Nuevo Gobierno-Nuevo Partido

El Domingo 5 de junio, vimos florecer a Durango como una nueva creación salida de las manos del Todopoderoso, para implantarse en la geografía de lo que primero fue la Zona Tepehuana, luego la Provincia de la Nueva Vizcaya  y finalmente el Estado de Durango. Llevar adelante la vida cristiana, también en la vida civil, exige de todos y cada uno, una tensión estable y unidimensional, para ser fiel a las propias convicciones espirituales y sociales.

Así pues, también en la vida política, se requiere esta tensión de vida, para que los actos sean coherentes con los ideales personales. Entre las personas que he conocido y tratado, hay muchas que interna y externamente muestran ese esfuerzo por ser fieles a sus ideales políticos.

Concretamente, en el proceso electoral terminado el pasado 5 de julio, tuve contactos con muchas personas, que dedicadas a sus tareas políticas, sudaron la gota gorda hasta el cansancio y hasta el agotamiento físico por sacar adelante el proyecto, que a la postre salió triunfante. Conocía a algunas personas, cercanas al Gobernador electo; y ahora constaté su fidelidad a sí mismos y sus principios, un día y otro, hasta el final de la Campaña Política. Terminada la cual, uno de ellos fue internado en un hospital de esta Ciudad, pero gracias a Dios, pronto salió recuperado.

También la Sra. Elvira de Aispuro, ha sido internada en dos hospitales de la Ciudad de México. Estuve allá a visitar a la Sra. Elvira; sus hijas me informaron del caso, las noto muy esperanzadas. Yo, tuve la suerte de poder ingresar a la sala de terapia intensiva, y administrar a la esposa del Gobernador electo el Sacramento de los enfermos. Muchas veces a lo largo de todo el Ministerio, he administrado este Sacramento a los enfermos y muchos han vuelto a sus ocupaciones ordinarias.

Dice el Apóstol Santiago en su Carta: “¿Está enfermo alguno de ustedes? Que llame a los Presbíteros de la Iglesia, para que oren sobre él y lo unjan con óleo en el nombre del Señor. La Oración hecha con fe salvará al enfermo; el Señor lo restablecerá y le serán perdonados los pecados que hubiere cometido. Reconozcan pues, mutuamente sus pecados y oren unos por otros, para que sanen. Mucho puede la oración insistente del justo” (Sant.  5, 14-16).

La intención primordial de este pasaje, es resaltar el valor y el poder de la oración. El Apóstol menciona una acción eclesial en la que la tradición cristiana ha visto el inicio del Sacramento de la Unción de enfermos. El rito lo realizan los Presbíteros de la Comunidad en el nombre del Señor, el mismo nombre en que los cristianos son bautizados y contraen matrimonio. Dice además el texto que esta unción restablecerá al enfermo; restablecerá,  es el mismo verbo que se usa para aludir a la Resurrección de Cristo. Es como si el autor estuviera sugiriendo, que precisamente la esperanza de la Resurrección es lo que en todo caso animará al enfermo a asumir la enfermedad e incluso a aceptar la muerte.

Pero el fin principal de este Sacramento es la salud corporal y espiritual. Muchas personas, cuando están enfermas, sienten miedo de llamar al Ministro ordenado Presbítero, porque piensan que si va el Sacerdote y lo unge con el santo Oleo, es como recibir boleto de salida sin retorno. Y por ello, retrasan el Sacramento de los enfermos. Nada más equivocado; el Apóstol Santiago, en su Carta, nos reporta la práctica de la Iglesia Primitiva, y concluye: “Reconozcan mutuamente sus pecados, y oren unos por otros, para que sanen”.

Esa es la mente de la Iglesia y esa es la práctica de la Unción de enfermos. Encomendando intensamente a la Sra. Elvira ante nuestro Dios y Señor, confío que desde arriba, Dios nos escuche y nos conceda prolongar la presencia viva entre nosotros de la Sra. Elvira Barrantes de Aispuro.

Héctor González Martínez

Obispo Emérito