José Ramón Enríquez: gobernar con sentido común

Por: Víctor R. Hernández

A cinco días de haber iniciado el nuevo gobierno que encabeza el alcalde José Ramón Enríquez Herrera, los primeros pincelazos sobre el rostro que tendrá esta nueva administración ya comienzan a aparecer. Se trata de un nuevo estilo de gobernar la capital de Durango; con una nueva clase política, entreverada con otra que ya tiene experiencia pero, por las primeras acciones que ya han quedado plasmadas en estas primeras horas de gobierno de coalición podemos sostener que estamos ante un alcalde que se conduce con el sentido común. Recuperemos las primeras acciones.
1.- Durante la toma de protesta, el personal que atendió a los invitados era gente del mismo pueblo. Desaparecieron, como por arte de magia, las bellas y exuberantes edecanes. Fueron sustituidas por jovencitas bellas pero recatadas y sencillas cuyo elemento principal fue la amabilidad, la sonrisa y la atención atenta. Lo mismo sucedió con los jóvenes que reforzaron el área de recepción.
Claro que para la mayoría de los asistentes estos elementos pasan desapercibidos, pero son expresiones claras de un estilo de administrar el poder, más discreto y que responde al estado de ánimo de la sociedad en general.
2.- Una segunda acción, que también tiene que ver con la sensibilidad y el sentido común, fue el comenzar con la acción más urgente para los capitalinos: la guerra contra los baches.
El alcalde tiene claro que como candidato, en la pasada contienda electoral, fue el principal crítico por la inacción de las autoridades ante la destrucción de miles de metros cuadrados de pavimento de mala calidad. De ahí, que su primera acción, gracias al acuerdo tenido con algunos empresarios de la construcción que accedieron a fiarle material y mano de obra, gracias a eso, que a horas de haber iniciado el mandato, el trabajo de bacheo se esté atendiendo con más de 40 cuadrillas en diferentes frentes de la ciudad. Una decisión con sentido común.
3.- La siguiente acción fue, indudablemente que el derribo de la barda perimetral de la Unidad Administrativa. Cierto, es una acción muy limitada pero con mucho significado: derribar la muralla que separa al ciudadano de los servidores municipales.
“…hoy necesitamos una sociedad que no sólo sea crítica y vigilante; sino también activa y protagonista de los cambios: cambiar el pasado por el futuro no es un mensaje de campaña; de a donde deberemos llevar al municipio; es una idea de fuerza, que refleja sueños y anhelos, y que se traducirá en acciones de gobierno con un buen gobierno; ahora nos toca, al gobierno en conjunto con los ciudadanos, hacer de Durango, un mejor lugar para vivir, porque juntos logramos el cambio ” (mensaje de toma de protesta).
El derribo de bardas es una acción más allá del populismo. Tiene que ver con la facilidad que debe tener el ciudadano para llegar a sus servidores. Pero también, si se observa desde la perspectiva del edificio adminsitrativo hacia la ciudad, se puede interpretar como el encuentro de los servidores municipales hacia la comunidad a la que se deben y que está habida buen trato y calidad en los servicios.
Claro, esta acción de derribar bardas, tendrá que ir acompañada en las semanas por venir, con un mejor trato y una mayor eficiencia. Otra decisión con sentido común.
4.- Un cuarto elemento que refleja el sentido común con que se está conduciendo el alcalde Enríquez Herrera es, sin lugar a dudas la repartición de los espacios de poder.
Tres áres estratégicas de la administración municipal han sido entregadas al Partido Acción Nacional, con quien el ahora alcalde, pretende escalar, en el futuro inmediato, nuevas posiciones políticas.
– La Secretaría del Ayuntamiento le fue entregada a Claudia Hernández Espino, panista de toda la vida y regidora con licencia. En ella, José Ramón, ha depositado la maquinaria de negociación no sólo con los grupos de interés partidista representados en el cabildo, también con los líderes sociales y empresariales. Desde esta estratégica secretaría, se negocia, se neutraliza, se inhibe; en fin, se hace política para garantizar la gobernabilidad. Todo un reto para una joven política.
– La Dirección de Finanzas hoy está bajo el control de otro destacado panista: Francisco Bueno Ayup. Claro que será cuesitonada la llegada de Pancho Bueno, como se le conoce, pero el presidente municipal decidió no sólo garantizar la buena administración de los recursos y su transparencia, también el buen trato con los proveedores y con los mismos contribuyentes. Ahora habrá que esperar los resultados que habrá de estar muy distantes de la cerrazón y despotismo con que se condujo la anterior directora, no sólo con funcionarios y trabajadores municipales, sino también con la misma ciudadanía.
– Como Juez Administrativo, ya se desempeña Noel Flores, un joven abogado panista cuya probidad está garantizada. En él recaerá la aplicación de la justicia en los conflictos del ciudadano con el gobierno municipal, así como la erradicación de la ancestral corrupción que se reconoce, existe, en áreas administrativas relacionadas con inspectores municipales.
Como podremos coincidir, tales nombramientos también están cargados de mucho sentido común. Gente joven y bien vista por el panismo en puestos clave.
Cierto, José Ramón llega a la alcaldía como candidato externo y no es panista pero quién nos garantiza que el tiempo no lo haga cambiar de idea y termine abanderando campañas con los colores blanquiazules ya como militante. Ahí tenemos la experiencia del gobernador electo, José Aispuro Torres.
Puro sentido común.