En la Laguna: PAN vs PAN

Por: Miguel Á. Hernández Guerrero

Independientemente del sentido de la resolución que el pasada fin de semana haya emitido el Tribunal Estatal Electoral en torno a la impugnación que presentaron panistas de Gómez Palacio y Lerdo, y del PVEM, en contra de la alianza PAN-PT, los hechos demuestran que lejos de consolidarse la unidad al interior, el Partido Acción Nacional ha entrado a la encrucijada sin retorno de la fragmentación política.

Mucho se ha especulado en torno a intereses ajenos al PAN, que apuntan directamente al Gobierno del Estado y al PRI, respecto a la intentona de frenar la alianza con el Partido del Trabajo, con el propósito de debilitar a la oposición de cara a los comicios del primer domingo de julio. Exista o no esa pretensión, lo único cierto es que en mal momento los panistas decidieron aflorar sus diferencia.

La alianza electoral legal o de facto del PAN con el PT va a seguir adelante independientemente de lo que se resuelva en el TEE y en el TRIFE, por la sencilla razón de que esa, es ya una decisión tomada por el CEN blanquiazul, avalada y apoyada por el grupo hegemónico que dirige los destinos de Acción Nacional desde el CDE y del control del Consejo Estatal en Durango.

En la práctica es respetable la manifestación de inconformidad de panistas respecto a la multicitada alianza con el PT, sin embargo, ni esa expresión ni la decisión de los cuadros dirigentes panistas de mantener el acuerdo con los petistas, parece buscar de fondo el fortalecimiento o el bien mayor del blanquiazul, sino un interés simple y llano por el poder y las posiciones.

Hace algunas semanas, a través de twitter la exalcaldesa de Lerdo, Rosario Castro Lozano, sostenía que Jorge Salum del Palacio había perdido la oportunidad de consolidar un liderazgo a nivel estatal, con calidad moral, de haber rechazado la alianza, pues había preferido la candidatura a la alcaldía de Durango a luchar por rescatar al PAN de su crisis.

Desde un principio, la dirigencia estatal del PAN estableció que la alianza con el PT saldría adelante en los municipios donde los panistas lo quisieran, de tal forma que en base a esa decisión el acuerdo alcanzó a 27 Ayuntamientos, dentro de los que se incluyó a Gómez Palacio y Lerdo, me supongo yo, que con el aval de las dirigencias municipales que están alineadas con el grupo hegemónico que controla el CDE.

Aún y cuando a los panistas inconformes de Gómez Palacio y Lerdo no les sea asista la razón política de estar en contra de la alianza con el PT, en los hechos, con el rigor de los números, y aunque no representen a la mayoría en esos municipios, les asiste la verdad. Veamos porqué.

De acuerdo a las últimas seis elecciones municipales, 1995 a 2010, en Gómez Palacio el Partido del Trabajo cuenta con una presencia electoral marginal, de tal forma que la votación donde obtuvo más votos fue en 2010 con 2 mil 768, los cuales sumados a los 46 mil 268 del PAN, le resultaron insuficientes para acercarse siquiera a los 55 mil 334 sufragios con los que el PRI ganó el Ayuntamiento con Rocío Rebollo.

La otra votación más alta sucedió en 1998 con 2 mil 625 sufragios; la más baja en 2001 con 583 votos; en 2004 fue en alianza con el PRD donde captaron 6 mil 200 votos y en  2007 junto con el entonces Partido de Convergencia reunieron mil 437 votos. Como se puede observar no existe ninguna ventaja competitiva para el PAN aliarse en esa circunstancia con el PT.

En lo que se refiere a Lerdo, la presencia del PT es mayor, su mejor votación fue en 1998 con 4 mil 731, y la peor con 449 en 2007 cuando fue en alianza con el Partido de Convergencia. Sin embargo, en este municipio el PAN no ha requerido de sus nuevos aliados, dado que por sí sólo tiene una presencia competitiva, y ello lo demuestra el hecho de que en las últimas seis elecciones para Ayuntamientos, tres las ha ganado Acción Nacional, y en donde se ellas la triunfadora ha sido Rosario Castro Lozano.

En este contexto, a los panistas inconformes les asiste la razón respecto a que el PT no les agrega ningún plus, aún y cuando se tiene que aceptar que todas las elecciones son diferentes y por tanto nadie puede asegurar que las cosas lleguen a cambiar. Las aspiraciones de Jorge Calero en Gómez Palacio y de Jesús Martínez en Lerdo son respetables y legítimas, aunque si se antepone el interés del partido, se tiene que reconocer que las candidaturas de Augusto Avalos y Ángel Luna cuentan con un mejor perfil competitivo.

La eventual resolución del TEE en torno a las inconformidades de panistas de la Comarca Lagunera duranguense, sea en el sentido que sea, no hará sino poner un ladrillo más a la fuerte división que ya existe en el PAN en esa región.

 

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