Covid-19: cuando se cambia la solidaridad por el encubrimiento ideológico

Sin Censura.-

Por: Víctor R. Hernández

Anoche nos enteramos a través de la información que la Secretaría de Salud hace llegar a los mexicanos por medio de las redes sociales, que los hospitalizados por covid19 entre niños menores de 12 años, alcanzó otro máximo la semana que acaba de concluir. Y que, tristemente, ya hay defunciones de pequeñitos que hay que lamentar.
De acuerdo con el reporte oficial, del 19 de julio de 2020 al 16 de enero de 2022, han sido ingresados a los diferentes hospitales del país, cuando menos ocho mil 359 niños menores de 12 años y de esta cantidad, cuando menos 800 infantes ingresaron durante las dos primeras semanas de enero de 2022, cifra verdaderamente estremecedora.
En cuanto a defunciones, desde el dos de agosto de 2020, cuando se registró el primer fallecimiento de un niño menor de 12 años, hasta el 16 de enero de 2022, habían fallecido en nuestro país, 661 pequeños de los que en los primeros 15 días de enero de 2022, habían muerto cuando menos 19 infantes.
Ante la cascada de números que diariamente nos entrega a los mexicanos, las autoridades sanitarias, en escasos dos años de pandemia, nos hemos vuelto insensibles a las cifras. Ahora, a los comunicadores se nos hace difícil hacer que la sociedad se estremezca ante tantas familias en desgracia. Algo verdaderamente sorprendente.
Ayer, me estremeció una impactante entrevista que Nurit Martínez le hizo a Laurie Ximenez-Fyvie, jefe del Laboratorio de Genética Molecular de la UNAM, y autora del no menos impactante libro titulado “Un daño Irreparable”. A continuación les comparto parte de esta entrevista, esperando que después sea compartida por Usted, estimado lector, y de esta forma comencemos a recuperar la solidaridad y la rabia de lo que nos está sucediendo con la pandemia.
Para Laurie Ann Ximénez-Fyvie, (escribe Nurit Martínez)autodenominada como “cazadora de microbios”, la cifra mortuoria por Covid-19 en México –que ya supera los 300 mil decesos oficiales– habla de la más grande tragedia en la historia del país. Y, en medio de la tragedia, le invade un sentimiento de tristeza porque estamos conociendo “la versión más horrible de nosotros, del mexicano, porque hemos dejado de ser solidarios ante el sufrimiento, la enfermedad y la muerte de otros mexicanos por defender a los políticos”.
La investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha sido blanco de agresiones, ataques y difamación en redes sociales tras publicar hace poco más de un año su libro Un daño irreparable: La criminal gestión de la pandemia en México. Asegura que sí es opositora de la administración que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador por la negligencia que ha tenido en dos años de pandemia.
“Soy opositora de la negligencia que lleva a la gente a morir. A eso me opongo fervientemente, a que se permita que una bola de políticos ignorantes, pertenecientes al partido político que sea, tome decisiones negligentes que lleven a la gente a morir, a eso me opongo definitivamente”.

La jefa del Laboratorio de Genética Molecular en la Facultad de Odontología de la UNAM cuestiona a los que siguen defendiendo a la actual administración federal y a los que siguen enviando mensajes que desestiman la presencia de las nuevas variantes del coronavirus. Los mensajes a la población, en una pandemia, lo son todo, afirma.
“Esos mensajes de decirle a la gente que esta variante de Ómicron no es grave, no los va a enfermar. Decirle a la gente (que la nueva variante) no te lleva al hospital, no te va a matar. Lo que está pasando va a acabar pronto, que no es grave y no hay razón para alarmarse. Ese mensaje va a matar a miles de personas porque la gente se lo cree y no se cuida, no procura reforzar las medidas de protección”.
Lamenta que se siguen dando mensajes incorrectos y esto va a llevar a la gente a morir, “eso es una desgracia”.
Y frente a eso hay otra situación: “¡Cómo es posible que haya todo un sector de la población que, por apoyar, esté tan confundida, y prefiera decir: no me importa que siga muriendo la gente nada más que a mi Presidente no me lo toques! No entiendo ese México”.
A decir de Ximénez-Fyvie, lo que ha caracterizado a nuestro país es la solidaridad en los sismos, durante tragedias como la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, por lo que lo que ahora sucede en un sector de la población le es incomprensible.
“Nunca conocí un México así, se me hace que es la versión más horrible de nosotros, es la versión más horrible del mexicano, porque hemos dejado de ser solidarios ante el sufrimiento, la enfermedad y la muerte de otros mexicanos por defender a los políticos”.
A dos años de iniciada la pandemia, considera que existen tres grupos que hay que tener presentes: las familias de quienes fallecieron, el personal de salud (por el desgaste emocional) y los millones de mexicanos que han quedado con secuelas de Covid, el llamado Covid largo. “Necesitamos enfocarnos más en ellos que en los políticos, tener más conciencia y empatía de la tragedia que están viviendo esos tres grupos en particular”.

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