De cómo reventó la CNTE a Nuño

Por: Martín Moreno

Después de la matanza en Nochixtlán el domingo 19 de junio, el Gobierno de Peña Nieto se vio obligado a tender los puentes del diálogo con la CNTE, dinamitados – en un lance tan torpe como estéril- por el hoy empequeñecido Secretario de Educación, Aurelio Nuño. Pero para regresar a la mesa, los líderes magisteriales pusieron una primera condición no negociable: que Nuño no participara en las pláticas gobierno-coordinadora. Lo querían fuera de su vista.

La petición de la CNTE – cuyos delegados, hoy negociadores, fueron electos apenas el 11 de septiembre pasado y son asesorados a la distancia por los “históricos”, como se les conoce a los líderes de mayor experiencia sindical en Oaxaca-, fue evaluada en Los Pinos y rebotada en Gobernación. Peña Nieto tenía dos opciones: seguir respaldando la mano dura de Nuño o sacrificarlo en aras de contener, de momento, las protestas de la CNTE. Se pidió la opinión de Osorio Chong. “Nuño no debe estar”, fue el consenso. Y así se dio gusto a la coordinadora magisterial.

De la represión impulsada en Nochixtlán al ridículo público de Nuño cuando, de manera cándida, aseguró que en las pláticas entre Gobernación y la CNTE “no se tocarían temas educativos, sólo políticos” cuando todo, absolutamente todo lo que allí se trate tiene que ver con la Reforma Educativa, lo cierto es que el titular de la SEP ha quedado reducido a una figura de ornato que, de lejos, ve cómo en la Segob se intentan apagar los fuegos provocados por su intolerancia, insensibilidad y soberbia.
Sí: Aurelio Nuño pasó de ser el rostro represor del gobierno peñista, al florero ilustrador de la calle de Argentina. Es una ecuación simple de política: si se negocia la Reforma Laboral, debe estar presente el secretario del Trabajo. Para la Energética, el de Energía. Y si con la Reforma Educativa no está el secretario de Educación, entonces debería pensar en su dimisión porque su ausencia es más que notoria.

Muy pronto, Aurelio Nuño encarnó una lección contundente de la política: la soberbia es el pecado de los estúpidos. Y fue la soberbia la que hoy tiene marginado al bisoño secretario, impulsado, desde la Universidad Iberoamericana, por José Carreño, ex jefe de prensa de Salinas de Gortari, bendecido por el salinismo, incrustado al Grupo Toluca y adoptado por Peña Nieto.
Hoy, parece inevitable que el propio Nuño tome una decisión: o seguir causando morbo público y daño al Gobierno de su jefe con sus apariciones fantasmales, cepillado de las negociaciones en Gobernación a petición de su enemigo: la CNTE, o, en un lance fugaz de congruencia y madurez política, dar un paso a un lado para permitir que otro se encargue de levantar el tiradero que dejó en la oficina de Vasconcelos y que, dicho sea de paso, jamás debió ocupar.

Fulminado políticamente, Aurelio Nuño se asemeja al personaje de Bruce Willis en la película Sexto Sentido: todos saben que está muerto, menos él.

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No se debe olvidar, en ningún momento, que la mesa de negociaciones en Gobernación está trepada sobre los nueve cadáveres de Nochixtlán. Ese es el hecho más lamentable que no debemos perder de vista.

Y tras los primeros diálogos en la Segob entre Osorio Chong y la CNTE, podemos adelantar algunos puntos que prácticamente estarían amarrados:

1) La cancelación del examen de evaluación magisterial que estaba programado para el sábado 2 de julio y que sustituiría al cancelado el 28 de noviembre de 2015.
2) El reembolso de quincenas pendientes a maestros.
3) La salida de la Gendarmería Nacional de Oaxaca (parcialmente, los policías de este cuerpo ya comenzaron a abandonar el estado).
4) Sobre Nochixtlán, las exigencias son: resarcir los daños a sus habitantes por el ataque policiaco del 19 de junio; castigar a los responsables; determinar quién dio la orden de disparar, y pago de daños a familiares de las víctimas.
5) La salida de prisión de Rubén Núñez y demás líderes de la coordinadora, a quien acusaron de delitos similares que a Elba Esther Gordillo. (Sin duda será más fácil ver en libertad a Núñez que a Gordillo).

Para iniciar negociaciones en Gobernación, fue el propio Gobierno federal quien les envió un avión a Oaxaca a los delegados de la CNTE que estarían presentes en las reuniones. Vaya paradoja: el interesado principal, a pesar de las bravatas de Aurelio Nuño para evitar cualquier negociación, es, ahora, la administración peñista.

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A la luz de los acontecimientos, algo queda claro ahora: el tremendo error de cálculo que tuvo el gobierno – Peña, Nuño, Osorio Chong-, contagiado por la soberbia y ceguera del secretario de Educación: haber rechazado la oferta de diálogo planteada por la CNTE a principios de junio para instalar una mesa de negociación en torno a la Reforma Educativa. Ese era el momento de mostrar su capacidad política y negociadora. Pero no fue así. Prefirieron disparar sobre los manifestantes, y allí están las consecuencias: un gobierno que negocia con las manos manchadas de sangre.

En Oaxaca, los bloqueos parciales de la CNTE persisten.

En Bucareli, se dan las negociaciones trepados en cadáveres.

Y en la SEP, Aurelio Nuño se ve frente al espejo tratando de convencerse de que hizo lo correcto. Sólo él se escucha. Sólo él se ve.

TW: @_martinmoreno