos como jesuitas fueron martirizados a lo largo y ancho de regaron su sangre por todo ese territorio. Durante esta etapa de la Misión y de  la primera Evangelización, los predicadores del Evangelio, fueron muy sacrificados en su vida cotidiana y entregaron su vida hasta el martirio.

Podríamos decir, que en los dos o tres primeros siglos de la historia de México, los cristianos asumían el Cristianismo con fe y perseverancia, y hasta estaban dispuestos a dar la vida por la fe y por el Evangelio. En los tiempos de la Independencia de México y hasta los tiempos recientes, los clérigos aflojaron en su vida cristiana y ascética. Los próceres de la Independencia, con sus ideales aflojaron la tensión con que los anteriores líderes asumían y defendían su fe, sus ambientes y sus costumbres; el primer fervor vino a menos y los nuevos ideales fomentaron un ambiente menos propicio al heroísmo   cristiano. El ambiente de la Reforma, desangró más la vitalidad del Cristianismo; la laicidad de los reformistas y las            Leyes que emitieron fueron un fuerte golpe para la sociedad y para la Iglesia: para la sociedad,  De 1855 a 1857, gobiernan el país Juan N. Álvarez e Ignacio Comonfort. El primero, en su corta Presidencia efectiva, inició la Reforma liberal de las Instituciones nombrando para su gabinete a liberales exaltados. En la convocatoria para el Constituyente, priva al clero de sus derechos políticos, y por la ley Juárez declara renunciable el fuero eclesiástico. Esta ley pretendía desprestigiar al clero, llevando a los tribunales a sus miembros. El Supremo Tribunal de Justicia que protestó contra la ley Juárez fue disuelto. Como el general Álvarez se sentía incómodo en su sitio, dejó la presidencia a Comonfort, quién llevó con rigor la Reforma liberal y dio la ley Lerdo de desamortización de los bienes eclesiásticos, la prohibición de cobros por oficios parroquiales e impuso la Constitución de 1857.

El 1-XII-1857, Comonfort dejó de ser presidente sustituto y pasó a ser presidente constitucional, se encontró con el repudio general de la Constitución por el pueblo. La Constitución expedida el 5-II-1857, tenía como artículos reformistas, los siguientes: el 3º. de la enseñanza libre; el 5º., de la supresión de los votos religiosos; el 7º., de la libertad de imprenta, sin restricciones a favor de la religión; el 13º. de las leyes Juárez e Iglesias; el 27º., de la ley Lerdo, y el 123º.- de la intervención del poder federal en los actos del culto y de la disciplina externa.

Su salida dio lugar a la formación de dos gobiernos. Uno, en la Capital, conservador con el general Félix Zuloaga; otro liberal, refugiado en Guanajuato, encabezado por Benito Juárez. Los dos gobiernos lucharon en tres campos: el legislativo, el diplomático y el de las armas, este último dirimió la contienda. En este período los Presidentes fueron: Martín CarreraJuan N. Álvarez,  Ignacio Comonfort, Hubo dos Gobiernos: uno Conservador y otro liberal: El liberal con Benito Juárez desde el 19 de enero de 1858 hasta la caída del imperio de Maximiliano. El Conservador con Félix ZuloagaManuel Robles Pezuela, José Mariano SalasFélix Zuloaga,  Miguel MiramónFélix Zuloaga, José Ignacio PavónMiguel MiramónFélix Zuloaga.

En este período, el aspecto de la nación era desolador. La pacificación no se había logrado ni parecía lograrse. A la tradicional anarquía política, se añadía la honda división de la sociedad en dos partidos que luchaban a muerte. El liberal había provocado una verdadera persecución religiosa con la legislación reformista y con los hechos vandálicos de algunos revolucionarios que saquearon y destruyeron iglesias y conventos.

El gobierno de Benito Juárez llevaba a cabo con rigor la reforma cerrando  conventos, despojando iglesias, desterrando a Obispos, destituyendo a los empleados que hubieran firmado protestas contra las leyes de reforma; pero no podía mantener su autoridad en los Estados de la Federación, que se hacían cada vez más independientes, ni podía pagar la deuda extranjera. Inglaterra, Francia y España recordaron que México les debía 70, 27 y 10 millones respectivamente. Entre diciembre y enero de 1862-3, desembarcaron en Veracruz ejércitos de las tres naciones. El ejército francés atacando a Puebla, fue derrotado. Las miras de Francia y España eran de restaurar en México la Monarquía; Estados Unidos, asechaba la oportunidad de lograr territorio para nuevos Estados de la Unión. El 15 de julio, Juárez entró a la Capital y con ello la república federal laica y los liberales que siguieron redactando a voluntad la historia de México.

Héctor González Martínez; Obispo Emérito