¿Una nueva ley orgánica para la UJED?

Por: Ignacio Gómez Romero

Conforme se acerca el día en que el Gobernador electo de la entidad proteste como jefe del ejecutivo estatal, un sinfín de sentimientos encontrados se van conjugando en la comunidad, de manera especial esto se replica en la Universidad Juárez del Estado de Durango, donde uno de sus  sectores claman por el cambio de Rector y buscan con este acto, le sea devuelta la autonomía a nuestra máxima casa de estudios, pero otros sectores que son parte importante de la comunidad, en principio están en desacuerdo con los procedimientos y el planteamiento que hacen los autonombrados frente universitario por la autonomía.

Para los que de alguna manera tenemos trato con la Universidad, de forma transitoria o permanente, ya sea como estudiante, como académico o trabajador, podemos entender como ésta institución despierta pasiones y un amor intenso hacia ella, producto de lo que representa, por lo que se forja en su seno, por su valía intelectual y por el gran servicio que le presta a la comunidad, de manera tal que sin duda los universitarios queremos lo mejor para ésta gran institución, y debemos de pensar de manera seria y responsable los derroteros que nuestra casa de estudios tomará para los próximos años.

Sí bien es cierto que la reforma a la ley orgánica de la UJED hace cerca de 6 años, enfrentó a los integrantes de esta institución, también es cierto que una nueva reforma a la mencionada ley no solucionará de fondo el conflicto, ni tampoco sanará la herida que aun supura en una parte de la comunidad, solamente una reforma o una nueva ley orgánica, hoy en día solo sería un paliativo que no solucionaría de fondo el conflicto o querella que alegan.

Una nueva ley orgánica por sí misma, no es suficiente, aunque este sea el planteamiento de una facción de universitarios, que en su mayoría se agrupan en el STAUJED, uno de los dos sindicatos de académicos que existen en la UJED, recordemos que el sindicato reconocido legalmente es el SPAUJED. El hecho de presentar una nueva ley orgánica o una reforma a ésta, solo abrirá viejas heridas y volverá a enfrentar a los universitarios en una discusión donde desgraciadamente los sentimientos están a flor de piel, y donde los argumentos será lo que menos valor tendrá.

Por desgracia las aguas empiezan a agitarse de nuevo en la máxima casa de estudios, pues hay grupos y personajes que buscan presionar al nuevo gobierno para que intervenga, y se dé un cambio en la dirigencia en la UJED ¿pero será suficiente solo el cambio en la conducción de la casa de estudios? La intromisión de la autoridad de nuevo será suficiente para volverle la calma a la universidad, La respuesta es no, pues lo que se requiere hoy en día es aprovechar la buena voluntad del gobernante que entra, y como parte complementaria, que los universitarios demos muestra de civilidad, que pensemos un poco más allá de los intereses de los grupos o facciones que conviven en el seno de la universidad, y pensemos de manera holística, es decir de manera integral, para encontrar soluciones de fondo, que le den por fin estabilidad a nuestra casa de estudios y como consecuencia una proyección adecuada.

La UJED en la actualidad se maneja con un modelo administrativo y de gobernanza, agraciada o desgraciadamente propio de instituciones del siglo pasado, de manera tal que lo que requiere y estamos obligados darle a nuestra casa de estudios es un modelo actual que responda a los retos de hoy en día, es decir darle características, órganos de gobierno, visión académica y principios propios de una institución que enfrenta una sociedad del conocimiento producto de la globalización que ahora vivimos. Debemos de darnos el espacio y el tiempo suficiente para discutir qué tipo de universidad queremos, de analizar a fondo como debe de ser y que características debe tener el proceso de democratización para elegir autoridades, porque si no ponemos atención a lo anterior, cualquier arreglo que se quiera hacer será solo de mampostería y no de fondo.

Los universitarios debemos entender y como consecuencia darle la oportunidad a nuestra institución, de transitar a una modernización, que le dé no solo un nuevo rostro, sino una nueva forma de gobernarse a sí misma, sin necesidad que este proceso divida a los integrantes de esta querida universidad.