Lula era el “comandante máximo” de corrupción en Petrobras: Fiscal

El fiscal Deltan Dallagnol, responsable del caso Petrobras, acusó ayer al ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva de ser el “comandante máximo” de la red de corrupción en la petrolera estatal que movió miles de millones de dólares.

“Hoy la Fiscalía acusa a Lula de ser el comandante máximo, el maestro de la orquesta criminal del Lava Jato”, la gigantesca red de corrupción, de la que su rama principal es Petrobras, que ha llevado ya a la cárcel a decenas de políticos y empresarios, algunos, como José Dirceu, ex ministro de Presidencia durante los años investigados del gobierno de Lula.

“En la cima de la pirámide”. Según el fiscal, Lula “estaba en la cima de la pirámide del poder” y era “el hilo común” que manejaba un esquema de corrupción tan complejo que sólo podía “ser manejado por alguien que tuviese el control de la maquinaria del partido y de la maquinaria del gobierno”.

Para el fiscal, que extiende su denuncia a la esposa de Lula, María Leticia, y a otras siete personas, no hay duda de que el expresidente y líder de la izquierda brasileña fue el cerebro de los desvíos de Petrobras, que se extendieron a diferentes organismos, como los ministerios de Planificación y de Salud y la también estatal Eletrobras.

Lula, agregó, era la “pieza central” de todo el “sobornoducto, que es un gobierno regido por el cobro de sobornos” y el “general que comandó la continuidad o la interrupción de los crímenes”.

Acorralado por una casa. El fiscal presentó pruebas de que Lula recibió favores por 3.7 millones de reales (alrededor de 1.1 millones de dólares) por parte de la constructora OAS, una de las empresas que se beneficiaron de jugosos contratos adjudicados a dedo por directivos de Petrobras, algunos de los cuales ya han sido condenados por su responsabilidad en los desvíos de Petrobras.

De acuerdo con la acusación, la OAS pagó, reformó y amuebló un departamento de tres pisos en la playa por el que Lula habría pagado sólo una cuota inicial para el uso de la familia del ex presidente.

Igualmente pagó los costos de un millonario contrato de arrendamiento por el depósito en el que el ex jefe de Estado guardó durante cinco años los regalos que recibió durante su Presidencia.
Agregó que estos favores fueron el pago por tres contratos por 26.4 millones de dólares que la OAS se adjudicó de forma irregular para obras de dos refinerías de Petrobras.

“No es persecución”. Dallagnol negó que las acusaciones fuesen una persecución contra Lula o contra su formación, el ahora opositor Partido de los Trabajadores (PT).

“No se está juzgando a Lula por quien es o quien fue como persona ni se está juzgando a su Gobierno. Sólo se le está imputando por crímenes puntuales que pueden ser comprobados por las pruebas recogidas”, afirmó.

“Tampoco se está juzgando la ideología del PT sino si la formación se involucró o no en crímenes específicos”, afirmó.

“Punta del iceberg”-  Según el Fiscal, los sobornos pagados por OAS a Lula son “la punta de un iceberg” de una amplia red de corrupción que involucró a varias empresas estatales y organismo del Gobierno cuyos directores fueron nombrados directamente por el entonces mandatario para recaudar recursos para diferentes partidos políticos.

Agregó que las empresas que se adjudicaron ilegalmente contratos con Petrobras pagaron “propinas” por un valor de mil 879 millones de dólares, pero que las pérdidas generadas por la corrupción sumaron 12 mil 727 millones de dólares

“Deplorable”.  Los abogados de Lula da Silva calificaron la acusación como “un deplorable espectáculo de verborragia”.

“El fiscal señaló a Lula como maestro de una organización, pero no presentó pruebas de ningún crimen. Hicieron una exhaustiva investigación de la vida de Lula y, como no encontraron nada, optaron por hacer una farsa”, dijo el abogado Cristiano Zanin Martins.

La defensa subrayó que la denuncia contra Lula por corrupción activa, corrupción pasiva y lavado de dinero responde a una “intención real de querer apartar al ex presidente del escenario electoral” de 2018, fecha en la que están previstos los próximos comicios presidenciales.