Tests de antígenos, la salida mientras llega la vacuna

Texto: Daniele Grasso/ Kiko Llaneras/ Mariano Zafra

En un espléndido reportaje presentado en su página electrónica del pasado sábado 5 de diciembre, el diario español, El País, da a conocer que los tests de antígenos están cambiando la lucha contra la pandemia.

El prestigiado medio de comunicación sostiene que su uso se está multiplicando en todas partes: en España hasta septiembre apenas se hacían, pero ahora son casi el 30 por ciento de las pruebas que se realizan cada semana. Se asocian con los cribados, pero ya son el test de referencia para pacientes con síntomas en hospitales y en atención primaria. Además,  la Comisión Europea recomienda su uso también para rastreo de contactos estrechos, en residencias y otros focos de contagios.

Estas pruebas tienen dos grandes ventajas: son rápidas y son baratas.

El reportaje sostiene que, al realizarse esta prueba, se detectan unas proteínas (los antígenos) que permiten identificar pacientes con una infección activa. Se toma una muestra frotando un bastoncillo en la nariz del paciente y se conoce el diagnóstico en menos de media hora. La gran diferencia con una PCR, la alternativa más usada hasta ahora, es que no hay que enviar la muestra a un laboratorio para obtener el resultado. A continuación, por ser de suma utilidad para nuestras autoridades de salud, presentamos el material íntegro de El País, en el que recoge la experiencia del investigador Stephen Kissler, quien argumenta el por qué es conveniente el uso de esta prueba para reducir con rapidez, la cadena de contagio en cualquier comunidad del planeta.

pidas, ¿pero también sensibles?

La principal fortaleza de estas pruebas es clara: “La rapidez es el mayor beneficio de los tests de antígenos”, dice Stephen Kissler, investigador de enfermedades infecciosas en Harvard. “En un escenario de transmisión comunitaria lo que queremos saber es si un paciente es contagioso. El test de antígeno es la herramienta más poderosa que tenemos para saberlo”. Hasta hace unos meses había algunas dudas sobre su sensibilidad: ¿cuántos positivos se podían escapar a un test de antígenos en comparación con una PCR?

La buena noticia es que los estudios más recientes indican que los test de antígenos son bastante sensibles, especialmente a la hora de detectar personas en fase contagiosa. Sabemos que hay un 20 por ciento de positivos por PCR que dan negativo por antígeno: son los “falsos negativos”. Pero suelen ser pacientes con baja carga viral y que difícilmente transmitirán la enfermedad. Es lo que concluye, por ejemplo, este estudio reciente realizado en España: “Los pacientes con PCR-positivo que testan negativo por test rápido probablemente no son contagiosos”.

Otras investigaciones preliminares elevan la sensibilidad de los test rápidos por encima del 93 por ciento cuando la carga viral es alta, incluso en asintomáticos. Los test tendrían un rendimiento particularmente bueno en esos casos, “asociados con un alto riesgo de transmisión”.

Parece que la mayoría de los positivos PCR que los test de antígenos no detectan son personas que han pasado la infección, aunque en su organismo queden restos del virus y la PCR pueda llegar a encontrarlos. Detectar esos positivos es relevante en un diagnóstico —saber si el paciente pasó la infección—, pero no para cortar cadenas de contagios. “Podemos renunciar a esa sensibilidad para ganar donde teníamos un problema enorme, que era el tiempo que se tardaba en comunicar positivos y aislar”, razona Sonia Zuñiga, investigadora del grupo de coronavirus en el CSIC. “Ahora se aísla a la persona mucho antes y se cortan más cadenas de contagios”.

¿Cómo se logra evitar contagios gracias a las pruebas rápidas? A continuación mostramos tres ejemplos de sus utilidades.

La primera ventaja del test rápido:

la cuarentena precoz

Esperar una PCR ha sido durante meses algo cotidiano. Alguien acudía al médico porque tenía síntomas, se le hacía la prueba y se le mandaba ir a casa a esperar aislado hasta, días después, conocer su positivo. La ventaja de los antígenos es evidente: saldrá de la consulta del médico con la seguridad de tener covid. No sentirá tanta presión para ir al trabajo, ni por llevar los niños al colegio o ayudar a un familiar mayor. Tampoco tendrá la tentación de hacer vida normal pensando: “Seguro que es gripe”.

Este diagnóstico rápido puede mejorar el cumplimiento de las cuarentenas. No es una ventaja menor, porque dos encuestas recientes en el Reino Unido indican que mucha gente con síntomas de covid no se aísla por iniciativa propia (I, II).

También ayuda en los hospitales: “En urgencias hay que tomar decisiones rápidas”, cuenta José Ramón Arribas, médico en La Paz de Madrid. “Es importante tener un resultado al instante, para decidir si mandas a casa a un paciente con síntomas (con las medidas necesarias), o si tiene que ser ingresado. Además, hacerle un antígeno permite descargar los recursos humanos y materiales que se necesitan para una PCR”.

Un rastreo rápido es un rastreo mejor

Testar a los sospechosos de estar enfermos, rastrear sus contactos y pedirles aislarse ha sido el mantra para combatir la pandemia. Pero ese proceso exigía una velocidad endiablada que solo han logrado en países como Corea del Sur. Así lo expone el epidemiólogo Adam Kucharski: “El SARS-CoV-2 se puede transmitir antes de que aparezcan los síntomas, así que para cuando se detecta un caso sintomático, este puede haber infectado a otros –lo que significa que el test y rastreo convencional está siempre jugando a pillar–”.

Los antígenos ayudan a correr más. Cuando una persona acude al médico con síntomas, el test de antígenos dirá al instante si está infectada y el rastreo de contactos puede empezar inmediatamente, sin tener que esperar durante días el resultado. Esto permite ganar dos o tres días para localizar a los contactos del infectado y pedirles que se aíslen y vigilen sus síntomas. “Mi impresión es que ha sido un punto clave”, explica Juan Torres Macho, médico internista del Hospital Infanta Leonor de Vallecas, “porque permite cortar cadenas de contagio más rápido y localizar contactos con más agilidad. Antes la PCR podía tardar tres y hasta seis días”.

Las indicaciones de numerosos organismos internacionales han hecho que los tests de antígenos se estén usando en casos sintomáticos, donde estaban mejor estudiados por los fabricantes. Pero algunos estudios sugieren que podrían servir también para contactos estrechos sin síntomas. La Comisión Europea, de hecho, también recomienda su uso en ese caso y en investigación de brotes. Si se averigua que su sensibilidad es suficiente, el uso de los tests de antígenos —rápidos, cómodos y más baratos— permitiría hacer decenas de análisis a personas del entorno de un contagiado.

Nuevas posibilidades: los test masivos

En varios países, desde España hasta la India o el Reino Unido, se han hecho cribados masivos para encontrar positivos en lugares como un campus universitario o un barrio. Si se hace la prueba a miles de personas, se encontrarán algunos infectados. Pero es una estrategia todavía con retos.

El primero son los falsos positivos. Una parte de la gente que da positivo en un cribado en realidad no estará infectada —entre 10 y 150 personas por cada 10.000 testadas, según la especificidad del test de antígenos—. Por ejemplo, en Eslovaquia han testado a dos tercios de su población y puesto en cuarentena a las 57.000 personas que dieron positivo, aunque una parte no tendrán el virus.

El segundo problema es que un cribado es una foto fija. “Tanto con PCR como con antígeno, sirven para conocer la incidencia de un virus en un momento determinado”, explica Zuñiga, del CSIC. Si solo se toma esa foto se corre el riesgo de pasar por alto a infectados que están incubando la enfermedad, como este joven en una reunión familiar. La solución, como sugieren algunos expertos, es testar con mucha frecuencia. Y ahí los antígenos vuelven a ser ventajosos.

No está claro si los cribados realizados hasta ahora han funcionado bien, pero es posible que en los próximos meses mejore la eficacia del uso de los antígenos para pruebas masivas. Se habla incluso de un uso individual, casi casero. “Teniendo antígenos baratos, rápidos y autoejecutables, quizás lleguen a ser obligatorios para actividades de riesgo: viajar en avión, cenar en un restaurante o juntarse unos días con un grupo de amigos”, indica Carlos Velayos, médico intensivista en el hospital de Fuenlabrada. Aunque llegue la vacuna, el virus no desaparecerá por completo y seguirá siendo importante protegernos de la mejor manera posible.

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*https://elpais.com/sociedad/2020-12-05/aislar-rapido-y-cortar-contagios-como-los-test-de-antigenos-estan-cambiando-la-pandemia.html