Redes Sociales: el Poder de los sin poder

Sin Censura.-

Por: Víctor R. Hernández

Este día se cumplen 14 días desde que explotó en plena cara de las autoridades judiciales el caso de #Ivanna. desde entonces, y sin darse cuenta, la sociedad ha cambiado. Finalmente encontró un instrumento de presión que les recupera el poder de poner y quitar funcionarios. Este instrumento se conoce como Redes Sociales, RS.
El indiscutible efecto que causó la infortunada historia de #Ivanna, y que fue recogida por otros medios sociales hasta viralizarse, forzó al gobernador Aispuro Torres a dos hechos impensables a seis meses de que termine su mandato. El primero, a solicitarle a Ruth Medina Alemán, su renuncia al cargo. Segundo, aceptar entrevistarse con Iván Soto, uno de los periodistas más críticos a su gobierno, y con su hija Ivanna. El mandatario estatal, demostró, también, la capacidad para reponerse de un acontecimiento que tomó mal parado a su gobierno. La respuesta fue contundente y oportuna; aceptó la “renuncia de la fiscal con más de cinco años de trabajo y dio cuenta de su sensibilidad al anteponer las diferencias con el comunicador, y actuar como el gobernante de todos.
Ahora, demos paso al fenómeno como tal.
Estos dos hechos (la destitución de la Fiscal y el reunirse con el periodista) demuestran el enorme poder que las redes sociales, por encima de los medios tradicionales, tienen entre la sociedad duranguense. ¿Fenómeno local o mundial?
Para que nos demos una idea de lo que hoy representa este Quinto Poder, que está en manos del ciudadano del Siglo XXI, recuperamos lo que en 2016 escribió para el The New York Times, Farhad Manjoo:
Con miles de millones de personas pegadas a Facebook, WhatsApp, WeChat, Instagram, Twitter, Weibo y otros servicios populares, las redes sociales se han convertido en una fuerza política y cultural cada vez más poderosa, a tal punto que sus efectos ahora están comenzando a alterar el desarrollo de los sucesos mundiales.
La elección de Donald Trump quizá sea la ilustración más contundente hasta ahora de que, en todo el planeta, las redes sociales están ayudando a reconfigurar de manera fundamental a la sociedad humana. Han subsumido y abatido a los medios tradicionales. Han deshecho las ventajas políticas tradicionales como la recolección de fondos y el acceso a la publicidad. Están desestabilizando y remplazando instituciones de la vieja escuela, así como formas establecidas de hacer las cosas, incluyendo a los partidos políticos, las organizaciones transnacionales y las prohibiciones sociales implícitas contra las expresiones flagrantes de racismo y xenofobia.
Y, lo más importante, debido a que estos servicios permiten que la gente se comunique entre sí con más libertad, están ayudando a crear organizaciones sociales sorprendentemente influyentes entre los grupos que alguna vez estuvieron marginados. Estos movimientos sociales ad hoc varían ampliamente en forma, desde los supremacistas blancos de derecha en Estados Unidos hasta los simpatizantes del brexit en el Reino Unido. Pero cada uno, a su propia manera, ahora está ejerciendo un poder que antes se creía impensable, lo cual resulta en espasmos geopolíticos impredecibles y a veces desestabilizadores.

“Ahora hay miles de millones de personas en internet, y la mayor parte de ellas no están felices con el orden establecido”, dijo Ian Bremmer, el presidente del Grupo Eurasia, una firma de investigación que predice riesgos mundiales. “Creen que su gobierno local es autoritario. Creen que están en el lado incorrecto del sistema. Están agraviados por las políticas de identidad y una clase media vacía”.
Gracias al internet, ahora cada persona que sostiene posturas, que son consideradas de derecha o de izquierda, no está sola. Y cuando esa persona se encuentra en las redes con otras que encuentran su protesta noble y genuina, no dudan en apoyarla sino en tomar como propia la bandera, enriquecerla y distribuirla. Eso es lo que vimos en el caso de #Ivanna; de la movilización y protesta virtual se forzó una histórica victoria en el mundo real. La salida de la Fiscal y retomar, desde el inicio el caso de violencia sexual, que va avanzando, ahora sí, de manera profesional.
¿Qué nos deja de experiencia, de la cual sostenemos, aún la sociedad no se da cuenta? El caso de #Ivanna, no registró una sola marcha por las calles de la ciudad de Durango; mucho menos algún destrozo de turbas delirantes y mucho menos la toma de edificios, el bloqueo de calles o el pintar paredes o dañar edificios públicos o privados.
El torrente de protestas que sacudió al gobierno aispurista, se dio a través de Facebook, Instagram, Youtube, Tok-Tok y Twitter.
La sociedad, sin darse cuenta, en escasos 10 días forjó el Quinto Poder, el poder de los sin poder. Poder, que conforme pasen los años y se vaya asimilando, será aún más poderoso, incluso, que el Cuarto Poder que dominó la escena durante el Siglo XX y una parte pequeñita del Siglo XXI.

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