Con Enrique Ochoa, Peña Nieto pretende enterrar al viejo priismo

Por: Víctor R. Hernández

La llegada de Enrique Ochoa Reza como nuevo dirigente nacional del PRI, ha tenido varias lecturas, pero una de ellas puede ser la que más se acerque a lo que pretende Enrique Peña Nieto con tal nombramiento: poner en marcha otra reforma. Pero ahora, la del Revolucionario Institucional. Comenzar una especie de refundación del partido con cuadros jóvenes que garanticen la incrustación de este organismo político al México Joven del Siglo XXI.

Raúl Rodríguez Cortés, articulista en El Universal, escribió lo siguiente sobre Enrique Ochoa, el pasado 8 de julio:

El inminente dirigente partidista no tiene trayectoria reconocida ni arraigo entre las bases. Hay registros de que registra en el PRI desde 1991, sin que haya desempeñado funciones dentro del partido, ni ocupado cargo alguno de elección popular.

Su vida política está más bien vinculada a cargos en la administración pública. La inició en 1997, cuando a los 25 años se desempeñó como asesor del entonces Secretario de Energía, Luis Telles, inmediatamente después de graduarse como economista en el ITAM.

Dos años después partió a New York a estudiar una maestría en ciencia política en la Universidad de Columbia. De acuerdo con una investigación periodística publicada por Reporte Índico hace dos años, combinó sus estudios con inversiones y negocios, pues el primer día de 2000 — asegura la publicación– adquirió 76 placas de taxis en la Ciudad de México y 28 más en Monterrey. Su flotilla ha crecido con el paso de los años.

El perfil público que Ochoa Reza tiene registrado ante el Woodrow Wilson Center en Washington, Estados Unidos, da cuenta de que estudió otra maestría en New York, ésta en filosofía política que concluyó en 2002 y un doctorado en ciencia política que debía concluir en 2008, pero que no terminó, pues regresó a México dos años antes.

Para entonces había crecido el negocio de los taxis, lo que le permitió satisfacer su gusto por las obras de arte. Reporte Índigo aseguraba el 20 de febrero de 2014 que desembolsó 5.6 millones de dólares a la casa de su bastas Christie´s, a cambio de una pieza de Frida Kahlo. Hoy su colección de arte es famosa en el medio artístico del país y es conocida como la Colección Enrique Ochoa.

Un año después Ochoa se convirtió en profesor de la UNAM y su declaración patrimonial da cuenta de que fue nombrado en 2009 Director del Centro de Capacitación Judicial Electoral dependencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación; y que en 2012 fue secretario particular de Maricarmen Alanís en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Director de la CFE desde el 5 de febrero del 2014, Ochoa Reza es un político vinculado, de cabo a rabo, al Secretario de Hacienda, Luis Videgaray. Ese es el grupo político que llega al PRI con la bendición del presidente Peña Nieto.

Los priistas de Cepa no auguran nada bueno con esta designación. Incluso aseguran que hasta los más grises presidentes del tricolor (Jorge de la Vega Domínguez, Pedro Ojeda Paullada o María de los Ángeles Moreno por citar sólo algunos) se verán como grandes ideólogos frente a lo que esperan sea un mal desempeño de quien este lunes tomará las riendas partidistas.

Hasta aquí, parte del oportuno artículo de Rodríguez Cortés.

¿Qué sucederá en el priismo de Durango, tras esta imposición?

La dinámica Duranguense dentro del tricolor, de cara a la elección de la nueva dirigencia estatal que, esperan se lleve a cabo durante el mes de agosto, va encaminada a que el nuevo presidente del directivo estatal sea electo a través de un proceso abierto en donde toda la militancia, o cuando menos, los delegados, participen.

Y hasta la semana pasada había cuatro personajes que abiertamente ya habían mostrado su interés en contender por esta responsabilidad. Se trata de Rosauro Meza Sifuentes, Gustavo Lugo Espinoza y Óscar García Barrón. Por el lado del gobernador Jorge Herrera Caldera se ha filtrado la pretensión que sea Ali Gamboa, actual diputada federal, quien dispute esta posición.

Quienes vienen ganando la competencia en los medios de comunicación son Rosauro Meza y Gustavo Lugo, ambos familiares (cuñados) y ambos relacionados fuertemente con el grupo de Ángel Sergio Guerrero Mier, quien apoyaría a José Aispuro Torres en la pasada contienda electoral.

Este grupo de priistas portan como bandera la necesidad de regresar a las viejas normas y abandonar la filosofía acomodaticia de los nuevos priistas que no han sabido conducir al partido y mucho menos conservar los espacios de poder.

Mientras que Peña Nieto va en pos de una nueva reforma (ahora en el PRI) en donde el elemento principal es el cambio de generación, en Durango, tras la derrota del 5 de junio, se busca que sea la vieja guardia quien retome la conducción del hoy, maltrecho partido.