A un año del Covid: instituciones Débiles y liderazgos ineficaces

Texto: La Semana Ahora Con información de Reforma y BBC News 

México destaca por la confusión y lo errático de las decisiones tomadas 

En la edición del 11 de marzo, el diario reforma, publicó un artículo de Jaime Sepúlveda, titulado Aniversario de la pandemia. El autor es profesor distinguido de la Universidad de California, San Francisco (UCSF) y director del Instituto de Ciencias de Salud Global de UCSF. Por su importancia y oportunidad, a continuación se lo presentamos. 

Jaime Sepúlveda recuerda que hace un año la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró oficialmente al Covid-19 como una pandemia. La historia seguramente considerará al 2020 como el año más calamitoso en salud desde la pandemia de influenza de 1918. También será recordado como el año de la peor crisis económica desde la Gran Depresión. Las consecuencias sociales de esta pandemia se sentirán durante mucho tiempo (1). 

el distinguido profesor de la Universidad de California, reconoce que lcrisis sanitaria nos ha afectado a todos en el planeta, directa o indirectamente. Se estima que hasta ahora (segunda semana de marzo) más del 10% de la población mundial ha sido infectada. Dicha cifra oculta el hecho de que en muchos lugares de Europa, Estados Unidos, Brasil y México la proporción acumulada de infectados puede ser mucho mayor.  

Con más de 10 mil muertes por semana, Covid-19 es ahora la tercera causa principal de muerte a nivel mundial; en México, actualmente es la principal causa. Las proyecciones estiman que en julio de este año habrán ocurrido 4 millones de muertes por Covid-19 en todo el mundo. Esta cantidad no tiene en cuenta el exceso de mortalidad relacionado por otras causas, pero que la pandemia ha causado indirectamente.  

No todas las regiones del mundo se han visto igualmente afectadas. Algunos países han tenido mejor desempeño que otros. Comprender qué elementos marcaron la diferencia y qué lecciones se pueden derivar es fundamental para prevenir futuras pandemias, resalta el profesor Jaime Sepúlveda. 

Fortaleza institucional 

Y liderazgo eficaz 

Dos elementos predictores del desempeño de un país ante la pandemia, destaca Jaime Sepúlveda, son la fortaleza institucional y un liderazgo eficaz. A los países que poseían ambas condiciones, como Nueva Zelandia o Noruega, les fue bien. Un liderazgo deficiente y la falta de fortaleza institucional son, por supuesto, una mala combinación; México es un buen ejemplo. Pero incluso en lugares con instituciones sólidas, como Estados Unidos, un mal liderazgo tuvo consecuencias desastrosas en 2020. 

No es una coincidencia que los países con el peor desempeño en la respuesta a la pandemia de Covid-19 tengan populistas como líderes. Ellos tienen en común rasgos como minimizar la gravedad del problema, desalentar el uso de cubrebocas, priorizar la economía sobre salvar vidas, y negarse a dialogar con opositores políticos para montar una política coherente. También han interferido activamente en la implementación de políticas sanitarias sensatas, por razones políticas. Las consecuencias en vidas humanas han sido devastadoras. Por lo tanto, es necesario instituir un mecanismo de rendición de cuentas a los líderes incompetentes. 

La ciencia ha vuelto de nuevo al rescate, desarrollando pruebas diagnósticas y vacunas en un tiempo récord. Resulta inexplicable que las autoridades en México hayan decidido prácticamente no hacer pruebas diagnósticas. Ello ha impedido tener un instrumento esencial para la detección de casos y contactos, y su debido aislamiento. La apuesta se ha enfocado en el país hacia las vacunas. Lamentablemente, la competencia internacional en el mercado de vacunas ha sido feroz, lo que ha llevado a la necesidad de negociar una variedad de vacunas con diversas plataformas tecnológicas. No se conoce aún si es aconsejable la aplicación de distintas vacunas en una persona. 

Los países productores de vacuna están privilegiando a sus poblaciones y controlando la exportación. Esta es una visión quizás entendible, pero miope. La noción de que «ningún país estará seguro hasta que todos los países lo estén» debería ser universal. La equidad inmunológica no debe ser solo un concepto humanitario, sino una preocupación de seguridad nacional. 

Hay muchas lecciones aprendidas de esta respuesta pandémica que deben incorporarse en la preparación para una futura pandemia. Esto requerirá algo más que un plan; requerirá la infraestructura de salud pública, personal capacitado, recursos financieros y liderazgo competente que tan dolorosamente faltaron en el terrible año del 2020. 

COVID EN EL MUNDO 

En un año de pandemia, ha habido más de 2,6 millones de muertos por covid-19 y más de 117 millones de contagiados, destaca en uno de sus reportajes más recientes, el portal de noticias de la BBC News. 

Cuando se detectó el primer caso en China en diciembre de 2019, los efectos del virus Sars-Cov-2 eran desconocidos para pacientes, médicos, gobiernos y científicos (2). 

Pero en los últimos 12 meses la ciencia ha recopilado una enorme evidencia sobre el nuevo coronavirus, la forma en la que se transmite y reproduce en el organismo y la manera más efectiva de evitarlo y tratarlo. 

Por ejemplo ahora se sabe que el uso de mascarilla es esencial para prevenir la transmisión, que no hay hasta ahora tratamientos para la enfermedad, y que el covid-19 no sólo afecta y mata a las personas mayores. 

Pero un año después de que se declarar la pandemia hemos visto que algunas de las cosas que sabíamos al principio sobre este virus han cambiado. 

También sabemos que este patógeno y la enfermedad que causa continúan evolucionando. Y hay otras cosas que aún no se conocen sobre el coronavirus y la covid-19. 

Estas son cuatro aspectos del spectos del SARS-Cov-2 que desconocemos o tenemos poco claros, y los científicos trabajan contra reloj para entender mejor. 

  1. Los efectos a largo plazo de la enfermedad 

Una pregunta que siguen planteándose los científicos es por qué en la mayoría de los infectados el SARS-CoV-2, el virus que causa la covid-19, produce síntomas leves a corto plazo, una enfermedad respiratoria aguda o posiblemente ningún síntoma. 

Pero a algunas personas les provoca síntomas de larga duración. 

Es lo que se denomina covid-19 prolongado o de larga duración. 

Esta forma de la enfermedad se caracteriza por síntomas que incluyen dificultad para respirar, fatiga prolongada, dolor de cabeza y articulaciones y pérdida de olfato y gusto. 

Un estudio realizado por el King’s College de Londres estima que uno de cada 20 enfermos de covid-19 los está por lo menos por ocho semanas. 

Los científicos están tratando de entender qué pacientes podrían resultar afectados por la covid-19 prolongada y cuánto tiempo podría durar el impacto del virus. 

Otra pregunta aún sin contestar sobre los efectos del virus a largo plazo es cuál será su impacto epigenético. Es decir, ¿se transmitirán sus efectos de generación en generación? 

Y, además, los investigadores están ocupados estudiando el impacto social y económico que tendrá esta pandemia. 

  1. Cómoevolucionaráel virus 

Cada vez que el coronavirus se transmite de una persona a otra, realiza pequeños cambios en su código genético, y los científicos están comenzando a identificar patrones en la forma en la que el virus está mutando. 

Estos signos de adaptación del virus no sorprenden del todo a los científicos. 

El uso de tratamientos y vacunas hace que la mayoría de virus y bacterias que causan enfermedades desarrollen formas de escapar de ellos para continuar propagándose. 

Aquellos que desarrollan resistencia a un tratamiento o pueden esconderse del sistema inmunológico sobrevivirán más tiempo para replicarse y así difundir su material genético. 

El tema de las mutaciones del coronavirus, un año después de que comenzara la pandemia, está cobrando ahora mucha importancia. 

Y es que están surgiendo nuevas variantes de SARS-Cov-2 capaces de propagarse más rápidamente, lo que lleva a preguntarnos si esto hará que las recientemente aprobadas vacunas sean menos efectivas. 

Hasta la fecha hay poca evidencia de que lo sean, pero los científicos ya están comenzando a explorar cómo mutará el virus en el futuro y si podrían evitarlo. 

Algunas compañías farmacéuticas ya están actualizando sus vacunas para dirigirlas a las versiones mutadas de la proteína espiga del SARS-Cov-2. 

Pero con los patrones de mutaciones que los científicos están viendo aparecer en el coronavirus en todo el mundo, ¿se podrá obtener alguna pista sobre cómo seguirá evolucionando el virus? 

Los investigadores están observando de cerca cómo está cambiando el virus para poder tener una idea de su evolución futura. 

Y también esperan que la identificación de estos cambios pueda ser útil para el desarrollo de futuras vacunas. 

  1. Cómo podría ser lapróximapandemia 

La pandemia de covid-19 tomó por sorpresa a gran parte del mundo. Pero no a todos. 

Durante años, epidemiólogos y otros expertos han advertido que nos debíamos haber preparado para una pandemia mundial. 

La mayoría de las enfermedades que preocupan a los expertos se originan en animales. De hecho, el 75% de las enfermedades emergentes son zoonóticas. 

La covid-19, que se cree que se originó en pangolines vendidos en mercados húmedos en China, no parece diferente. 

Pero al igual que esta, las enfermedades zoonóticas se están volviendo cada vez más riesgosas para los humanos debido a nuestras propias acciones. 

Nuestro efecto sobre el clima, la invasión de los hábitats de la vida silvestre y los viajes globales han ayudado a difundir enfermedades transmitidas por animales. 

Esto, combinado con la urbanización, la superpoblación y el comercio mundial, han creado un escenario ideal para que se produzcan más pandemias. 

Ahora, un año después de la pandemia de coronavirus, los científicos están investigando cuáles son las otras enfermedades que tienen probabilidades de causar la próxima pandemia mundial. 

Y están vigilando las grandes amenazas que van desde los camellos que causan el MERS en África hasta los murciélagos que propagan el virus de Nipah en Asia. 

  1. Cuál es el impacto ambiental de la pandemia

La contaminación y las emisiones de gases de efecto invernadero se redujeron en todos los continentes a medida que los países intentaban contener la propagación del nuevo coronavirus e impusieron confinamientos globales. 

Pero éstas volvieron a aumentar rápidamente durante el resto del año. 

En general, las emisiones de CO2 se redujeron un poco más del 6% en 2020. 

Pero una pandemia mundial que se ha cobrado la vida de millones de personas no debería verse como una forma de provocar un cambio medioambiental. 

Todavía no se sabe cuál será el impacto de la crisis de covid-19 en las emisiones contaminantes. 

Pero cuando la pandemia finalmente ceda, ¿volveremos a los mismos niveles de emisiones de dióxido de carbono y contaminantes de antes de la pandemia? ¿se «recuperarán» estos niveles tanto que parecerá como si los cielos despejados que vimos nunca hubieran sucedido? 

¿O podrían los cambios que vemos hoy tener un efecto más persistente? 

Los expertos creen que los cambios que realizamos durante la pandemia pueden conducir a la introducción de hábitos duraderos. 

Durante el brote de coronavirus, vimos cómo la reducción en los viajes y el transporte trajo beneficios para el clima y cómo se logró reducir el desperdicio de alimentos por los temores de escasez durante los confinamientos. 

Existe la posibilidad de que la pandemia tenga un impacto más duradero en el medi ambiente, y los ambientalistas se preguntan si la forma en la que respondimos a la crisis de covid-19 podría servir como modelo para responder al cambio climático. 

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(1) https://www.reforma.com/edicionimpresa 

(2) https://www.bbc.com/mundo/noticias-56348406