Agoniza Cereso de Durango; se lleva una historia de venganzas, injusticia y muerte

Cereso No. 1, con los días contados

La necesidad de contar con un centro penitenciario en mejores condiciones es motivo de que se inviertan hasta dos mil 500 millones de pesos en el nuevo inmueble, cifra que difícilmente se aplica en proyectos de Salud o Educación.

Entre los capítulos más trágicos de la historia del penal que ya cuenta con 36 años de operación, se encuentra la muerte de 24 internos como saldo de una riña ocurrida en enero de 2010.

 

Texto: Daniel Ortiz

El Centro de Reinserción Social (Cereso) No. 1 tiene los días contados. El centro penitenciario fue alcanzado por la mancha urbana y para sustituirlo y reubicarlo se construye uno nuevo a la altura del kilómetro 37 de la carretera federal Durango-Gómez Palacio, en el que serán empleados los avances de la tecnología para garantizar la seguridad del lugar.

Con la culminación del nuevo centro penitenciario, cuya construcción se encuentra al 80 por ciento de avance, llegarán a su fin los 36 años de operación de un espacio en el que se han registrado todo tipo de sucesos, siendo la matanza de 24 personas, uno de los más recordados.

Todavía no hay fecha para la inauguración o puesta en marcha de la nueva prisión, empero, ya presenta algunos avances de consideración, que hacen suponer que no deberá tardar mucho para que esté en funcionamiento.

La construcción del nuevo centro penitenciario comenzó alrededor de octubre de 2015 y su conclusión estaba programada para antes de que terminara 2017, sin embargo, como en la mayoría de las obras, se han presentado algunos contratiempos que han ampliado plazos.

La obra estaba proyectada para ser iniciada en 2014, unos 11 meses antes de la fecha en la que finalmente inició, en la cual serán invertidos 2 mil 500 millones de pesos, cifra que rebasa por mucho, la cantidad de recursos que serán aplicados este año en infraestructura de Salud y Educación en la entidad.

Y es que por ejemplo, el IMSS ha presumido desde finales de 2017, que este año se realizará una inversión de 209 millones de pesos en la construcción de una nueva Unidad de Terapia Oncológica, en el Hospital General de Zona No. 1, que sumada a otros proyectos, sumará un total de 330 mdp.

Por ejemplo, La delegación del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) en Durango, espera desde agosto de 2015 la asignación de mil 030 millones de pesos para un nuevo Hospital.

Su titular espera que para este 2018, dicho recurso por fin fluya, pues el proyecto ya fue autorizado y se mantiene en lista de espera.

Sin embargo, a diferencia de países como Noruega, Finlandia y Holanda, en México la inversión en infraestructura y atención penitenciaria es una prioridad, debido a la cantidad de delitos que se cometen diariamente.

Incluso, algunos conflictos que se han registrado en el Cereso de Durango y en otros penales, han dado muestra de que ni con los delincuentes tras las rejas y bajo supuesta estricta vigilancia, hay garantías de seguridad.

La situación es complicada, incluso para los que cumplen con alguna sentencia, siendo el hacinamiento uno de los principales conflictos y temas de intervención de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

Hay hacinamiento

Por ejemplo, la capacidad del Cereso No. 1 es de mil 620 reclusos, cuando actualmente alberga a más de 3 mil 200, es decir, tiene el doble de internos.

Frente a dicha situación se optó por la construcción del nuevo Cereso, para la atención de internos procesados y para ejecución de sanciones penales, mediante un esquema que garantice el aprovechamiento de los recursos tecnológicos, materiales y humanos que demanda una penitenciaria moderna y eficiente.

En recorrido por el inmueble, organizado por la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, el ingeniero Arturo Tobías, representante de la empresa Copora S.A. de C.V., detalló que el área del predio en el que se construye el penal es de 500 mil metros cuadrados, el área construida alcanza los 62 mil 284 metros cuadrados y las obras exteriores son de 86 mil 882 metros cuadrados.

“Desarrollamos un diseño a partir del requerimiento estatal, en el que se toma en cuenta la estructura orgánica y plantilla de personal, el diagnóstico de necesidades y programa arquitectónico, los sistemas óptimos de construcción y manejo de las instalaciones, así como la conformación del complejo con base a las áreas que lo componen”, expuso el encargado de la obra.

La autoridad estatal, presente durante todo el recorrido, solicitó a los medios de comunicación presentes no tomar fotografías, para evitar que algunos detalles reservados, en torno a la construcción del penal, pudieran ser exhibidos.

Por tal motivo, ofrecieron proporcionar material fotográfico tomado por ellos mismos, a sabiendas de que de esta manera evitarían la difusión de aspectos que comprometieran las garantías de seguridad que se pretenden alcanzar.

El lugar estará compuesto por 50 edificios y tendrá capacidad para mil 600 reclusos, según referencia de la empresa que cuenta con la experiencia de haber construido el penal de Puente Grande, así como varios centros penitenciarios en otros estados.

Espacios necesarios

El complejo contará con áreas de justicia, de servicios generales, técnica, de gobierno, médica, de vinculación social, formativa, de alojamiento y de seguridad, además de contar con diversos recursos de apoyo a la seguridad y custodia.

También contará con un Centro de Adiestramiento y Seguridad Exterior (C.A.S.E.), a través del cual se garantizará la seguridad de la zona perimetral del Centro, ejecutando y supervisando el debido funcionamiento y operación de diversos dispositivos.

La descripción del área de alojamiento suena interesante, ya que se presenta como un espacio equipado con el mobiliario y los implementos necesarios para dotar a sus ocupantes de los mínimos indispensables de seguridad, confort, privacidad y acceso servicios sanitarios, de iluminación, ventilación e higiene.

De cumplirse con dichas características, es seguro que las recomendaciones en torno a las condiciones de atención a los internos ya no se presenten.

Esta zona contará además con un espacio de desintoxicación debido a la alta incidencia de problemas de adicción a distintas sustancias entre la población de internos de los centros penitenciarios.

En lo que se refiere a la atención a la salud, se tienen considerados para esta área tratamientos de primero y segundo nivel, con lo que se evitaría en lo posible, la salida de internos a instituciones externas del sector salud, salvo los casos que por su gravedad así lo ameriten.

Esta área tendrá una sección de cubículos para la consulta externa, laboratorios para estudios de gabinete, quirófano, hospitalización y encamados de primer nivel, con una estricta protección sobre el contacto con el resto de la población.

Mientras tanto, en el área formativa se realizará de manera programada y bajo estricto control, el manejo y traslado de los sentenciados a las actividades laborales, la capacitación para el trabajo y la educación de los reos.

De la misma manera se buscará privilegiar el derecho al uso de los instrumentos necesarios para el desarrollo de actividades productivas y educativas.

De esta forma, en poco tiempo Durango contará con una nueva forma de trabajar en el tema penitenciario, sin dejar de tener en cuenta que las personas que sean trasladadas al lugar tendrán que cumplir con el castigo correspondiente por sus acciones, pero también deberán tener la oportunidad de integrarse en un proceso de reinserción social verdadero.

 

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