El regreso a clases sí,  pero no a cualquier precio

Sin Censura.-

Por: Víctor R. Hernández

Uno de los temas que ha resurgido en estos tiempos de campaña, ha sido el del posible regreso a clases en modo presencial en las escuelas públicas, pues algunas privadas ya regresaron esta semana.

El gobernador y el secretario de educación han venido sosteniendo reuniones para analizar las condiciones en que se encuentra la infraestructura educativa en la entidad para recibir, en cuanto la situación sanitaria lo permita, a los más de 450 mil alumnos de educación básica, reincorporarse de manera paulatina, a las clases presenciales.

El debate en esta semana es ¿para cuándo? y ¿en qué condiciones regresarán nuestros hijos a las escuelas?

En la entidad, de acuerdo con datos oficiales, hay 5 mil 400 escuelas para atender a la actual población escolar. Cierto, un porcentaje importante de la infraestructura educativa que hay en las zonas urbanas del estado, se encuentra, posiblemente, en condiciones de un regreso a clases seguro.

Pero hay colonias precarias que tienen como espacios educativos meros jabalcones. algunas otras colonias populares tienen altas de material pero carecen de drenaje o bebederos, lavabos y baños dignos.

Desde hace dos semanas se viene informando que el Gobierno federal y los estados preparan el regreso a clases el 7 de junio, sin embargo, muchas escuelas recibirán a los estudiantes con carencias en infraestructura para poder cumplir con medidas de higiene como lavado de manos para evitar los contagios de Covid-19. 

De acuerdo con el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), se estima que para un regreso seguro a clases se requieren, al menos, 10 mil 376 millones de pesos para dotar de lavamanos a 62 mil 629 escuelas públicas básicas que no cuentan con esta infraestructura sanitaria. 

Para financiar esta inversión sería necesario un aumento de 1.2 por ciento en el gasto educativo de 2021, que en comparación con el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2020 tuvo un nulo crecimiento en términos reales. 

En el ciclo escolar 2019-2020, 27 por ciento de los planteles de educación básica y 22.8 por ciento de las escuelas de educación media superior carecieron de agua potable, mientras que 17.3 por ciento de las escuelas de educación básica y 15.8 por ciento de las escuelas de nivel medio superior no contaron con sanitarios. 

A estas carencias se suma la austeridad, ya que el presupuesto para infraestructura educativa en 2021 equivale a 240 millones de pesos, 51.5 por ciento menos en términos reales que el asignado en 2020. 

Thamara Martínez, coordinadora de Educación y Finanzas Públicas del CIEP, aseguró que la atención a la infraestructura sanitaria es necesaria para la reapertura de las escuelas. 

“La infraestructura sanitaria es necesaria para contener los efectos de la pandemia a corto plazo con el abandono escolar de los estudiantes y a largo plazo con la pérdida de bienestar. Se anticipan costos en términos de aprendizaje para las niñas, niños y jóvenes que a largo plazo mermarán las tasas de graduación”.

Está claro que todos tenemos clara la necesidad de que nuestros hijos regresen a las escuelas, pero esto no debe ser a cualquier costo. 

Es verdad que la improvisación del sistema de educación a distancia, ha dejado marginados, tan sólo en Durango, a cuando menos 80 mil alumnos que no se adaptaron o no tuvieron las herramientas para continuar estudiando bajo este improvisado sistema. 

Sin embargo, con todo y eso, y ante los más de dos mil 400 muertos en estos 13 meses de pandemia en la entidad, debemos de tomar decisiones bien pensadas para no regresar al infierno del confinamiento y no seguir enlutando y llenando de dolor a más familias duranguenses.

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