Moreira, Ochoa Reza y Tanya: la carcajada de la hiena

Por: Martín Moreno

 

Del bailecito chuntaro style de Humberto Moreira celebrando su cumpleaños, a la diarrea verbal de Enrique Ochoa Reza decretando honesto al 99.9% del priismo, hasta las divagaciones de Tanya Müller cuando dice que Mancera tiene “claras ventajas hacia el 2018” (¿?), se asoma un vínculo indiscutible: el agravio hacia los mexicanos.

Moreira baila y ofende.

Ochoa Reza habla y miente.

Tanya Müller divaga y frivoliza.

Pobre México. Pobre CDMX.

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Pública es la fama de Humberto Moreira de buen bailador…en todos los sentidos.

Echemos un vistazo – para evitar amenazas legales-, a los datos duros:

-Dejó endeudado a Coahuila con 36 mil millones de pesos durante su gobierno.

-Fue detenido en España, acusado de lavado de dinero y asociación criminal. (La investigación sigue su curso legal).

– Marciano Millán, integrante de Los Zetas detenido en Estados Unidos, declaró que…“el crimen organizado llegó a operar a sus anchas en Coahuila en la administración de Humberto Moreira, tanto que ese cártel estuvo involucrado en minería de carbón y tuvieron contratos gubernamentales para pintar y renovar escuelas y construir carreteras”. (SinEmbargoMX 1-Agosto-2016).

A pesar de las acusaciones, graves de sí, en contra de Moreira, desde Los Pinos hasta Insurgentes Norte se ha tendido una red de protección para el coahuilense. No se le toca. No se le molesta. Es de casa.

Por eso Moreira baila y baila y baila. Tiene motivos para celebrar. Muchos. La impunidad en el gobierno peñista es sello de la casa.

Del chuntaro style al pasito tun-tun, Moreira se mofa de las acusaciones, de la indignación en grandes estratos en Coahuila, del enojo de los mexicanos.

¡Que baile Moreira!

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Una de tres:

O el nuevo presidente del PRI, Enrique Ochoa Reza, es mentiroso, o cínico, o tonto. O es una mezcla de los tres prototipos anteriores. ¿Por qué lo decimos?

Porque eso de declarar a pulmón abierto que “el 99.9 por ciento de los servidores públicos son mujeres y hombres honestos y honorables, que buscan el bien común…y no permitamos que el 0.1 por ciento nos lastimen, dañen la reputación de nuestro partido e incluso manchen nuestro buen nombre…”, requiere de una alta dosis de mentira, cinismo, o tontería.

Ochoa Reza agravia con sus palabras a los mexicanos.

Ochoa Reza ignora los escandalosos saqueos que este país ha sufrido de manos de priistas.

Ochoa Reza debería lavarse la boca con jabón, antes de hablar de corrupción.

¿Ejemplos?

Allí está su jefe y amigo, Enrique Peña Nieto, asfixiado por la corrupción por la casa blanca, por sus nexos con los grupos HIGA y OHL, por su fortuna oscura, por su manga ancha para que sus colaboradores se enriquezcan.

Allí está Luis Videgaray y su casota de Malinalco financiada también por el Grupo Higa.

Allí están los evidentes tráficos de influencias y conflictos de interés en los que el Presidente y su primer equipo han incurrido a la vista de todos.

Allí están los Salinas de Gortari – Carlos y Raúl-. Los Hank. Los Montiel. Los Duarte – Javier y César-. Los Borge. Las dinastías priistas que se han vuelto multimillonarias a costa del erario público, de los negocios privados desde el gobierno.

Hagamos un ejercicio de corrupción matemática y sumemos: ¿cuánto se han robado los priistas en la historia reciente (y no tan reciente)? Mostremos la cifra estratosférica a Ochoa, que reza para no perder Los Pinos en 2018.

Hoy por hoy, los negocios continúan. Los saqueos prevalecen. Ochoa Reza no ve la corrupción porque desde Los Pinos le ordenaron aplicar los tres estados del mono sabio: no ver, no oír, no hablar.

“Habrá una comisión anticorrupción”, festina el descolorido dirigente del PRI.

¡Hurra! Le tomamos la palabra.

Que empiece por investigar la fortuna oscura de Peña Nieto, y entonces le creemos.

De no ser así, negar la corrupción priista en el discurso, equivale a negar que el gobierno peñista naufraga sin rumbo, sin liderazgo.

Y sin honestidad.

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Quienes conocen a Tanya Müller, le reconocen un mérito indiscutible: es la consentida de Miguel Ángel Mancera.

¿Qué Tanya ha sido ineficaz en su trabajo como secretaria del Medio Ambiente de la Ciudad de México? No importa: es la consentida de Mancera.

¿Qué Tanya se esconde debajo del escritorio mientras la ciudad se ahoga en contaminación? No importa: es la consentida de Mancera.

¿Qué Tanya es un florero de oficina? No importa: es la consentida de Mancera.

Tal para cual. De los dos no se hace un medio.

“Se desinforma a la ciudadanía por una cuestión política: por el simple hecho de que haya un jefe de Gobierno con claras ventajas hacia el 2018, buscan bajar sus bonos o desacreditar el trabajo que hace”, dice Müller – obvio, desde su oficina coqueta- al reportero Miguel de la Vega (Reforma 31-Julio 2016).

Que alguien le avise a la señora Müller que su adorado jefe es el candidato un dígito: en todas las encuestas no rebasa el 10 por ciento y, bajo todas las combinaciones, Mancera no es capaz de ganarle a AMLO ni a Margarita Zavala ni a Osorio Chong. Son las consecuencias de hibernar en la oficina.

  • ¿Considera que los están saboteando?-, le pregunta el reportero.

“Sin duda alguna. Que nos estemos acercando a 2018 influye en el ánimo de otras entidades e instituciones gubernamentales para reconocer el trabajo del gobierno de la ciudad de México”, responde Tanya.

Que alguien le diga a Müller que a su jefe Mancera, solamente tres de cada diez capitalinos lo respaldan. Es, de acuerdo a la opinión de los ciudadanos, el peor jefe de Gobierno que ha tenido la capital del país. El más repudiado. El más reprobado. El más alejado.

“El trabajo que tiene el Gobierno de la ciudad de México, debería ser ejemplo para replicarlo a nivel nacional”, dice Tanya Müller.

Que alguien le recomiende a esta mujer que, de vez en cuando, los políticos deben asumirse como estadistas, y dejar de parlotear conectados al presupuesto o sentadas, hipotéticamente, en las rodillas de su jefe.

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La política es demasiado importante para dejarla en las manos de los políticos, reza el refrán.

Y si esos políticos son como Moreira, Ochoa Reza y Tanya Müller -tan parecidos en el fondo-, pues más se les debe vigilar.

TW: @_martinmoreno